Política Chile

SALUD PUBLICA

Las cuentas alegres del Ministerio de Salud al servicio del lucro

Como es costumbre, anualmente los gobiernos de turno dan cuenta de lo realizado durante el año anterior. Finalizando el mes de abril, fue el turno de la ministra de salud, Carmen Castillo, quien expuso en la Cuenta Pública, en la comuna de Peñalolén, aparentando participación social en los temas de gestión.

Raúl Muñoz

Dirigente Asociación de Funcionarios Fenats Hospital Barros Luco

Raúl Gómez

Trabajador AP de Salud

Miércoles 3 de mayo | 18:51

Para el ministerio, el año 2016: “Hemos logrado avances concretos que están cambiando la cara de la Salud de Chile” y ni se ruboriza la ministra al decir que “en los últimos meses de nuestro gobierno seguiremos revalorizando lo público y consolidando los pasos iniciados. Hemos logrado avances concretos que están cambiando la cara de la Salud de Chile”.

Sin embargo, es en este mismo 2016, que se profundizaron las críticas y discusiones sobre "lo público", cuyo principal reflejo fue el ascenso de las movilizaciones por NO+AFP, es decir, por la previsión digna de los trabajadores. Salud y previsión, dos componentes de la Seguridad Social, una seguridad que no es precisamente por lo que velan nuestras autoridades públicas.

Así, la autoridad máxima en salud sale a dar la cara por la Nueva Mayoría, y no se le cae de vergüenza al pronunciarse sobre la revalorización de "lo Público", cuando es la misma que figura como accionista de la ex-Isapre Masvida (junto con otros parlamentarios, incluso, de la comisión de salud). Un discurso que se contradice con la intervención del Estado en el famoso "corralito" a los afiliados de la Isapre y donde habían intereses de estos mismos personeros de gobierno.

Similar, o peor descaro tuvo la Subsecretaria de Redes Asistenciales, Gisela Alarcón, en la ceremonia de clausura del Congreso de Atención Primaria de Salud “Construyendo Valor Social”, quien pretende dar muestras del fortalecimiento del sector público cuando ya nos quedó más que claros cuáles eran sus intereses cuando nos enteramos de su lucro como accionista de la Clínica Las Condes a la vez que gestionaba las compras, desde el ministerio, hacia esa misma institución.

Por supuesto que no se busca ni fortalecer ni revalorizar "lo público". Porque basta con saber, en su propia Cuenta Pública, que de esa promesa de los "20-20-20" (hospitales construidos-en construcción-licitados), sólo el 83,7% de los primeros 20 está en ejecución, pero no terminados. Y continúa la ministra diciendo que "5 hospitales están terminados con todo lo que corresponde", es decir, la cuarta parte de la promesa de la Nueva Mayoría en materia de salud pública hospitalaria. Todo este escaso avance a menos de un año del cambio de mando.

Las cuentas alegres nos dicen que "ningún establecimiento viene sin su dotación de personal; no se están construyendo espacios vacíos para sólo tener estructura". Y pareciera que se olvidan que los recursos y las dotaciones de hospitales que llevan años de funcionamiento, las que han implicado que 24.817 chilenos murieran en el año 2016 estando, aún, en alguna de las listas de espera de los diversos hospitales del país.

Estas cifras no son parte de una cuenta pública del Congreso ni de la Subsecretaría de Redes Asistenciales del Ministerio de Salud, que detenta la gestión de los 29 Servicios de Salud a lo largo de todo Chile. Si 22.459 pacientes fallecieron aguardando consulta con un especialista y 2.538 esperando por una intervención quirúrgica: ¿podemos pensar que las construcciones en marcha contarán con la dotación suficiente para sostener este descompuesto sector público de salud? No, porque intencionadamente los gobiernos capitalistas mantienen un sector privado que se fortalece con la crisis pública y todos esos enfermos (clientes) que no tienen el acceso oportuno en el sector privado. La lógica del "pagas o te mueres", ese es el ministerio que revaloriza lo público.

También la Subsecretaria/Accionista, Gisela Alarcón, nos dice que su "objetivo ha sido garantizar el acceso de la población a una mejor atención de Salud, con buen trato, más oportuna y de calidad, entendida como un derecho social” y que “han sido muchas las iniciativas que permiten asegurar con convicción que vamos por el camino correcto y que debemos continuar con una agenda de avances que transite hacia una Reforma a la Salud;" la misma que apoyó la reforma del 2003 que actualmente nos rige y cuya matriz es la complementación público-privada, y cómo no, si así ella cortaría su tajada de dicha "complementación", que no hace más que alimentar a vampiros privados con la sangre que derrama, crónicamente, el sector público y los pacientes que allí se atienden.

Ante el fomento de una salud para pobres y otra para ricos se hace necesario profundizar la lucha y exigirles a las organizaciones de trabajadores del sector, la unificación de todos los reclamos para garantizar una Salud Pública, con acceso universal y oportuno, acabando con privatización de la misma. E impulsar, desde la organización de las bases y movimientos sociales, una transformación profunda que posicione a la salud como un derecho social y que erradique, de una vez por todas, el carácter de bien privado y de consumo que actualmente le permite lucrar tanto a gobernantes como empresarios.






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