Géneros y Sexualidades

8 DE MARZO - DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES

Las leonas de la Textil Neuquén: “La misma patronal que nos dividía nos terminó uniendo”

Como en la historia de otros 8 de marzo, hoy en Neuquén 36 heroicas obreras textiles son las protagonistas de una ejemplar lucha. Enfrentan a una patronal que, con la complicidad del gobierno, las dejó en la calle luego de años de violencia, maltrato, amenazas y humillaciones.

Domingo 19 de febrero de 2017 | 00:00

Un 8 de marzo de 1908, en una fábrica textil de Nueva York, 129 obreras murieron incendiadas de manera brutal por el dueño la fábrica, que buscaba poner fin a la protesta de las trabajadoras. Un siglo después, la misma clase explotadora se siente con la impunidad de amenazar con repetir la historia: “En la fábrica no nos pagaban producción y otros ítems. Como nos cansamos, fuimos a reclamar. Nancy y Marina subieron a hablar con el dueño, Diego Huerta, para decirle que como no había respuesta a nuestro reclamo al otro día íbamos a iniciar un paro, y él les contestó que sí nosotras hacíamos paro iba a traer un bidón de nafta, nos iba a rociar y nos iba a prender fuego a todas”, nos cuenta Laura, mientras recorremos el galpón vacío de la Textil Neuquén, vaciada por los hermanos Huerta.

No fue la única ni la última amenaza por parte de esta patronal impune y vaciadora: “Una vez cuando Graciela era delegada le dijeron que si seguía ‘rompiendo las bolas’ con reclamos, ellos le podían hacer desaparecer a su marido ‘por 300 mangos’”

Amenazarlas con “incendiarlas” o hacerles “desaparecer” familiares, no son amenazas inocentes. Están inspiradas en el accionar que otros capitalistas, junto a las fuerzas represivas del Estado y los gobiernos de turno, hicieron reales, costándole la vida a miles de trabajadores y trabajadoras que defendían sus derechos. Así lo hicieron con las 129 obreras textiles en 1908 en New York, con los 30 mil desaparecidos en la Argentina.

Pero las obreras que se organizaron desde el primer día contra los atropellos de la patronal, también aprendieron de la experiencia de otras luchas ejemplares como la de las obreras de Brukman y la de los obreros y obreras ceramistas de Neuquén. La fuerza y el apoyo popular ganado por estas obreras, así lo demuestran.

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Se ganaron ese apodo por la fuerza, decisión y coraje con el que estas 36 obreras defienden sus puestos de trabajo desde el 31 de enero, cuando se enteraron que durante sus vacaciones, los empresarios se llevaron las máquinas vaciando la fábrica: “Detrás de cada máquina que se robaron los Huerta, hay una obrera sin trabajo y detrás de cada obrera sin trabajo hay una familia que hoy, se queda en la calle. Nosotras necesitamos trabajar. Vivimos y mantenemos a nuestras familias con nuestro trabajo, haciendo lo que sabemos y los hermanos Huerta nos robaron nuestras herramientas de trabajo. Después de años de amenazarnos, perseguirnos, acosarnos e intentar dividirnos para hacer lo que querían con nosotras, los Huerta no lograron hacernos bajar los brazos y hoy estamos todas juntas defendiendo lo nuestro”, reflexionaba Norma Brizuela obrera despedida y hoy reincorporada a la lucha junto a sus compañeras.

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“Ellos pensaban que con la división que sembraron todos estos años nos íbamos a ir cabeza gacha. Nos llamaron y nos dijeron que iban a arreglar con las menos problemáticas. Fuimos las primeras que estuvimos en el portón”, agrega Pato.

Porque el patrón no hizo diferencia entre las más problemáticas y las más obedientes: “Cuando hacíamos colectas adentro de la fábrica para los compañeros de la Cerámica o la Papelera, muchas compañeras no ponían. Hoy, esas mismas compañeras se sorprenden de lo que han aportado otros trabajadores para nuestro fondo de lucha. Había una idea de que estábamos salvadas, que a nosotras no nos iba a pasar, que nunca nos iban a echar, que solo iba a echar a las que salimos a pelear por nuestros derechos, por la reincorporación de Norma. Pero cuando nos dejó en la calle, nos dejó a todas. Dejó en la calle a mi familia y a la de la compañera que prefería callarse. Y esa es la bronca que hoy nos moviliza, que nos hace ir al frente a todas juntas. La misma patronal que nos dividía nos terminó uniendo”, señalaba Marina Catilao, la delegada de las obreras.

Con obreras en la calle, no hay #NiUnaMenos

“El 80 por ciento de las compañeras sufrían violencia en sus casas y después encima nos teníamos que bancar el maltrato y las humillaciones de los dueños. Nos daban 10 minutos para desayunar y 20 minutos para almorzar. Nos prohibían ir al baño de a dos, la fábrica está llena de carteles con amenazas: ‘si a las 6.30 horas no están sentadas en máquina serán sancionadas’, ‘si dejan la máquina antes de las 15.25 horas , automáticamente serán sancionadas’. Querían impedir que habláramos, que nos relacionáramos, que nos organizáramos. Pero no pudieron impedirlo. Un grupo de nosotras nos organizamos fuera de la fábrica . Peleamos por nuestros derechos, luchamos por la reincorporación de Norma Brizuela, logramos arrancarle a la justicia un fallo favorable que la empresa desoyó. Y las que no se organizaron y no lucharon antes por miedo a las amenazas, hoy están en las calles defendiendo junto a nosotras los puestos de trabajo”, cuenta Noelia.

El 8 de marzo es un día de lucha porque las mujeres siguen siendo víctimas de la desigualdad, de la falta de derechos, de la violencia machista y de la subordinación que impone este sistema capitalista y patriarcal.

Marina Catilao, delegada de las obreras, reflexionó sobre el significado del 8 de marzo para las trabajadoras textiles desde el día en que algunas de ellas conocieron la historia de la lucha de sus hermanas neoyorquinas: “participamos del Encuentro Nacional de Mujeres y nos movilizamos el año pasado junto a miles para decir Ni Una Menos. Lo hicimos el 8 de marzo, el 3 de junio, el 19 de octubre, pero ahí sólo éramos algunas de nosotras. Este año, todas las obreras y los dos compañeros varones de la fábrica vamos a estar en la calle para decir que con 36 obreras en la calle no hay Ni Una Menos, pero también porque somos nosotras las mujeres las que sufrimos la violencia machista, somos nosotras las primeras que sufrimos el ajuste y los despidos de los patrones y los gobiernos, somos nosotras y nuestras hijas las que morimos por femicidios, o por abortos clandestinos, las que somos víctimas de las redes de trata. Este año vamos a estar junto al resto de las mujeres, con nuestra fuerza de lucha, siendo protagonistas del llamado a un paro internacional de mujeres. Nosotras no tenemos máquinas que parar, pero este año vamos a estar en la calle peleando por nosotras y por todas, porque estamos convencidas que nuestros derechos como mujeres y como obreras solo pueden conquistarse con la lucha", dijo.

Como muestran las obreras de la Textil Neuquén, este 8 de marzo las mujeres están dispuestas protagonizar una jornada histórica. Las centrales sindicales y sus conducciones tienen que ponerse a la altura de garantizar un gran paro nacional, de todos los trabajadores y trabajadoras, por los derechos de las mujeres.







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