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PARITARIAS

Las falacias de Macri y Triaca para un nuevo ataque contra el salario

Se acercan las paritarias y el gobierno nacional anticipa un nuevo ataque al salario. Mientras anuncia tarifazos y siguen la inflación y los despidos, el macrismo pidió ayer que el movimiento obrero “ponga el hombro” aún más para sostener las ganancias empresarias. Criminalización de la protesta y ajuste van de la mano. Hoy todos a las calles para defender el derecho a la protesta.

Fernando Scolnik

@FernandoScolnik

Miércoles 27 de enero de 2016 | Edición del día

Para el nuevo gobierno de Mauricio Macri el verano es, en buena medida, preparatorio para lo que vendrá. Las represiones en La Plata o Cresta Roja, la detención de Milagro Sala o de los trabajadores de ATE en Río Negro, los despidos y la campaña contra los trabajadores del Estado acusándolos de “ñoquis”, son verdaderos ataques, pero son también una forma de buscar amedrentar para los futuros golpes de mayor envergadura que el gobierno intentará imponer a los trabajadores.

Un round importante en este sentido comenzará dentro de poco, y son las paritarias. La devaluación, desde el punto de vista de los negocios empresarios, sólo será “exitosa” si logran negociar salarios a la baja.

Las negociaciones prometen no ser sencillas, luego de la alta inflación de los últimos meses, y de los anuncios de tarifazos en los servicios públicos a partir de febrero. En el gremio docente se juega una pelea testigo, y los números, hoy por hoy, están lejos entre las partes.

En este marco, el día de ayer fue rico en declaraciones del gobierno nacional, preparando el terreno para el escenario de los próximos meses..

A pesar de que el macrismo comenzó su gestión al frente del Estado nacional cumpliendo rápidamente con los empresarios y con medidas antipopulares para los trabajadores, en el día de ayer, desde Córdoba, Mauricio Macri , insólitamente (o no tanto), sostuvo que espera que “los gremios entiendan que éste es un momento donde hay que poner el hombro, no hay que ir en contra de la necesidad de progresar”.

Como si no fueran los trabajadores los que están sufriendo las consecuencias de la inflación, los despidos y robos como el impuesto al salario, el Presidente "pide" que el movimiento obrero se prepare para sostener aún más el "progreso" de las ganancias empresarias.

Honestidad brutal tuvo también el ministro de Trabajo Jorge Triaca cuando afirmó al diario El País del Estado Español que “el salario no es el principal problema argentino. Es lograr que Argentina crezca, y si hay más productividad habrá más salario".

Para el funcionario de la cartera laboral los sueldos de millones de trabajadores que se deprecian con la inflación, no tienen mayor importancia, y no es en ese problema donde debe concentrarse el gobierno. Su pensamiento probablemente no coincida con el de millones que cada vez tienen mayores dificultades para llegar a fin de mes. De acuerdo a Triaca, el incremento de los sueldos debe quedar atado al aumento de la productividad, es decir, de una mayor explotación de los trabajadores. Esta orientación hacia las paritarias ya fue rechazada por múltiples voces desde el movimiento obrero.

Como si eso fuera poco, Triaca afirmó también que “nosotros no la vemos disparada (a la inflación). No vemos esos números de los que se habla”. Todo indica que el funcionario, y el gobierno de conjunto, esconden los verdaderos índices de inflación (las estadísticas oficiales no las normalizarán hasta después de las paritarias), y los subestiman intencionalmente en sus declaraciones públicas para bajar las expectativas en las negociaciones salariales.

Respecto del impuesto al salario, el ministro de Trabajo declaró que a los salarios “los vamos a ayudar con bajadas de impuesto, y eso va a compensar la diferencia”. Al cierre de esta edición Macri prometía también que el impuesto al salario (que es un robo) será modificado cuando comiencen las sesiones del Congreso. Intentarán con esas medidas que la minoría del movimiento obrero que paga ese impuesto obtenga una mínima compensación, mientras que la inmensa mayoría de los trabajadores quedará por fuera de ese cambio impositivo que en nada los afecta. Con un cambio en ganancias buscarán también hacer un gesto hacia la burocracia sindical, para que esta casta pueda mostrar ese cambio como un triunfo que, junto con las prebendas que reciben estos dirigentes enquistados en los sindicatos, apacigue la conflictividad.

Justamente esto último es algo sobre lo cual el ministro apuntó que “Argentina tiene muchas ventajas comparativas en preparación de sus recursos humanos”, y también “algunos déficits, como el alto nivel de conflictividad, el poco cuidado de la seguridad jurídica”.

De todos modos, el macrismo tiene una política para resolver este tema, que no es eliminar las causas de la conflictividad dando respuestas a las demandas de los trabajadores, sino criminalizar y reprimir la protesta, como en Cresta Roja o en La Plata. Hoy miles saldrán a las calles para enfrentar esta política en todo el país. Defender el derecho a la protesta es también la mejor forma de prepararse para las duras luchas que se vienen.







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