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Las cuentas del Ayuntamiento de Madrid para 2019: “limpias, eficaces, eficientes y ordenadas”

Manuela Carmena va a lograr sacar adelante los presupuestos de 2019 sin grandes dificultades y sobresaltos, gracias al apoyo del grupo socialista municipal y al cambio de Gobierno de Pedro Sánchez que relajará la regla de gasto.

Juan Carlos Arias

Madrid | @as_juancarlos

Martes 27 de noviembre de 2018 | 18:16

Foto: EFE

Ambos aspectos le permitirán llevar adelante unos presupuestos un poco menos restrictivos y disponer de los nuevos recursos desde el mismo mes de enero, algo esencial en año electoral. Sin embargo, y aunque Manuela Carmena ha destacado el incremento de partidas esenciales de gasto social, la decisión de la alcaldesa de respetar la disciplina presupuestaria por encima de todo y su voluntad política de no agredir los intereses económicos de las élites, llevará una vez más con toda seguridad a frustrar las expectativas políticas y sociales de amplias capas de la población madrileña. Unas cuentas “limpias, efectivas, eficientes y ordenadas”, como ella misma las calificó.

El acto de presentación de los presupuestos fue realizado recientemente por Carmena y Purificación Causapié, portavoz del grupo municipal socialista, tras su aprobación por la Junta de Gobierno municipal, escenificando así el acuerdo alcanzado con los socialistas. El proyecto de presupuestos deberá ser remitido, posteriormente, al Pleno del Ayuntamiento para su discusión y aprobación definitiva, lo que se producirá con toda probabilidad en el mes de diciembre. Aunque pudiera haber algunas modificaciones, en función de posibles enmiendas que pudieran ser aceptadas, lo sustancial ya se ha plasmado al contar el proyecto de presupuestos con el apoyo del grupo socialista y quedar garantizada una mayoría suficiente para su aprobación.

El presupuesto total consolidado aprobado (incluyendo al Ayuntamiento y los Organismos Autónomos dependientes de él) ascenderá a 4.823 millones de euros, lo que supone un incremento sobre el presupuesto del año anterior de tan solo un 1,12%. Es decir, por debajo de la inflación prevista que estará por encima del 2%.

El aumento del gasto no financiero, aquel del que se han descontado las partidas de los pagos financieros, aunque incluyendo todos los gastos estructurales del Ayuntamiento, será algo superior, un 9%, al situarse en un gasto global de 4.348 millones de euros. Sin embargo, este incremento de gasto hay que valorarlo como insuficiente respecto a una ruptura real con las políticas presupuestarias restrictivas (impuestas a través del ministro Montoro y su vigilancia extrema sobre la disciplina presupuestaria aceptada pasivamente por Manuela Carmena durante todo su mandato). Sobre todo, si además descontamos el nivel de inflación previsto y tenemos en cuenta que la mayoría de ese gasto se destina al mantenimiento de las propias estructuras municipales.

Las partidas destinadas a las políticas sociales, aquellas que sí tendrán una incidencia directa sobre los derechos sociales y económicos de las clases populares, aquellas que pueden verse reflejadas en sus propias condiciones de existencia, supondrán un gasto de 826 millones de euros, lo que implica un incremento del 20% sobre lo realizado en 2018 (ese año fueron 688 millones de euros).

Cuantía que dada la situación de emergencia social en la que nos encontramos tras años de recortes de derechos esenciales básicos (el desempleo juvenil, el paro imperante entre las mujeres, la precariedad laboral, la persistencia de los desahucios y necesidades insatisfechas en servicios sociales), resulta a todas luces insuficiente como para que se puedan realmente mejorar las condiciones de vida significativamente para los sectores de población más necesitada.

Los presupuestos tratan también de incidir sobre los desequilibrios territoriales. En este sentido el planteamiento del proyecto es destinar más recursos para los distritos más humildes del sur de la capital, dotándolos de más recursos para inversiones, infraestructuras y equipamientos sociales.

