Política

EDITORIAL DE EDITORIALES DOMINGO

Las “corpos” que vos matasteis gozan de buena salud

Las “Corpos” más vivas que nunca. Una batalla contra la justicia que carece de épica. Una casta política que lucha entre sí mientras sigue viviendo como empresarios. Bergoglio, Verbitsky y un debate en la izquierda kirchnerista que no cesa. Un nuevo silencio: el debate sobre la situación de las personas trans.

Eduardo Castilla

@castillaeduardo

Domingo 30 de noviembre de 2014 | 11:48

La batalla judicial

A esta altura de la década “ganada” resulta necesario hacer una contabilidad más fina. A pesar de la sumatoria de discursos contra las corporaciones, éstas mantienen su poder. La Corpo judicial copa el escenario político. El enemigo de turno es el juez Bonadío. Pero el ataque va más allá.

En el día de ayer Luís Bruschtein decía que “La reacción corporativa (de la justicia NdR) es igual a la de las patronales rurales ante la Resolución 125, a la de las corporaciones mediáticas ante la ley de medios o a la de Repsol y las AFJP ante la nacionalización de YPF y la recuperación de los aportes jubilatorios”.

En primer lugar se exagera hasta el ridículo el enfrentamiento con la Corpo Judicial, pero además “olvida” (seamos generosos) que las patronales del campo ganaron aquella “batalla” por la 125. Hoy la siguen levantando en pala. Si las ganancias son menores no es gracias a las políticas “redistributivas” del gobierno y sus avances sobre “la oligarquía con olor a bosta” -mucho menos por haber cambiado la distribución de la tierra que monopolizan algunas pocas familias patricias y pooles imperialistas- sino producto de la caída de los precios internacionales de los comoditties. Demás está decir que la “nacionalización” de Repsol terminó en los acuerdos con Chevron que no es, precisamente, una PyME provincial.

Mario Wainfeld señala que “hay patrones comunes en la praxis de los viejos federales. Arman causas rimbombantes (con o sin pruebas sólidas), generan medidas espectaculares (allanamientos o hasta arrestos). Con el doble rol de jueces y fiscales manejan el expediente a su antojo, el control remoto es la Cámara. Las revocaciones son habituales, pero tardías.

Acumulan en sus cajones causas contra funcionarios o dirigentes de fuste. Las blanden o guardan según sus propias premisas, entre las cuales predomina el afán de supervivencia (…) En la década ganada para la Corte, los ingresos de los jueces han llegado a niveles muy altos (…) puede estimarse que un camarista con veinte años de antigüedad cobra alrededor de 80.000 pesos mensuales, libre de impuestos (…) Varios pueden llegar a 100.000, según variables personales. Las jubilaciones son acordes, no son las de `privilegio´ ya abolidas (se requieren edad, antigüedad y aportes), pero sí un régimen especial muy hospitalario.”
A confesión de parte, relevo de prueba.

El “diario de CFK” confirma que, a pesar de once años de discursos, la corporación judicial sigue cuasi intacta y contando con un poder enorme para intervenir en la vida política.

Junto a ello, se sostiene como casta que goza de una serie de beneficios que la convierten en parte de los resortes de la maquinaria estatal que garantiza los intereses de los grandes empresarios. Tamaños privilegios configuran un accionar. Que la Corpo Judicial se defienda, entonces, no debería asombrar a nadie.

Millonarios

El gobierno nacional salió en bloque a defender a CFK y acusar el supuesto golpismo de Bonadío. Pasó a denunciar y pedir que se investigue su participación en la empresa Mansue S.A. Golpe por golpe.

Pero esta batalla se da al interior de una casta que, por su posición privilegiada en el Estado, puede enriquecerse y asociarse al capital, más allá del bando al cual brinde coyunturalmente sus servicios y de que, cada tanto, se abra el “libro de pases”. Como dice Julio Blanck: “Bonadio se declara “peronista desde los 15 años” y es juez desde 1994. Antes fue asesor y subsecretario durante el gobierno de Carlos Menem. Su padrino político para llegar al juzgado federal fue el entonces secretario de Legal y Técnica, Carlos Corach (…) hoy Corach es un consejero escuchado por Daniel Scioli”. Ayer juntos, hoy enfrentados, mañana... quien sabe.

Joaquín Morales Solá, para no romper la rutina, afirma que “La última declaración jurada de bienes que hizo Cristina Kirchner como senadora, antes de que su matrimonio llegara al poder, en 2002, consignaba la propiedad conjunta de 25 casas de bajo valor en Río Gallegos. Nada más. No había ninguna empresa ni hoteles ni grandes ahorros. Todo el emporio económico personal que existe hoy fue construido durante la gestión de los dos Kirchner como presidentes de la Argentina.”

