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Las pibas solo quieren jugar a la pelota

No sé nada sobre fútbol, no me interesa, no lo comprendo y mayormente me aburren los programas o conversaciones sobre ello. Lo que sí me interesa es el amor por el fútbol, la cancha, el folclore, la camiseta.

Martes 25 de julio | Edición del día

Fotografía: mundod

No sé nada sobre fútbol, no me interesa, no lo comprendo y mayormente me aburren los programas o conversaciones sobre ello. Lo que sí me interesa es el amor por el fútbol, la cancha, el folclore, la camiseta. Sobre todo, me gustan las historias viejas, el heroísmo. Ahora ves al camioncito del PDP haciendo campaña por Aldo Pedro y te das cuenta que las cosas pierden su magia. Te das cuenta que para recuperarla hacen falta algo más que Pinolas que vayan y vengan.

Esa cosa de amar el fútbol, como un arte, como una necesidad vital. Esa cosa llamada amor. Porque en última instancia a mí solo me interesa el amor. Y nadie, nadie en este puto país debe amar el fútbol tanto como lo ama una mujer que quiere vivir de eso. Es terriblemente difícil. Recién escuché a dos futbolistas hablando en la radio de Luz y fuerza de Córdoba. Ellas no reciben ninguna paga por jugar de forma esencialmente profesional, aunque no sea reconocido como ello. Solamente en la ciudad de Buenos Aires hay algunas, solo algunas, que cobran por jugar. En el resto del país no cobran y además pagan al club para ser parte. La única alternativa es ser muy buena y lograr que te compre un club de EEUU o de Europa, donde el fútbol femenino tiene una mayor importancia. Por eso, las dos pibas que hablaban en la radio todavía no sabían si iban a poder vivir del fútbol, por eso, además de entrenar todos los días al ritmo de un jugador profesional, mantienen otro laburo y, pensando en el futuro, estudian. A las dos le preguntaron: ¿qué harías si no pudieras vivir de jugar al fútbol? Y las dos respondieron: sería profesora de educación física. Así de humilde es la respuesta. Lo que importa es la pelota, ojalá esté algún día en la Bombonera, pero si no puede estar ahí que esté en la canchita de una escuela, lo que importa es la pelota.

Yo creo que el futuro del fútbol tiene que estar ahí. Habría que ir un día a la cancha de Racing a ver jugar a estas pibas que hablaban en la radio. Las pibas venían de ganar dos campeonatos y estaban yendo por un tercero, con una actitud ganadora que me dio ganas de ir a ver. Yo no sé, realmente no sé nada de fútbol, pero si alguien le está poniendo garra tiene que estar en alguna de esas canchas, sin radio ni tele que las trasmita, casi sin hinchadas, como el origen de todo, como el potrero de Villa Fiorito, como la vida misma, desde el barro.

Miren, ustedes que leen, ustedes que entienden de fútbol, hagamos un trato: cada cual va un día a ver la liga femenina de su club. Si no la hay, pregunten por qué, y cuenten. Si la hay, vayan a verla un día, vayan desprejuiciados, vayan dispuestos a pasar un buen rato, vayan, si quieren, con alguien que no sepa nada de fútbol así tienen que explicarle y mientras le explican se van a permitir ver con otros ojos lo que ven. Vayan y cuenten, cuenten si vibraron, si les generó esa cosa de gritar el gol, de hinchar. Digan si tiene alguna importancia que las chicas anden revoleando las tetas en vez de los huevos. Explíquennos, sobre todo a los que no entendemos de fútbol, dígannos porqué el fútbol es sencillamente eso: un juego bonito.

Quién sabe. Ojalá que las pibas logren vivir de jugar. Ojalá que el fútbol recupere su magia. Ojalá que un día veamos un dueto entre Messi y la mejor del mundo, para meter el gol más lindo.






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