Mundo Obrero Chile

COLUMNA DE OPINIÓN

Las mujeres trabajadoras, explotadas y oprimidas, tenemos algo que decir en esta lucha

El día Miércoles marché junto a los y las estudiantes en las calles en una importante jornada de movilización que se desarrollo a nivel nacional, una movilización que fue parte de un momento histórico que vivimos quienes somos parte del movimiento de mujeres. Escuché varias canciones que van desde la exigencia de una educación no sexista, hasta gritos que piden dejen de asesinarnos y violarnos a las mujeres, gritos de necesidades básicas, de mínimas exigencias, paupérrimas por decirlo de alguna manera, que son incluso chocante cuando uno presta atención a lo que significan, pedir que nos dejen de matar, es lamentablemente una frase más recurrente, y cómo no, si avanza todos los días -aun- un modelo capitalista de vivir. Ante eso creo las y los trabajadores tenemos mucho que decir.

Joseffe Cáceres

Secretaria Asociación de Funcionarios ANFUMCE ( Ex-Pedagógico). Auxiliar de aseo. Pan y Rosas.

Viernes 18 de mayo

En la movilización principalmente estudiantes en su gran mayoría marcharon, en todo Chile esta tónica se repitió. Sentí mucho entusiasmo caminando junto a miles, y es evidente que lo sentiría, si cotidianamente me relaciono con estudiantes en mi lugar de trabajo, ser auxiliar de aseo en el Ex Pedagógico no es una tarea que me deje ajena entre aseo y cloro, a mirar y admirar a los y las jóvenes su energía cuando se movilizan por las injusticias que viven y cómo se organizan para plantear sus ideas y propuestas. Pero es distinta ver esa energía puesta en las calles. Más aun cuando nos encontramos en puntos importantes como lo son poner al centro el terminar con la violencia que las mujeres en esta sociedad vivimos.

Caminé largas cuadras, acá en Santiago, mientras camine pensé muchas cosas, entre esas, que creo siempre es bueno poder llevar un papel y un lápiz mientras uno camina, más aun si es en una marcha como la del día Miércoles, para ir tomando nota de las ideas que van abriéndose, mientras uno observa.

Pensé varias cuestiones, por ejemplo que el movimiento de mujeres que hoy se desarrolla en Chile es histórico, pero que para que podamos conquistar nuestros derechos y más básicas demandas, necesariamente tenemos que hacer de este un movimiento que nos permita poner al centro nuestros enemigos de manera clara.

Estos días vemos en los medios de comunicación, no sólo que se ven reflejadas ahí las estudiantes que hoy lideran los procesos de toma o paro en sus universidades, sino también el interés del gobierno junto de la mano de las autoridades de las universidades, que buscan de este momento hacer ganancias que les permitan respaldar su accionar. Si hasta el rector de la Universidad que yo trabajo, el Ex Pedagógico, el señor Espinosa ha tenido que salir a respaldar este fenómeno histórico, no sólo porque se supone ve lo importante que es, sino porque también busca a través de esta vía de "dialogo de escucha" que vienen teniendo el resto de las autoridades de las universidades, esconder la propia crisis abierta en la la UMCE, que hace semanas atrás antes de este importante momento se había evidenciado en el Ex Pedagógico, por parte de los estudiantes principalmente y funcionarios que vemos esta, y con el pasar de los días académicos de la institución también han reconocido.

Autoridades de las universidades como Varela y el gobierno están siendo empujados a subirse a un carro, que la vida entera han llenado de misera y de violencia a las y los trabajadores y profesores de las universidades, a nosotras las mujeres. Lo hacen, se suben de manera hipócrita y forzada. Pues hipócrita, porque semanas atrás Varela se mofaba y explícitamente se envalentonaba poniendo al centro la virilidad de sus hijos de manera provocadora , antes de que miles de estudiantes marcharan en las calles, dejando en evidencia que hay algo que no se cierra aun desde el 2011.
Pues es hipócrita también porque por una parte el rector del Ex Pedagógico llena de legitimidad en sus comunicados, ante la toma que se desarrolla en la universidad, el apoyo al movimiento de mujeres, pero por otro lado, es el mismo señor Espinosa quien aun mantiene hasta la fecha en la universidad, entre sus jefaturas a un jefe denunciado por acoso laboral y sexual, que los mismos tribunales de justicia han encontrado como culpable a este y declaró como tal en un veredicto, tras la denuncia de colegas auxiliares como yo al ex jefe de aseo y ornato de la universidad.

