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TUCUMÁN

Las patronales del citrus anuncian un "estado de emergencia"

Con información sectorial y los balances corporativos desmentimos esta situación. Como contracara, la cruda realidad de los trabajadores citrícolas.

Sábado 9 de mayo de 2015 | Edición del día

En el mes de abril la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) reunió a 128 entidades patronales agrícolas para declarar el estado de emergencia en las economías regionales. “En muchas actividades ya se anticipa que este año no se cubrirán los costos. Hay 900.000 empleos en riesgo”, alertaba el comunicado.

En un artículo reciente sobre la industria azucarera discutimos contra quienes vienen agitando el fantasma de una “tormenta perfecta” en el sector. En esta nota nos proponemos abordar la situación en el citrus en el marco de las paritarias en curso, donde el costo salarial es señalado por las patronales como una de las principales variables de ajuste para acrecentar sus abultadas ganancias.

Jugadores de peso internacional

La Argentina es el principal productor de derivados del limón y está entre los 8 primeros exportadores de limón fresco. La producción de derivados del limón (aceites, esencias, etc) representa el 55% del total mundial, en tanto que las exportaciones argentinas de fruta fresca representan el 20% del total. En Tucumán se produce el 85%.

La cosecha de limones se reparte en un 70% que va a la industria para su procesamiento y un 27% se destina a la venta de la fruta en fresco. De la producción de limón fresco, solo un 15% se destina al mercado interno. El resto se exporta. Es decir que la mayor parte de los ingresos por ventas en la industria del limón provienen de las exportaciones con ingresos en divisas. Pero además, por su peso en el mercado mundial, es fijador de precios internacionales.

Otro aspecto importante para entender la fisonomía del sector es la altísima concentración del capital e integración vertical de la cosecha y la industria. Cinco empresas (SA San Miguel, Citrusvil, Citromax, Argentilemon, Trapani) concentran el 77% de las exportaciones nacionales de limón.

La producción minifundista (hasta 10 ha) prácticamente desapareció en los últimos años y actualmente sólo cuatro empresas representan el 50% de la superficie implantada. Es decir que la CAME en realidad habla en nombre de estas 5 empresas cuando declara el “estado de emergencia” para la industria del citrus.

Pero ¿se puede hablar de un verdadero “estado de emergencia” para estas empresas? La información disponible parece desmentir semejante panorama.

¿Emergencia para los monopolios?

En diciembre de 2014 la Asociación Tucumana del Citrus (ATC) afirmaba que “la campaña 2013-14 será recordada por mucho tiempo por los productores citrícolas de la provincia debido a que, finalmente, la merma productiva fue superior al 50% (…) Los efectos de las heladas de julio y agosto de 2013 y la sequía de la primavera e inicio del verano pasado tuvieron una fuerte repercusión en los niveles productivos de las quintas”.

Efectivamente la campaña 2014 tuvo una fuerte merma en la producción de limones por las avenencias climáticas. La exportación de limones se retrajo en un 45%. Pero como se encargó de aclarar Hernán Salas, coordinador de la EEAOC, “los precios internacionales de la fruta fresca y de los derivados contribuyeron en alguna medida a equilibrar las cuentas de los productores menos afectados”.

En 2014 las exportaciones de limón alcanzaron los 147 millones de dólares, una reducción del 40% respecto a las exportaciones de 2013, aunque un nivel no tan alejado de la campaña 2011 considerado un buen año para la industria citrícola. Pero dejemos que hablen los estados contables presentados por algunas de estas empresas.

De acuerdo a los balances de la SA San Miguel, los ingresos por ventas pasaron de 979 millones de pesos en 2013 a 1.266 millones de pesos en 2014. Un aumento de casi el 30% a pesar de la caída en la producción de limones. Más sorprendente es el comportamiento en las ganancias netas declaradas del ejercicio, que pasan de 93,6 millones de pesos en 2013 a 339,3 millones en 2014. Un salto del 262% en un solo año. Recordemos que SA San Miguel concentra el 30% de las exportaciones nacionales de limón.

No disponemos del balance 2014 de Citrusvil pero sus ingresos por ventas pasaron de 597 millones (2012) a 924,4 millones (2013). Un salto de 55% en tan solo un año. Las ganancias pasaron de 115 millones de pesos (2012) a 262,4 millones de pesos (2013). Un salto de 128% en un año.

