Géneros y Sexualidades

MUJERES ARABIA SAUDÍ

Las mujeres pueden conducir, tras los barrotes del brutal régimen de Arabia Saudí

Ya no está prohibido conducir para las mujeres saudíes. Una noticia empañada por la represión y las detenidas que lucharon por este derecho. Y la permanencia del “sistema de guardianes” de un Régimen brutal, aliado de Estados Unidos y amigo de la Casa real española.

Cynthia Lub

Barcelona | @LubCynthia

Martes 26 de junio | Edición del día

FOTO: REUTERS / Hamad I Mohammed

La resistencia de las mujeres en Arabia Saudita tiene varias expresiones. Una de ellas ha sido la lucha contra la prohibición de conducir, que comenzó en 1990 con reivindicaciones de reconocidas escritoras, hasta protestas como en 2011 en el contexto de los procesos de la "primavera árabe" cuando las mujeres fueron protagonistas de las revueltas y las huelgas.

Con el lema “Women to drive” (mujeres por el derecho a conducir), lanzaron una campaña filmando videos de forma clandestina conduciendo un coche, difundidos en Youtube. Otra conocida campaña ha sido la del lema #Iwilldrivemyself (me conduciré) en Twitter.

Lo que en otros países del mundo pueden parecer inofensivas o simbólicas, estas campañas han sido respondidas con una brutal represión, persecución y detenciones de parte del Régimen. Más allá de buscar romper con la insólita prohibición de conducir, único país del mundo donde esto ocurre, son campañas que expresan la resistencia contra la profunda opresión que sufren las mujeres saudíes.

Este domingo, han logrado su histórica demanda de conducir tras una larga lucha de casi treinta años. Y en un clima reivindicativo han celebrado al frente del volante desde la medianoche.

"Pasé por la casa de mi colega para acompañarla al trabajo, porque ella todavía no ha logrado obtener un carné de conducir, pero lo conseguirá en los próximos días", relata Lamia al Husein, quien estrenó el volante en tierra saudí para ir a trabajar a un banco, conduciendo por las calles de Riad, junto a una compañera de oficina.

Lamia, una de las primeras en conducir, solo ha tenido que convalidar el carné que había obtenido en el extranjero, con el que ya había conducido en Estados Unidos y Europa. Su vehículo fue registrado a nombre de su hermano y para utilizarlo debía pagar a un chófer hombre.

Sin embargo, esta alegría estuvo empañada por la represión del Régimen saudí. Sólo contando desde el pasado mayo han sido arrestadas al menos 17 activistas, entre ellas varias defensoras del derecho a conducir, en una campaña de detenciones que acusaba a los detenidos de conspirar contra la seguridad y estabilidad del país. Muchas de ellas se enfrentan a 20 años de cárcel por traición al Estado

"Las mujeres que más lucharon por lograr este acontecimiento languidecen en prisión mientras Bin Salman recibe elogios y atención mediática por supuestamente reformar Arabia Saudí. Las verdaderas campeonas del derecho a conducir están entre rejas y se enfrentan a lo que podrían ser largos encarcelamientos. Existe el riesgo de que estas alabanzas eclipsen una represión implacable. A principios de junio otras dos mujeres fueron arrestadas", comentó Hiba Zayadin, investigadora de Human Rights Watch para el diario El Mundo.

Las mujeres saudíes pueden conducir, bajo una monarquía brutal, aliada estratégica de Estados Unidos y amiga de la monarquía española

En el año 2015, las mujeres de Arabia Saudita votaron por primera vez. En enero de este año también se había derogado la prohibición de asistir a un estadio de fútbol.

La nueva ley que deroga la prohibición de conducir fue aprobada el pasado noviembre por el hijo del actual monarca, -quien el pasado junio fue nombrado príncipe heredero-, como parte de las reformas sociales y económicas impulsadas por Mohamed bin Salman (MBS, como es conocido en Riad).

Su objetivo dice ser superar la dependencia del petróleo y reestructurar la economía, con un discurso “modernizador” que choca con la brutal represión a cualquier acto de oposición puertas adentro. Y puertas afuera, el joven príncipe ha tenido una política regional firme siendo uno de los principales impulsores de la intervención militar a Yemen.

Muchas son las voces que ven limitados estos cambios y exigen mayores reformas. Algo imposible de esperar de este brutal Régimen monárquico, aliado histórico y estratégico de Estados Unidos.

En su programa llamado Visión 2030, MBS dice proponerse para ese año que las mujeres saudíes sean el 30% de la fuerza laboral, frente al 10% actual. Un programa que, como era de esperar, está lejos de romper con la influencia del clero, fuente de legitimidad de la monarquía. Así lo dejó bien claro también Jaled bin Abdalá, hijo del predecesor del rey Salman, cuando explicó que las reformas económicas se harán “sin cambios que rompan los vínculos de la sociedad ni destruyan nuestros valores religiosos y sociales, mientras obtenemos una mejor calidad de vida".

Las voces más retrógradas del Régimen opositores a la derogación de la ley, llegaron a declarar que conducir llevaría a las mujeres a conductas “impropias” como “mezclarse con hombres”. Y un clérigo llegó a decir que “afecta a los ovarios y la pelvis”, y que “las mujeres que lo hacen con asiduidad dan a luz a niños con problemas”.

Ante ello, activistas de diferentes plataformas por los derechos humanos denuncian que, a pesar de estas reformas, aún permanece un sistema de tutela basado en todo un cuerpo jurídico que las hace dependientes de por vida de los hombres de su familia, ya sean padre, marido o, si estos no existieran, hijo, hermano o tío paterno.

Manal al Sharif, destacada activista encarcelada en 2011 por grabarse conduciendo en Arabia Saudí, ha denunciado que las mujeres están aún "esclavizadas" en el país a causa del sistema de ’guardianes’.

Bajo la llamada "custodia masculina" o "guardianes" (mehrem), se imponen prohibiciones y límites a sus derechos en el matrimonio, en la custodia de los hijos, el divorcio, la elección del lugar de residencia, la propiedad, el empleo y la educación. Todo esto bajo la doctrina wahabí —corriente religiosa perteneciente a la rama suní del Islam— y por medio de la Policía Religiosa, la Comisión de Promoción de la Virtud y Prevención del Vicio se encarga de garantizar que todas estas imposiciones se respeten.

Por otro lado, no se hicieron esperar los discursos de la prensa occidental denunciando a este reino ultraconservador cuyo ’atraso y barbarie’ y ’choque de civilizaciones’ con el ’avanzado’ occidente, se demuestra en el trato hacia la mujer, como "ejemplo de atraso, barbarie y falta de democracia" de estos países es la situación de desigualdad y opresión

Bajo el discurso hipócrita de la ’defensa de los derechos de la mujer’ ocultan que en realidad en estos países históricamente la opresión ejercida por los poderes autóctonos estuvo acompañada por la del poder colonial imperialista. Si la opresión de la mujer es doble, como mujeres y trabajadoras, en los países explotados y oprimidos por las potencias imperialistas, la opresión de clase se triplica para estas mujeres.

Que la monarquía petrolera de Arabia Saudita es una dictadura brutal no es ninguna novedad. Sin embargo, es la aliada predilecta de las democracias occidentales en Oriente Medio y mantiene una histórica y privilegiada alianza estratégica con Estados Unidos. Y como ya se sabe, también es muy "amiga" de la Casa real española que no tuvo ningún problema en aumentar la venta de armas al igual que lo hacen otros países "democráticos" europeos.







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