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TRIBUNA ABIERTA - MÉXICO

Las movilizaciones magisteriales: Un nuevo desafío para Peña Nieto

Los conmocionantes acontecimientos de los últimos años, plantean de lleno a los sectores más avanzados de la CNTE y en general de todo el sindicalismo independiente mexicano, la cuestión de la representación política de los trabajadores, una cuestión que ha estado sin resolver durante décadas.

Viernes 31 de julio de 2015 | Edición del día

El martes 21 de julio el centro del estado de Oaxaca, el cual junto con Chiapas es el estado con una abrumadora mayoría de origen indígena, se vio invadido por más de 10 mil efectivos policíacos y militares enviados por el presidente Peña Nieto para apoyar al gobernador Gabino Cué y al secretario de Educación Pública Emilio Chuayfett quienes serían los protagonistas principales de la prosecución de la ejecución de los procedimientos de la Ley General del Servicio Profesional Docente, una de las tres leyes que integraron el paquete de la “reforma educativa” del “Pacto por México” aprobada por el Congreso en septiembre de 2013. Esta “reforma” tiene como uno de sus objetivos centrales aplastar al principal foco de oposición de masas trabajadoras a la política ultraneoliberal del actual gobierno, o sea la corriente masiva integrada en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). De las “reformas estructurales aprobadas” durante el presente gobierno ha sido la más combatida y repudiada por vastos sectores de los trabajadores de la educación, con la participación en las calles de todo el país de cientos de miles de maestros que luchan por sus puestos de trabajo, por la defensa de la educación pública y por su organización democrática e independiente que representa la CNTE.

Durante los siguientes días el gobierno estatal y el federal asestaron golpes furibundos al bastión fundamental de la CNTE dentro del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que constituyen los más de 83 mil miembros de la Sección XXII de Oaxaca. Los profesores oaxaqueños han sido el sector de vanguardia que, con el conjunto de la vasta movilización nacional de maestros, han impedido exitosamente hasta el momento que el gobierno de Peña Nieto haya logrado por completo su objetivo ya que su acción ha ido despertando y uniendo al gigantesco cuerpo de más de 1.5 millones de miembros que componen el SNTE.

Así pues a partir del 21 de julio la contraofensiva gubernamental se ejerció con todos sus recursos para tratar de liquidar el obstáculo principal que para el régimen ha representado la CNTE. Procedió a desmantelar el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (Ieepo) creado para organizar y planificar la educación del estado con la participación gubernamental y sindical, congelando las cuentas bancarias del sindicato y de varios dirigentes y amenazando al secretario general Rubén Núñez Ginez y una docena de sus compañeros con su posible detención, todo ello acompañado de una furiosa y amarillista campaña de desprestigio en la abrumadora mayoría de los medios de comunicación masiva.

Enormes y constantes movilizaciones de los maestros se han desarrollado desde el 2013 para defender sus plazas de trabajo. Se calcula que más de la mitad de los puestos del SNTE están amenazados con la “evaluación” preparada por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, un engendro tecnocrático aprobado con las “reformas”, auspiciado por la OCDE para lograr que México avance del penúltimo lugar en que se encuentra en la clasificación de los países miembros de la institución referente a la calidad educativa. El control de la enorme burocracia charra sobre el SNTE no está siendo suficiente, ni siquiera con una de las medidas espectaculares con la que inauguró su gobierno Peña Nieto deteniendo y encarcelando a la super corrupta dirigente magisterial Elba Esther Gordillo que se había enquistado a la cabeza de la jerarquía burocrática durante más de veinte años. Pero el sistema de la burocracia no se ha movido en lo más mínimo y ello significa un enorme hándicap para el régimen priista.

