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PARO NACIONAL

Las protestas en Ecuador mantienen la presión contra el Gobierno

Este miércoles Ecuador vivió una jornada de paro nacional contra el paquetazo económico aplicado por el presidente Lenín Moreno a pedido del FMI.

Diego Sacchi

@sac_diego

Miércoles 9 de octubre | 22:30

La huelga fue convocada por la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas), el Frente Unitario de Trabajadores (FUT), y organizaciones sociales y estudiantiles, y se desarrolló con bloqueos y marchas en todo el país.

El presidente Moreno, que la semana pasada decretó el estado de excepción durante 30 días y mudó la sede de Gobierno a la ciudad costera de Guayaquil, decretó en la noche del martes un toque de queda entre las 20 h y las 5 h, que prohíbe a las personas reunirse cerca de edificios estratégicos y administrativos.

Estas medidas fueron rechazadas por las organizaciones que convocaron al paro, que también denunciaron la brutal represión que vienen sufriendo desde la semana pasada, con muertos en el marco de operativos policiales, decenas de heridos y cientos de detenidos.

Quito fue nuevamente escenario este miércoles de violenta represión policial para dispersar a miles de manifestantes del sector indígena, jóvenes y obreros que secundaron una movilización nacional contra las medidas económicas del Gobierno.

Una multitud de manifestantes inició una marcha poco antes del mediodía en el parque de El Arbolito y se sumó a otra de sindicatos en la Avenida 10 de Agosto, que confluyeron en una marea humana hacia la ciudad vieja de la capital ecuatoriana.

El objetivo de los manifestantes era a toda cosa acceder a la Plaza Grande y el aledaño Palacio de Carondelet, sede del Gobierno, pero el trazado colonial en cuadrícula que emana desde ese lugar estaba reforzado por diferentes cordones de seguridad, y en cada esquina había una numerosa presencia policial detrás de grandes vallas, que en algunos casos, eran reforzadas con alambrado de puas.

Mientras distintos funcionarios del Gobierno y referentes de la oposición derechista reclamaban a los manifestantes que se movilizaran en “paz”, las órdenes de las fuerzas de seguridad eran impedir el acceso de los movilizados al emblemático edificio de la Presidencia ecuatoriana.

En algunos puntos de la capital hubo intensas cargas policiales como en la Plaza del Teatro, situada a medio kilómetro de Carondelet, o en la de Santo Domingo, a menor distancia, que se convirtieron en escenario del disparo masivo de gases lacrimógenos y pimienta. En la calle Guayaquil, aledaña a la Plaza de Santo Domingo, la acción policial se produjo sin que mediara acción de los manifestantes.

"Lo que hace este presidente nos perjudica. Nuestros padres tendrán que trabajar más para pagar los pasajes", manifestó a Efe un joven que acude desde el lunes a toda manifestación contra el Ejecutivo de Moreno.

El Gobierno mantiene la represión mientras propone un diálogo con la Confederación de Indígenas

El presidente Moreno continúa en Guayaquil, aunque aseguró que podría volver a Quito sin precisar mucho más. Justamente en esa ciudad costera, y centro empresarial y político del establishment ecuatoriano, se dieron concentraciones llamadas por referentes políticos de la derecha que se manifestaron contra las protestas.

La alcaldesa guayaquileña, Cynthia Viteri convocó a las manifestaciones para responder a lo que llamó el intento de grupos que buscaban protestar en la ciudad.

Viteri, tras recordar la gesta libertaria de Guayaquil del 9 de octubre de 1820, dijo que la historia parece que se repite y que ahora a los guayaquileños les toca defender a la ciudad de las protestas. "La democracia no caerá en las calles de nuestra ciudad", añadió Viteri que cedió la palabra al exalcalde de la ciudad, Jaime Nebot, un político socialcristiano del que podría presentarse para las próximas elecciones presidenciales en el país.

"En Guayaquil no va a pasar" aseguró Nebot tras señalar que grupos de manifestantes intentaron ingresar en Guayaquil en el marco de la jornada nacional de lucha contra el gobierno de Moreno, pero que fueron detenidas.

Sostenido en la oposición política de derecha y los empresarios, sumado al apoyo de la derecha regional, el Gobierno buscó retomar la iniciativa política. El vicepresidente, Otto Sonnenholzner, aseguró que las fuerzas de seguridad están logrando "frenar" la pretensión "de desestabilizar" al Gobierno.

Al mismo tiempo varios Ministros anunciaron un plan enfocado en el sector agrícola y reiteraron la decisión del Gobierno de ir a un diálogo. El secretario general de la Presidencia, señaló que el Gobierno está dispuesto a ampliar la discusión con los indígenas para alcanzar acuerdos, asegurando que se reunió el martes en la noche con varios representantes de sectores sociales. Dijo que se trata de conversaciones iniciales para fomentar confianza entre las partes. Esto fue desmentido por referentes de la CONAIE, aunque muestra un intento por oficial por desmovilizar a este fuerte movimiento social.

Lenin Moreno busca abrir ese canal de diálogo apoyado en que los dirigentes de la CONAIE aseguran que su objetivo es hacer retroceder el ajuste anunciado recientemente, pero no es sacar al gobierno.

Moreno también ha logrado, mediante un discurso polarizado que acuda al expresidente Rafael Correa de estar detrás de las manifestaciones, aprovechar la “grieta” política ecuatoriana y dividir a distintos sectores que se movilizan.

Los dirigentes de la CONAIE se han manifestado reticentes a la unidad con sectores que se referencien con el expresidente Correa, lo que favorece la división de quienes se manifiestan en contra del paquete de ajuste del Gobierno y el FMI.

Las burocracias de la CONAIE y la FUT hasta ahora han rechazado el diálogo con el gobierno, pero a la vez controlando las movilizaciones y limitando las demandas a que se retrotraigan las medidas de ajuste. Una expresión de esto es que los dirigentes repudian las expresiones de indignación y desesperación popular como son los saqueos en momentos que se disparan los precios por el paquetazo económico del gobierno y el FMI.

Llegado al gobierno hace dos años de la mano del ex presidente Rafael Correa con un discurso de “continuidad con cambio”, Moreno giró rápidamente a derecha alineándose con las políticas imperialistas en la región y poniéndose a tono con los vientos reaccionarios que soplaban desde Brasil, Argentina y Colombia entre otros. Su Gobierno busca resistir el embate de las manifestaciones apoyado en la derecha y los empresarios ecuatorianos.

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La jornada de este miércoles volvió a dejar abierta la crisis en el país, mostrando que lo determinante hasta el momento es el control de las direcciones burocráticas que vienen impidiendo que la masivas manifestaciones se traduzcan en un claro triunfo contra el ajuste impuesto por el FMI.







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