Economía

SECTOR BANCARIO

Las ganancias de los bancos privados crecieron más del 50% en 2014

Devaluación y créditos de corto plazo al consumo, la clave del éxito. Las ganancias netas superiores al 50% le ganaron con creces a la inflación y la depreciación cambiaria, pero también a los bolsillos de los trabajadores.

Viernes 6 de marzo de 2015 | Edición del día

El Informe mensual de bancos que publicó a principios de mes el Banco Central de la República Argentina (BCRA) arroja datos del desempeño económico de la banca pública y privada en relación a diciembre de 2014. Allí se muestra que la rentabilidad financiera fue una de las más altas de la década, en un año en que reinó el estancamiento económico y la recesión, la reducción de los ingresos en dólares de las grandes mayorías por la devaluación de enero y una retracción del consumo privado. Las instituciones financieras fueron una de las grandes ganadoras durante el kirchnerismo.

El informe muestra, sin destacar, que el resultado total del sistema financiero en el 2014 fue de $45.937 millones, un crecimiento del 57,6% respecto a 2013. Lo cual en términos del activo neteado significa un 4,1%, el valor más alto de la serie presentada. Según el texto, “considerando el flujo de fondos desde una perspectiva más extensa, en 2014 se evidenció un importante contraste entre semestres. En los últimos seis meses del año la expansión del crédito al sector privado ($72.200 millones) casi duplicó el incremento observado en la primer mitad del año y así, se constituyó como la principal aplicación de recursos”.

Según los balances de las empresas que cotizan en bolsa, fuentes del diario La Nación señalan que las ganancias netas de los grandes grupos bancarios crecieron a un ritmo del 56,2%, destacándose el Grupo Macro (42%), el Grupo Financiero Galicia (83%), BBVA Francés (58%), Banco Santander Río (41%), Patagonia (76%), entre otros. Pero asimismo, esta fuente señala que las propias acciones en la bolsa crecieron en 2014 a ritmos desorbitantes: Galicia un 98,3%, Macro el 113,8% y Francés un 161,4%. Midiéndolo con “el índice de inflación que se escoja”, se trata de ganancias reales fuertemente superiores a la mayoría de los sectores económicos y fundamentalmente un crecimiento que contrasta con el deterioro del poder adquisitivo (superior al 6%) de los principales tomadores de crédito: los trabajadores.

Como se señala en un artículo de la Revista Ideas de Izquierda, el negocio principal de los bancos pasa por el “spread” o diferencia entre la tasa de interés pasiva que paga por los depósitos y la tasa de interés activa que cobra por los préstamos. En los años posteriores a la megadevaluación de 2001 este margen fue mucho más alto que el que primó en los años de la convertibilidad (1991-2001). Durante el período 1995-2001 el spread promedio era del 10,45%, mientras que ya en el año 2004/2005 rondaba los 13,21%.

Sin embargo, además del “spread” en el 2014 hubo una gran ayuda para el sector bancario, que explicará en gran parte los números altamente positivos de la rentabilidad. Se trata de la devaluación de enero de dicho año que superó el 22%, por la que sólo en ese mes le generó a los bancos una ganancia de $9.737 millones por el diferencial de cotización. El informe del BCRA arroja datos sobre la rentabilidad utilizando un indicador denominado ROE (retorno sobre el capital), que mide el impacto de las ganancias netas sobre el patrimonio neto de las compañías. Con dicho índice queda en evidencia que en el 2014 los bancos privados que operaron en Argentina tuvieron una de las mayores rentabilidades de los últimos 11 años, con un ROE de 32,7 puntos.

Estos beneficios contrastan con los ingresos de los asalariados que aún no superan los niveles salariales reales que obtenían a comienzos de 2002. Sin embargo, los préstamos al consumo dirigidos hacia estos sectores son los que han sostenido en gran parte los niveles de rentabilidad mencionados, a comparación de los préstamos a largo plazo que han tenido un escaso desempeño. Casi dos tercios de los préstamos privados son dirigidos a financiar el rubro consumo, principalmente mediante créditos personales o tarjetas de crédito. Así, las necesidades de vida y las pocas posibilidades de ahorro que detentan las grandes mayorías son aprovechadas al máximo por los buitres de las finanzas.







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