Desde 2013 se hizo evidente la movilización masiva magisterial contra la “reforma educativa” y en 2014 la CNTE tuvo un protagonismo estelar en las vastas manifestaciones que se realizaron con motivo de los acontecimientos de la noche de Iguala. Los estudiantes normalistas de Ayotzinapa y de las demás escuelas normales han sido siempre uno de los contingentes más combativos aliados de la CNTE desde Sonora y Chihuahua hasta Guerrero y Michoacán. Este año las movilizaciones magisteriales se fueron expandiendo más allá de los estados sureños en donde la CNTE tiene sus bastiones principales: Oaxaca, Michoacán, Chiapas y Guerrero. Maestros de los estados norteños comenzaron a movilizarse en Baja California, Sonora, Chihuahua, Nuevo León y en el centro en los estados de Jalisco, Veracruz e incluso en la lejana y relativamente quieta durante décadas península de Yucatán se han registrado significativas manifestaciones de maestros. Y ante todo en el estado más populoso, el de México en el cual además de los sectores de la CNTE también se comienza a mover el Sindicato de Maestros al Servicio del Estado de México que cuenta con 100 mil miembros. No es de ninguna manera difícil concebir que esta situación de desafío, si se profundiza comience a afectar también a los sindicatos de los profesores de las universidades públicas, en especial el STUNAM, afectados también por muchas circunstancias similares. Precisamente durante el presente fin de semana se realiza la asamblea general de la CNTE que delineará las próximas acciones las cuales coincidirán en agosto y en septiembre con las que se preparan con motivo de que se cumplirá en septiembre el primer aniversario del crimen de Estado contra los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa.

Las críticas a la “reforma educativa” oficial son contundentes. ¿Cómo se puede realizar una “reforma educativa” sin la participación central de los profesores? Para los funcionarios y tecnócratas gobernantes, priva la idea de que tal reforma se hará sin la participación de los maestros en las instituciones que la llevarán a cabo. El gobernador de Oaxaca Gabino Cué lo dijo contundentemente cuando se refirió al nuevo Ieepo: “No habrá maestros en la administración del nuevo Instituto”. ¿Cómo realizar una “reforma educativa” en las condiciones estructurales y físicas deplorables en que se encuentran las escuelas públicas: 23 mil sin sanitarios, 20 mil sin luz eléctrica o sea el 11.21 % y el 9.7% respectivamente del total? Y no es por casualidad que es en Oaxaca en donde estas condiciones son las peores: 8 de cada 10 escuelas no tienen drenaje y el 43% no tienen luz eléctrica.

La significación política de estos acontecimientos ha sido de inmediato comprendida por los sectores de todo el espectro político. Andrés Manuel López Obrador, aprovechó la oportunidad para llevar agua a su molino electoralista –es decir su candidatura presidencial en 2018— y ya le propuso a los dirigentes de la CNTE hacer una alianza con su partido MORENA (Movimiento de Regeneración Nacional). Éstos de inmediato contestaron que no.

De hecho la contradicción política que ha estado siempre presente en el accionar de la CNTE desde su fundación en 1989 ha sido una tácita, nunca explícita pero no menos real, convergencia en el nivel político (en especial electoral) de importantes sectores de su dirigencia con el PRD, que se fundó igualmente en 1989. Los conmocionantes acontecimientos de los últimos años, en especial los de la noche de Iguala del año pasado y sus consecuencias en especial el colapso del PRD, plantean de lleno a los sectores más avanzados de la CNTE y en general de todo el sindicalismo independiente mexicano, la cuestión de la representación política de los trabajadores, una cuestión que ha estado sin resolver durante décadas. Hasta hoy, no ha habido un movimiento masivo de los trabajadores en México que haya logrado acceder al nivel de consciencia y de organización que le permitiera surgir con una identidad independiente de la tutela de la burguesía, de sus partidos y de su estado. Pero todo lo que ocurre en estos días y seguirá ocurriendo en los próximos meses apunta hacia la resolución de este problema histórico que en gran medida definió la historia del país en el siglo XX a partir de la Revolución Mexicana. Los combates actuales, en los que la CNTE tiene un protagonismo central promueven que de ellos pueda surgir la convicción de que es necesaria y urgente más que nunca la representación política independiente, democrática y organizada de los trabajadores de México.

(*) Manuel Aguilar Mora es historiador y profesor de la UACM, y militante de la Liga de Unidad Socialista (LUS) de México. Autor, entre otros de «El bonapartismo mexicano» y «El escándalo del Estado».







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