Mundo Obrero

¡HASTA EL SOCIALISMO SIEMPRE!

Lau, ¡adelante! Rojo y violeta son los colores que nos dejaste

En memoria de Laura Rimedio, joven militante del PTS La Plata fallecida el domingo 4 en Olavarría. Escribe una amiga, hermana a su vez de otra compañera militante.

Miércoles 7 de junio | 15:27

Domingo 4 de junio. Suena el teléfono, tono de llamada, es Ailén. Lo primero que pensé fue “¿qué se olvidó esta colgada?” Pero cuando me dice “¡no sabés!” ya intuía algo malo. Continuó, “me llamó Male, hubo un accidente en Olavarría”…

Chau... No escuché lo que seguía, pero mi reacción fue “¿cómo que Laura? No, no puede ser, no, no, y no”. Intenté negarlo de mil formas. Quería salir corriendo por la 44 y abrazar a mi hermana.

Ese abrazo se demoró un rato. Pero cuando llegó la abracé tan fuerte como pude y como nunca (porque los que me conocen saben que el contacto corporal para demostrar afecto no es lo mío).

No podía dejar de pensar que podía haber sido mi hermana también. Sólo por azar, obra del destino o como quieran llamarlo, no fue. ¿Saben por qué? Porque la mismísima Laura le dijo “no, vos quedate, organizá tu casa y cuando vayas a Cacharí vamos hasta Azul y la convencemos a Itatí”.

Hoy 6 de junio comprendí, sentí, viví lo que tanto intentaba hacerme llegar Laura. Su pasión por el PTS. Sus convicciones. Hoy lo logró. Hoy me cayó la ficha de eso que tanto hablaba, de eso que era su vida. Y por lo que murió.

Con tenacidad le dedicó horas, días a instruirme, a mostrarme otras realidades. Aunque me torturaba con notas que nunca llegaba a leer estoy eternamente agradecida, porque gracias a eso compartí momentos inolvidables.

A veces una se olvida de ciertas cosas. Por ejemplo desde cuándo nos conocemos. Pero a Facebook no se le escapa nada. Fue un poco antes de nuestro viaje al sur. Diciembre 2014. Nos fuimos en el Gol repleto de bolsos, Laura Dakar de piloto (con el asiento bien adelante), muchas empanadas a bordo, directo para Neuquén, primera parada. Teníamos que conocer Zanon, obviamente.

Así recuerdo como empezó todo. El último encuentro, sencillo, campechano y generoso fue en el Ministerio. Con la franqueza que te caracterizaba me dijiste “Itatí, dejá de trabajar gratis, tenés que comer” y casi, casi (lo juro) lográs que no vaya a la entrevista. Pero tengo otros tiempos, Lau. Me costó unos meses más entender que es explotación disfrazada de formación.

Me quedo con tu imagen vivarachera, te movías al son de tu pollera violeta. Te recuerdo gritando y riendo a la vez “ay, ay, ay, quítenmela” cuando mi perra Simone te saltaba enérgicamente.

Pasan los días y menos real se vuelve. Pero me llena de alegría esa unidad, ese compañerismo de camarada que presencié hoy. Lau, adelante, ¡hasta el socialismo siempre! Rojo y violeta son los colores que nos dejaste.

PD: prometo volver a poner una plantita en la maceta que me regalaste. Creo que Simone fue la culpable de que no sobreviviera. O mejor culpemos al sistema capitalista, que me obliga a estar más de ocho horas fuera de casa, no dejándome tiempo para regar.






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