Cultura

MÚSICA

Las flores escucharán

Tanguito, allá a lo lejos puedes escuchar es un libro sobre la vida de José Alberto Iglesias, editado por Carolina Calcagno. Colaboró con esa investigación Ignacio Salinas.

Martes 20 de septiembre de 2016 | Edición del día

“El 16 de septiembre de 1945, con sol en Virgo y luna en Capricornio, en Santos Lugares, nacía un niño llamado José Alberto Iglesias”, describe la astróloga Marta Martínez en el libro Tanguito…allá a lo lejos puedes escuchar. Continúa: “Con esfuerzo llegó Venus a Leo, que lo guió a poner su mirada en la guitarra. Se abrazó a esta como quien se amarra a una balsa cuando la esperanza indica buen puerto”.

Así fue como este trovador porteño de la década del 60 dejó sus huellas, sin pensar, que tomarían el tamaño de la eternidad. Quizás algunos lo conozcan. O no. Hablo de Tanguito nombrado, reiteradamente, por la canción Amor de Primavera. De esa manera llegó a mí. Este tema al igual que otros, me generó una fuerte atracción, invitándome a investigar sobre él y los primeros pasos del rock nacional. Y junto a mi compañero Ignacio Salinas, sin demasiadas dudas, emprendimos el viaje hacia el pasado. El proyecto demandó ocho años porque fue un trabajo independiente. Había bastante información por buscar. Horas y horas de biblioteca. Charlas con conocidos, familiares y amigos. La idea inicial era realizar un documental para pantalla grande, pero era imposible subsidiarlo. El camino paralelo estaba al lado había que transitarlo. Y desgrabar cinta por cinta, entrevista por entrevista y comenzar con el armado del libro, que hoy ya tiene vida. Y palpita fuerte. Fuerte como la imagen que Tanguito generó en esos tiempos. Él a diferencia de otros, venía de Caseros. Y llegaba a las noches porteñas para juntarse con los amigos.

Fue vocalista de la banda Los Dukes y más adelante se lanzó como solista. Compuso numerosos temas. Muchos de ellos evaporados en el aire. Estuvo en La Cueva de Pasorotus donde el jazz daba empujones para que el rock salga a la pista. Interactuó con músicos de la talla de Sandro, Pajarito Zagurí, Moris. Grabó para RCA Víctor y el sello discográfico independiente Mandioca, la madre de los chicos. Anduvo por La Perla de Once donde los baños tienen fama por su acústica. Los bares de calle Corrientes, el arenero de Plaza Francia y la primera reunión de los hippies en Plaza San Martín. Ellos buscaban cambiar la sociedad. El slogan era Peace and Love.

La expresión palpitaba vivazmente entre aquellos jóvenes llenos de colores y esperanzas. Tanguito estuvo ahí en las tardes de sol, pero también en las noches grises donde el ruido de las botas alineadas por Onganía, se escondían en las esquinas, vorazmente. Con su actitud reservada, sin intenciones de violencia, era arrestado por tener el pelo “algo largo” o por llevar una guitarra. Lo que se consideraba luego de sucesivas detenciones, una contravención. Expuesto al hostigamiento hasta sus últimos días, Tango nunca rescindió el arte que guiaba sus pasos. Componía en cualquier lugar y momento, solo porque la inspiración lo cobijaba de tanta crudeza realidad.

Como dice una de las composiciones colectivas realizadas con Alberto Abuelo, repitamos esta primavera:

“Yo también los escucho,
ya los oigo reír,
pero no me preocupa,
pero no preocupa,
Cantaré a las flores”








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