El presupuesto para los distritos más vulnerables (Puente de Vallecas, Villaverde, Usera, Carabanchel, Latina, Villa de Vallecas, Vicálvaro y San Blas-Canillejas alcanzará los 311 millones de euros. Esto implica un incremento del 12% respecto a lo gastado en este apartado el 2018, ese año se gastaron 277 millones.

Sin embargo, por lo realizado hasta ahora tras tres años largos de gestión municipal de Ahora Madrid, ha resultado infructuoso. De hecho, son estos distritos en los que ha ido surgiendo una importante desafección hacia las políticas de Ahora Madrid y Manuela Carmena. Sobre todo, en la evidencia palpable del deterioro de las vías públicas, con calles con evidentes problemas debido a las insuficientes inversiones en dotaciones públicas, viales, colegios, escuelas infantiles y, de una forma muy llamativa, por la gran suciedad muy visible para la mayoría de los vecinos y los insuficientes cuidados de los jardines de los parques públicos en todas estas áreas urbanas deprimidas.

Baja ejecución del gasto aprobado

Todos estos datos de incremento del gasto presupuestario previsto hay que relativizarlos, puesto que una constante que ha tenido la gestión del Ayuntamiento de Ahora Madrid ha sido que los niveles de ejecución del gasto han sido, en muchos casos, sorprendentemente bajos. Aunque sin duda siendo año electoral Carmena intentará acercarse a una mayor ejecución del gasto aprobado. Una explicación es que el exministro Montoro del Gobierno del PP de Rajoy con su control exhaustivo y directo sobre las cuentas municipales y su exigencia de cumplimiento de la regla de gasto impuso la política del no gasto de partidas del presupuesto aprobadas. Pero también, es muy cierto, que las propias políticas de Manuela Carmena y Ahora Madrid encaminadas al cumplimiento estricto de la disciplina presupuestaria y su falta de voluntad política por resolver los problemas sociales y económicos de “la gente”, le ha llevado a no gastar ni siquiera el total de las partidas presupuestadas ni en inversiones, ni en políticas sociales, ni en empleo, ni en educación infantil, ni en vivienda, por ejemplo.

Se dejaron de lado absolutamente y desde el principio la solución de problemas destacados en la campaña electoral como parte esencial de lo que sería el quehacer político de Ahora Madrid, tales como la remunicipalización de los servicios públicos municipales, la realización de una auditoria de la deuda y el no pago de la que resultara ilegítima, la finalización de los pelotazos urbanísticos, o la lucha contra los desahucios.

Por el contrario, Manuela Carmena y Ahora Madrid han actuado en el sentido inverso de su programa electoral, impulsando pelotazos urbanísticos -el último y un auténtico hito “Madrid Norte” (antigua operación Chamartín)-, han permitido que persistiera el drama de los desahucios, incluso sin ofrecer alternativas habitacionales a las familias desahuciadas. Al mismo tiempo, han pagado toda la deuda a ritmo de récord (presumiendo de ello) y renunciando absolutamente a la remunicipalización de los servicios públicos municipales para no atacar los intereses de las grandes constructoras creadoras de las empresas multiservicios que las gestionan con grandes beneficios. A pocos meses de finalizar su mandato electoral, con estos presupuestos continúa sin resolverse ni modificarse un ápice esta orientación política.

El problema de la ejecución del gasto queda reflejado en datos como que la inversión en los distritos señalados como prioritarios durante 2018 y hasta el mes de septiembre, últimos datos incluidos en la página web municipal, dependiendo de la interpretación derivada de las características propias de las inversiones financieras sostenibles (IFS) que son bianuales, del resto de inversiones, oscila entre un mínimo del 23% y un máximo del 73%. En cualquier caso, más allá del baile de cifras, sea cual fuere el nivel de ejecución real del gasto aprobado, se demuestra que el grado de ejecución de los presupuestos para las necesidades existentes es sorprendentemente bajo. Todo esto hace que el superávit se incremente y en consecuencia la devolución de la deuda, puesto que la mayoría de este superávit como consecuencia de la disciplina presupuestaria debe ir destinado a amortización anticipada de la deuda municipal.

