Política

TUCUMÁN

Las “travesuras” de Ginés y Manzur en Tucumán y un remate demagógico a la crisis sanitaria

El ministro de Salud visitó la provincia e instó al gobernador a realizar juntos “una nueva travesura”.

Juan Paz

Médico (Universidad Nacional de Tucumán)

Martes 28 de julio | 13:15

Ayer el Ministro de Salud de la Nación Ginés González García visitó Tucumán y en una conferencia de prensa mencionó que la Nación realizará un hospital en la localidad de Alderetes, en la zona donde se concentran los mayores contagios de Covid-19 en la provincia, a lo que se refirió como una "nueva travesura" mientras disparaba una mirada cómplice al gobernador Juan Manzur, revistiendo de simpatía la demagogia oculta en el anuncio.

González García visitó dos de los hospitales tucumanos que son cabecera para tratar los pacientes con coronavirus, el hospital Avellaneda y el hospital Eva Perón ubicado en la Banda del Río Salí, de influencia en la ciudad de Lastenia, zona que concentra una gran cantidad de familias obreras y que en los últimos días se convirtió en el foco de la pandemia en Tucumán. Luego brindó una conferencia de prensa dónde destacó el "éxito" del Gobierno local en la gestión de la pandemia y subrayó la responsabilidad individual que deben tener las y los tucumanos para evitar la propagación del virus.

Comenzó diciendo que "la salud es el motor de la economía", un cliché para posicionarse al centro de los liberales y acercarse al proteccionismo de un supuesto "Estado capitalista de Bienestar" como los surgidos luego de la segunda guerra mundial. Lo concreto es que la salud es un derecho profanado por el mercantilismo de la ley de la oferta y la demanda, por el avance del lucro de la industria farmacéutica; y el gran crecimiento de la medicina privada, que considera a los pacientes con Covid-19 como "pérdidas económicas" a menos que hagan un depósito financiero que le permita garantizar la internación por los gastos de Equipos de Protección Personal (EPP), y por ende estos pacientes con obra social terminan atendiendo se en los hospitales públicos. De esto el ministro y los gobiernos, hacen oídos sordos y la vista gorda, y no es por casualidad o por ley natural, sino que se trata de sostener políticas que mantienen y garantizan las ganancias de los empresarios de la salud, a los cuales las travesuras de Ginés y de Juan les son indiferentes.

Una travesura que omitió fue la del negocio con los laboratorios, cómo es el plan Remediar y a nivel local la instalación de Farmacéutica Suiza, en la cual el gobernador Manzur tiene acciones y gozará de realizar sus operaciones económicas sin pagar impuestos. Así como los productos de los laboratorios auspiciados por el plan Remediar (hoy CUS) se encuentran en los estantes de los centros primarios de atención, los productos sanitarios y hospitalarios que comercializa la farmacéutica suiza no tardarán en llegar a los depósitos y farmacias de los hospitales, hasta ser el gran proveedor de todos los hospitales de la provincia. Un negocio travieso y redondito.

Otra cosa que mencionó el ministro de Salud de la Nación fue el gran esfuerzo de los trabajadores de la salud. Recordemos que hasta hace poco los culpabilizaba de los contagios, sin embargo en la conferencia de prensa desprendió un elogia para el centenar de trabajadores en condiciones precarias que enfrentan al Covid-19 en la primera línea, y que a muchos, hasta el día de la fecha le deben el bono, y en otros lugares trabajan con EPP de baja calidad o insuficientes, y que los centros de referencia están muy expuestos y controlados por los "policías" del SIPROSA para asegurar que se encuentran en sus puestos de trabajo los fines de semana.

En Tucumán el 37,3% de las personas están por debajo de la línea de la pobreza, la tasa de informalidad laboral es del 46,8%, el 16,4% tiene necesidades básicas insastifechas, el 2,5% de los mayores de 10 años son analfabetos, el 21,2% no tiene agua corriente, el 63,4% no tiene cloacas; y el 65% de los establecimientos sanitarios con internación pertenecen a la medicina privada. La respuestas a estos problemas de fondo es levantar edificios para hacerlos funcionar con trabajadores “en negro” y con bajos presupuestos hospitalarios; una medida demagógica ya que no tiende a avanzar en mejorar las condiciones materiales que son prioritarias para el conjunto de la población tucumana.

El prólogo de la batalla kirchnerista devenida en albertista fue la retórica posmoderna del acento en el discurso progresista que hoy se desmorona ante el embate de una pandemia y que los teóricos peronistas de la deconstrucción apelan a los discursos demagógicos sin autocrítica. Porque los discursos se fortalecen o se desvanecen en la praxis, en los hechos, en la realidad. El desarrollo de la pandemia demostró que no se van a tocar los intereses de los grandes empresarios que aún con la caída drástica del PBI la siguen levantando en pala, arrastrándonos a una crisis que será descargada sobre nuestras espaldas. Esta es un realidad que ni el albertismo ni el manzurismo están dispuestos a cambiar, porque se necesita reordenar los recursos sanitarios y económicos en función de las necesidades de las mayorías.







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