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Las tareas domésticas y de cuidado constituyen el 15,9 % del PBI

La Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género, que depende del Ministerio de Economía de la Nación, presentó un informe en donde señala que el trabajo doméstico y de cuidados que no es remunerado representa el 15,9% del PBI.

Miércoles 2 de septiembre | 21:20

La Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género que depende del Ministerio de Economía de la Nación, dio a conocer un informe respecto del impacto que tiene el trabajo doméstico y tareas de cuidados no remunerados en relación al Producto Bruto Interno (PBI).

En el inicio del informe definen como Trabajo Doméstico y de Cuidados No Remunerado (TDCNR) al “trabajo que permite que las personas se alimenten, vean sus necesidades de cuidados satisfechas, cuenten con un espacio en condiciones de habitabilidad, reproduzcan en general sus actividades cotidianas y puedan participar en el mercado laboral, estudiar o disfrutar del ocio, entre otras”.

En este sentido se señala que el objetivo es emitir un documento que permita estimar el aporte del TDCNR al sistema productivo y analizarlo también en el contexto de la pandemia actual.

Que las tareas domésticas y de cuidado sean responsabilidad casi absoluta de las mujeres no es algo nuevo. De hecho, es parte de los reclamos de la movilización de las mujeres en diferentes lugares del mundo. Sin embargo cuantificado en horas y valorización monetaria, los resultados muestran un impacto indiscutible en la economía.

Para empezar uno de los datos más significativos es la cantidad de horas que destinan las mujeres al TDCNR. En nuestro país suman 96 millones de horas diarias. Esto significa que las tres cuartas partes de estas tareas (75,7%) lo realizan las mujeres.

Traducido en un valor monetario el aporte que realizarían a la economía es de $3.027.433 millones. Mientras que los varones, siempre hablando de TDCNR, sería de $973.613 millones. Es decir que las mujeres aportan 3 veces más al PBI en un área muy relevante como la de cuidados que es a su vez el más invisibilizada de toda la economía.

Poner en valores estas tareas permitieron, entre otros resultados, establecer que constituyen un 15,95% del PBI. Superando el porcentaje del sector industrial y de comercio.

Los datos del estudio indican también que mientras otros sectores productivos mostraron caídas en sus niveles de actividad, el trabajo de cuidados y doméstico aumentó su nivel al 21,8% del PBI. Una suba del 5,9% con respecto a la medición “sin pandemia”.

Señala el informe que ponerle precio a las tareas de cuidado y permitir compararlo con otros sectores productivos demuestra que es la principal actividad económica en el país. Como ya mencionamos a diferencia del resto, la pandemia provocó un incremento en esta actividad entre el 5,9% y el 7,1%.

Este incremento tiene una explicación. El aislamiento social preventivo y obligatorio dispuesto por el gobierno nacional significó el cierre de escuelas en todo el país desde el 20 de marzo. Así como todos los espacios sociales, como clubes, centros comunitarios. De manera que el tiempo que se utilizaba antes, se vio incrementado producto de la pandemia, recayendo además en las mujeres de la casa.

9 de cada 10 mujeres se ocupan del trabajo doméstico y de cuidados no remunerados. En este sentido el informe señala: “Esta distribución asimétrica contribuye a explicar que su participación en el mercado laboral sea más baja que la de los varones. También incide en que tengan trabajos más precarios, que implican a su vez una mayor desprotección social, por ejemplo no tener acceso a una obra social y, en un futuro, tener una mayor dificultad para acceder a una jubilación por no tener aportes. Las mujeres presentan mayores niveles de desocupación, ganan menos y, por consiguiente, son más pobres”.

En este sentido es importante señalar que la no remuneración de estas tareas tiene, a su vez, una contracara en el mercado laboral, donde el trabajo doméstico asalariado, con sobrerepresentación de mujeres, es uno de los sectores con más informalidad y cuyos salarios no llegan a cubrir los valores de una canasta básica de alimentos.

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El informe no hace más que confirmar discusiones que están presentes desde hace mucho tiempo en el feminismo y el movimiento de mujeres: la responsabilidad de llevar adelante las tareas domésticas y de cuidado es de las mujeres. El aumento de horas destinadas a esta tarea durante la cuarentena no tiene tanto que ver con el aislamiento sino con el rol que se les asigna en las sociedades capitalistas, como una extensión de su capacidad biológica de reproducir la vida (que nada tiene que ver con esas tareas).

Que existan ministerios y direcciones de género en diferentes organismos capaces de elaborar informes habla del peso que tiene el movimiento de mujeres en nuestro país. Sin embargo hasta el momento no se tradujo en medidas que intenten paliar las grandes desigualdades que ya existían antes de la pandemia.

Visibilizar el trabajo reproductivo, feminizado y no pago (del que se benefician principalmente empleadores privados y estatales) es parte de la crítica de las desigualdades naturalizadas en una sociedad desigual por definición.







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