El Ayuntamiento de Madrid campeón en el pago de la deuda y en lograr superávits presupuestarios

En realidad, la mayor partida de gasto no estructural realizado por el Ayuntamiento de Madrid, a lo largo de todo el período de gestión política de Manuela Carmena y Ahora Madrid, ha sido el gasto empleado en el pago de la deuda municipal. Lo que choca bastante con una gestión política reivindicada por Pablo Iglesias y Podemos como modelo de “Ayuntamiento del cambio” en favor de “la gente”. En este terreno, Manuela Carmena y Ahora Madrid sin duda han logrado un tremendo éxito político-económico, pero para regocijo de los grandes bancos y fondos buitre.

La devolución heredada del PP y esencialmente de Ruiz Gallardón se viene realizando en tiempo y ritmo de récord, además. Una deuda que llegó a alcanzar una cuantía muy cercana a los 6.000 millones de euros. Olvidado ya en el desván de los recuerdos para Ahora Madrid, la promesa electoral de realizar una auditoría de la deuda y la posibilidad de no pagar la que resultase ilegítima por deberse a sobrecostes, despilfarros y corrupciones de la gestión en Madrid del PP, puesto que se está pagando bien cumplidamente.

Desde su óptica de gestión municipal, la alcaldesa Manuela Carmena jamás pretenderá alcanzar esas cifras de gasto “a lo Gallardón”, ni siquiera para atender necesidades sociales esenciales -Gallardón lo gastaba más bien todo eran obras faraónicas para beneficio sobre todo de grandes constructoras y bancos-. Puesto que como ella misma ha señalado en la presentación del presupuesto, lo fundamental en las finanzas públicas es que sean: “limpias, efectivas, eficientes y ordenadas”. Remachando que esta es la única manera posible de realizar “la solidaridad, la participación y la creatividad”. Es decir, que como cualquier político neoliberal del PP o del PSOE, lo primero y por encima de todo, y siguiendo también la estela del artículo 135 de la Constitución, la devolución de la deuda es absolutamente prioritaria y debe ponerse por encima de cualquier necesidad social a atender, porque esto y no otra cosa, es el significado real de sus palabras.

Pero vayamos a las cifras para demostrar la coherencia política en Manuela Carmena y Ahora Madrid. Durante lo que serán los cuatro años de mandato de Manuela Carmena la deuda municipal pasará de los 5.936 millones a “tan solo” 2.703 millones de euros. Es decir, una reducción de un 54% en cuatro años de gestión. Es decir, un importe total de 3.233 millones de euros de deuda devuelta, lo que equivale a un 74% del total del gasto no financiero del Ayuntamiento previsto para 2019. ¿Nos podríamos imaginar todas las políticas sociales que se podrían realizar con este dinero? Y no estamos añadiendo la parte correspondiente a superávit obtenido durante todos estos años. Dado que como señaló también Manuela Carmena en la presentación: “el superávit sigue ahí” para terminar remachando “algo de milagroso tiene”. Porque el superávit del año pasado alcanzó los 1.050 millones de euros y este año se espera que llegue a los 700 millones de euros.

Resulta imposible realizar políticas sociales profundas en favor de las clases oprimidas si no se incumple la disciplina fiscal impuesta y se atacan los privilegios económicos y sociales de las élites.

Si se quiere hacer política para “la gente”, de lo que se trata es de desarrollar e impulsar políticas de inversión y gasto público potentes que generen empleo para terminar con la lacra del paro y la precariedad, remunicipalizar sin ningún despido y con ampliación de plantillas las empresas públicas municipales bajo gestión de trabajadores y usuarios, expropiar las viviendas vacías propiedad de las entidades financieras para terminar con los desahucios y garantizar un parque público de viviendas suficiente y disponible de manera inmediata para atender las necesidades existentes, liquidar los pelotazos urbanísticos, dejar de pagar la deuda, entre otras medidas. Estas son las políticas que lograrían el objetivo esencial y vital para la clase trabajadora y las clases populares que no es otra que la crisis la paguen los capitalistas.







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