La devaluación de la moneda fue un importante factor a la hora de multiplicar los ingresos y resultados netos medidos en pesos. Sin embargo, medido en dólares, las exportaciones también aumentaron un 40% entre 2011 y 2013. Es evidente para cualquiera que con semejantes ganancias, no se justifica hablar de un “estado de emergencia” por un año con disminución en la producción.

Durante la última década, la industria del citrus tuvo un crecimiento promedio de la producción del 9% anual. La carga de este aumento sin duda recayó sobre los hombros de los trabajadores de la cosecha, el empaque, y la industria del citrus, que son quienes atraviesan el verdadero estado de emergencia que se intenta ocultar.

La situación de los trabajadores del citrus

Pocos días después del documento de la CAME, el presidente de All Lemon, Carlos Parravicini, admitía que “la industria citrícola trabajó todo el verano (…) ahora van integrándose cada una de las industrias, hasta lograr la total capacidad instalada, hoy muy limitada por las lluvias. La campaña 2014 fue muy pobre y los stocks prácticamente fueron consumidos. Y como esperamos una producción mayor que la pasada, pero inferior a la normal, creemos que los precios se mantendrán en niveles mayores a la media histórica, en términos de precio”. Además durante el mes de mayo anunciaron la apertura del mercado norteamericano para el 2016.

A renglón seguido, y con total descaro, afirma: “Argentina tiene altísimos costos laborales. Los salarios en pesos aumentan entre un 30% y un 35% por año, mientras que nuestra moneda solo se devalúa entre un 8% y un 10%”.

La producción de limón y sus derivados está en manos de 30.000 trabajadores de la cosecha, empaque, e industria. En los tres eslabones encontramos trabajadores permanentes y temporarios (la aplastante mayoría). Con temporadas cada vez más cortas (3 a 5 meses), los trabajadores del limón deben emigrar a otras provincias en busca de empleo. Las patronales contabilizan sus ganancias en términos anuales, los obreros del citrus quedan a la deriva una vez que finaliza la temporada sin siquiera cobertura médica para sus familias. Estos obreros levantaron una industria que se ubica al tope de la producción mundial; sin embargo, en su mayoría están en negro, empleados a través contratistas, y con salarios que se pagan a destajo, un régimen de trabajo propio del siglo XIX.

Héctor, delegado de los temporarios en una importante citrícola, nos comenta que “se está pagando $1,88 el bulto de limones con papel –caja de 18 kilos- mientras que la empresa recibe 25 dólares por bulto, que es el precio de exportación”. Además se paga un básico de $65,38 diarios. En 2014 la temporada duró cuatro meses, pero ni siquiera los cobraron enteros porque la patronal sólo paga el día trabajado. “Hubo semanas en que solo trabajábamos dos días o que ni siquiera nos llamaban”, afirma el delegado. Cada máquina nueva en los empaques del limón reemplaza a 10 obreros, y esto es una tendencia que viene en aumento en los últimos años. Pero las jornadas siguen siendo extenuantes.

Esta situación es posible gracias a la complicidad en todos estos años de la burocracia sindical de UATRE, que más bien se ha concentrado en administrar a discreción los planes interzafra del gobierno antes que atacar las ganancias de las patronales.

En la industria la situación no es mucho mejor. De acuerdo a la escala salarial vigente, un medio oficial general, que es la categoría predominante en las fábricas del citrus, está percibiendo un básico aproximado de $ 5400, menos de la mitad de una canasta familiar.

Pero el salario de toda la temporada de un obrero se produce en menos de una jornada laboral. Tomemos el ejemplo de la producción de aceites (apenas un 8% de la producción de limones). Para 2013 las empresas percibieron un ingreso de 171 millones de dólares por la producción de 4397 toneladas de aceite. Por cada tacho de 180 kilos recibieron 7000 dólares (56.280 pesos en ese entonces). Es decir que con sólo 1 tacho de aceite se pagó la temporada de dos obreros. Una fábrica pequeña como Litoral Citrus produce 25 tachos de aceite por día.

Si los trabajadores del citrus aun no conquistaron una temporada mínima, un salario equivalente a la canasta familiar, la cobertura de la obra social, y el pase a planta de todos los tercerizados no es por cuestiones climáticas, sino por la santa alianza entre patronales, burocracia sindical, y gobierno. Los candidatos a la sucesión por el oficialismo y la oposición patronal tienen todos el mismo programa de ajuste sobre los trabajadores. Es necesario recuperar los sindicatos y conquistar una herramienta política propia para que la crisis la paguen los capitalistas.







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