Mientras llevaba cuadras caminando pensaba que el gobierno de Piñera representa al igual que la Iglesia Católica, los empresarios y toda aquella política que no ponga al centro nuestros intereses, un limite y un enemigo que no puede desdibujarse del mapa. Porque la violencia patriarcal, machista tiene responsables, con caras y apellidos. Quienes tenemos la posibilidad de superar esta situación también, hoy somos las mujeres, no cualquier mujer, sino aquellas que cotidianamente nos enfrentamos a la violencia del Estado; las trabajadoras, quienes somos las más oprimidas en esta sociedad, de la mano del movimiento estudiantil, de las jóvenes que hoy han decidido protagonizar esta momento; de nuestros compañeros varones, las mujeres mapuche y su pueblo, los y las las migrantes quienes han tenido que portar sobres sus cuerpos, a través de la discriminación y los propios golpes del racismo -así como lo tuvo que padecer Joan Florvil, la violencia del Estado- en el gobierno de Bachelet.

Creo que aquella posibilidad de cambiar las cosas, necesariamente debe ser en unidad con nuestra pares, pero no puede ser con cualquier mujer, esa necesaria sensación hermandad en una lucha no puede ser con cualquiera, si bien es verdad que hoy el género me une con la ministra Pla o incluso con la propia Bachelet, por ejemplo, ambas a destiempos, pero con el mismo resultado, han resguardado desde los partidos políticos y sus coaliciones como lo son la Derecha y la Nueva Mayoria el interés por mantener y defender sólo a un sector privilegiado de la sociedad por sobre millones. Mujeres que han mantenido intereses mezquinos, una educación de mercado, un sistema de pensiones que instalo José Piñera, hermano del actual presidente, que tienen mes a mes a miles con pensiones de hambre, un código laboral que heredamos de la dictadura de Pinochet, que hoy con la reforma laboral nos golpea de manera mas fuerte a los y las trabajadoras que buscamos organizarnos como ya lo hemos visto con los ataques vividos por los y las trabajadoras en Antofagasta el ultimo tiempo, los y las trabajadoras de LAN las ultimas semanas y el despido de cientos de profesores a lo largo del país.

Todos los días vemos echados a la basura nuestras necesidades, ante la opresión y la explotacion que vivimos por jefaturas abusadoras. Pero es poco lo que podremos avanzar a cambiar esta situación, si no somos nosotros mismos quienes no hagamos de este movimiento histórico, una experiencia propia, una necesaria experiencia que nos permita fortalecer junto a nuestros compañeros varones, en los lugares de estudio y de trabajo, organizaciones que nos permitan combatir la violencia machista, independiente de los valores y deseos de quienes hoy legitiman estos sobre nuestras vidas, que nos permita pensar que otra sociedad de vida incluso, que nos permitan generar en ese camino instancias como las comisiones de mujeres en nuestros lugares cotidiano de trabajo, donde seamos las trabajadoras también quienes comencemos a mostrar una vía para enfrentar esta problemáticas. Como hacemos de este fuerte hastió que sale en las calles a marchar y se organiza en paros y tomas, una fuerza enraizada en nuestros lugares de trabajo también.

Imaginaba cuán diferente seria que en las calles el miércoles, no solo hubiesen marchado casi solo estudiantes, sino cientos y miles como yo, trabajadoras y trabajadores que trabajamos bajo la contrata en las universidades por ejemplo, profesores, porque la violencia que hoy se denuncia en las aulas de las universidades, paros y tomas, no es una violencia que se quede sólo en las cuatro paredes de las casas de estudios, sino que esta es expresión de un problema estructural que como sociedad en cada espacio de esta hoy nos golpea y aqueja.

La sociedad capitalista que vivimos hoy requiere necesariamente de esta violencia para poder seguir existiendo. En ese sentido, qué distinto sería por ejemplo que quienes hoy son parte de la dirección del colegio de profesores, pudieran buscar organizar y convocar a los cientos de trabajadores y trabajadoras de la educación a ser parte de esta movilización. O que el la propia CUT nos convocara a sus asociados, a ser parte activa de este momento, desde nuestras bases, levantando organización fuerte y de unidad entre nosotros, en vez de estar como ya hemos visto las ultimas semanas, entre reuniones con empresarios de la CMPC o celebraciones con quienes día a día nos explotan.

Pues aquellos que no pongan al centro los intereses, que cotidianamente las mujeres trabajadoras requerimos como lo son por ejemplo: el acabar con las dobles o triples jornadas de trabajo que llevamos sobre nuestros cuerpos, el poder tener la posibilidad de elección de decidir o no ser madre - porque las mujeres sabemos que esto es un asunto de salud pública- terminar con la subcontratación, conquistar salarios iguales a nuestros colegas hombres por nuestro mismo trabajo, terminar con los sueldos miserables, las pensiones de risa y burla que cientos de miles de mujeres hoy reciben, buscar vivir en una sociedad sin estas miserias, donde necesariamente para acabar con el machismo, debemos acabar de la mano con el capitalismo, para eso, no pueden seguir siendo otros, hablen o digan por nosotras, menos quienes no representan nuestros intereses, si no nosotras y nosotros mismos.






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