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Las mentiras de Rodríguez Larreta y la Policía de la Ciudad

El jefe de Gobierno porteño sostuvo que la fuerza represiva que dirige no tiene en su haber casos de gatillo fácil. Mentira. En su primer año de existencia, la Policía de la Ciudad cuenta con 24 crímenes, cometidos bajo esta modalidad.

Rosa D'Alesio

@rosaquiara

Martes 24 de abril de 2018 | Edición del día

Horacio Rodríguez Larreta, que defendió la “doctrina Chocobar”, aseguró que nunca recibió una denuncia de “gatillo fácil" cometida por la Policía de la Ciudad, creada el 1° de enero de 2017.

En declaraciones a Radio Del Plata, también desvinculó a la Policía Metropolitana conducida por el entonces jefe comunal, Mauricio Macri, en los crímenes del Parque Indoamericano en 2010. Esto también es una mentira de Larreta. La Policía Metropolitana y la Policía Federal realizaron un operativo conjunto para desalojar a familias que habían ocupado parte del predio del Parque Indoamericano, en la zona sur de la ciudad de Buenos Aires, que reclamaban por viviendas. Bernardo Salgueiro, Rosemarie Chura Puña y Emiliano Canaviri Álvarez, fueron asesinados por estas fuerzas represivas.

Volviendo a la flamante Policía de la Ciudad, que luego de que la Legislatura aprobara la unificación de la Metropolitana con la Federal, se ha convertido en la fuerza con mayor densidad territorial: un policía cada 107 habitantes. Se trata de 27 mil efectivos para un territorio que tiene menos de tres millones de habitantes.

Gatillo fácil de la Policía de la Ciudad

En este primer año logró el temible récord de asesinar, en promedio, a dos personas por mes, según los datos recogidos por la Correpi (Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional).

Un breve recorrido por alguno de estos casos muestra la impunidad con la que actúan. Nada menos que un 24 de marzo un oficial de la Policía de la Ciudad asesinó de un tiro a un joven de 25 años. Aquel día de 2017 él estaba sentado en la vereda, a pocas cuadras de la Plaza Flores, el policía le disparó desde un auto.

El 8 de junio, otro policía de la Ciudad, Edgar Alberto Braian Yedro Ocampo, asesinó de un balazo a una vecina con la que había discutido, en la localidad bonaerense de Glew.

Cristian "Paragüita" Toledo, de 24 años, junto con amigos volvía a su casa ubicada en la villa 21-24 en la madrugada del sábado 15 de julio pasado, un Policía de la Ciudad disparó ocho tiros con su arma reglamentaria sobre el auto en el que se movilizaban los jóvenes. Toledo murió y sus dos amigos fueron internados.

Pocos días después, el 29 de julio, Brian Bravo, un joven de 24 años, fue brutalmente golpeado por policías de la Ciudad. Pocas horas después murió en el Hospital Ramos Mejía.

No hay datos oficiales sobre la cantidad de crímenes cometidos por las fuerzas represivas del Estado, tampoco las hay sobre los policías juzgados por este crimen. Sobre esto, según la abogada de Correpi, María del Carmen Verdú, “estimamos que sólo el 10 % de los casos llega a juicio, y no todos son condenados, o los condenan a penas leves, manipulando las figuras penales, como cuando dicen apremios en lugar de tortura o cuando un tiro por la espalda resulta un homicidio en exceso de la legítima defensa”. El caso Chocobar, el policía que asesinó por la espalda a un joven en el barrio porteño de la Boca, bien podría graficar las afirmaciones de la abogada de la Correpi.

La protesta social, blanco policial

En este primer año de existencia, la Policía de la Ciudad también demostró que está preparada para reprimir la protesta social. A pocos días de asumir, el 18 de enero de 2017, reprimieron a quienes se manifestaron por el cobro de subsidios frente a la sede del Ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad. Luego continuaron. Dos meses después, en el Paro Internacional de Mujeres del 8 de marzo de 2017, no solo reprimieron al final de la movilización, sino que se llevaron detenidas a 20 personas, 15 de ellas mujeres que habían participado por el reclamo de Ni Una Menos. No solo eso, estas detenciones nutrieron los expedientes judiciales. Se podría decir irónicamente que por el crimen de haberse movilizado, para reclamar la igualdad de derechos, se les inició un sumario a estas mujeres por "atentado y resistencia a la autoridad, daños y lesiones". Fueron sobreseídas un año después.

Meses después volvieron aplicar la misma modalidad. La Policía de la Ciudad, al finalizar la marcha del 1 de septiembre que reclamaba por la desaparición de Santiago Maldonado, salió a la caza. Con policías infiltrados, comenzaron una cacería entre los manifestantes que se desconcentraban.

La avanzada represiva en las protestas sociales escaló y tuvo su punto más dramático en las jornadas de diciembre. Las movilizaciones contra la reforma previsional fueron masivas, el repudio social por este robo a los sectores más vulnerables fue muy amplio. La respuesta del Gobierno de la Ciudad fue contundente: más de 40 detenidos, al que también se les abrieron causas penales, y decenas de personas hospitalizadas con lesiones importantes. Tres de ellas perdieron un ojo por las balas de goma de la policía de Rodríguez Larreta.

En las movilizaciones más importantes del 2017 intervinieron agentes de civil, hubieron infiltrados, centenares de detenciones y heridos por balas de goma, gases y palazos.

Horacio Rodríguez Larreta miente para defender no solo a los uniformados que él conduce, sino para salvaguardar una política ejercida con 27 mil agentes en las calles. Más policías en los barrios significan más poder de fuego del Estado y más casos de gatillo fácil.

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