El kirchnerismo no ha podido explicar algo tan sencillo como esto. Pero la prensa opositora ha omitido que el conjunto de la casta política tiene sus enormes negociados, como se demuestra (una vez más) con la aparición de Alfonso Prat Gay en las listas difundidas por la AFIP que lo señalan como apoderado de las cuentas secretas en Suiza de la familia Fortabat. Este espíritu de casta privilegiada quedó claro también en el cerrado rechazo por parte de oficialistas y opositores a los dos proyectos presentados en la legislatura porteña para bajar el salario de los Diputados que rondan los $60 mil mensuales. En una vida alejada años luz de cualquier trabajador, la casta política se enriquece, se integra y gestiona el Estado al servicio de los empresarios.

Mientras tanto, el gobierno sigue resistiéndose a elevar el piso del mal llamado impuesto a las ganancias que pesa sobre aquellos pocos “privilegiados” que tienen salarios iguales o mayores a la canasta básica, a exceptuar del injusto gravamen al aguinaldo, a los bonos de fin de año y hasta un plus para jubilados y AUH.

Entre bueyes no hay cornadas

Ricardo Kirschbaum dice, acerca de Scioli, que “hace un tiempo, por sugerencia de personajes vinculados con la Iglesia, se interesó en la `estrategia de aproximación indirecta´, extraída de un libro publicado en 1945 por Basil Hart, un escritor que nació en París de padres británicos. Alguien de su equipo le acercó a Scioli un resumen de la tesis de Hart de la `dislocación del enemigo´ (…) Lo que más le interesó es un párrafo que dice `la estrategia más sana en cualquier campaña consiste en aplazar la batalla. Y la táctica más sana, aplazar el ataque hasta que la dislocación moral del enemigo haga practicable la ejecución de un golpe decisivo´. Si es así, aquellos que piensan que el gobernador alguna vez mostrará los dientes que se vayan olvidando”.

En esta estrategia parecerían coincidir Scioli y la oposición, aunque los objetivos sean diversos. La estrategia de “aproximación indirecta” pretende evitar el choque frontal, pero no por razones humanitarias, sino por la propia debilidad material. En el caso de Scioli por no contar aún con el mando de la caja estatal disciplinadora y el conjunto del aparato pejotista. Su sueño presidencial lo hace tan dependiente del kirchnerismo, como el kirchnerismo depende del ex motonauta en la pelea por su cuota de poder pos 2015. En el caso de la oposición, su fragmentación y su inexistente agenda -que el kirchnerismo le birló en su giro derechista- le pone límites. Hoy todo lo que puede pretender la oposición es tratar de consolidarse en “el territorio” y llegar al ballotage. Partiendo de esas debilidades, y al no poder sostener el choque frontal, es beneficiosa la paradoja de “auto debilitarse” ampliando los frentes de ataque contra el gobierno.

Desde el punto de vista del gran historiador militar, Hans Delbrück, primará la “guerra de desgaste” por adentro y por afuera.

Todo parece indicar que la pelea entre la Corpo Judicial y el gobierno se mantendrá en dichos límites. Ni el gobierno, más allá de los discursos, se propone derribar a la casta judicial sino, a lo sumo, negociar un pasaje tranquilo hacia el post 2015; ni la Corpo Judicial desoír el mandato papal de que “cuiden a Cristina”.
La historia reciente demuestra que los ex Presidentes no sufren los castigos reservados a los simples mortales. Lo evidencian palmariamente los casos de De la Rúa en los juicios por los asesinatos del 2001 y de Menem por la explosión de Río III.

Sin embargo, el kirchnerismo tomó nota de los golpes recibidos (y por recibir) y sus voceros aplicaron una “mega devaluación” del relato que bajó al nada sutil terreno de las analogías conservadoras y la mera amenaza.

Así Eduardo Aliverti el lunes llega a esperanzarse con que el 2015 se parezca a las elecciones de 1995 donde todo el mundo sabía quién era Menem, pero donde primó el “voto-licuadora”. Si sus “espadas izquierdistas” apelan al conservadurismo y el menemismo, podrá el lector o lectora hacerse una idea de cómo andan los muchachos.

Por su lado, Bruschtein recurre directamente a la amenaza “desestabilizadora” cuando afirma que “en el peor de los escenarios para el oficialismo –perdiéndolas–, aun así podría llegar a mantener el control del Congreso o ser la primera fuerza de oposición. Mantendría una potencia de fuego mayor de la que tiene ahora cualquiera de los partidos opositores. Si en esas condiciones el kirchnerismo replicara la estrategia de obstrucción opositora cerrada, no habrá fuerza política que pueda gobernar. Será imposible designar jueces, aprobar leyes o diseñar políticas de Estado; sin hablar de la demostrada capacidad de movilización del kirchnerismo en la calle”.

Ninguno de los bandos capitalistas en disputa quiere llevar las tendencias al extremo, y toda la pirotecnia esconde en realidad las negociaciones de una transición a derecha que ya ha comenzado el propio kirchnerismo.

La derrota cultural

El progresismo K asiste así, casi atónito, a la crisis de su propia cruzada. La semana pasada debamos cuenta de la entrevista donde Horacio González decía que “el gobierno había girado a la derecha” pero él no.

Otro de los terrenos dónde la “batalla cultural” parece perdida es la relación con la Iglesia que vuelve a detonar las tensiones al interior del kirchnerismo. La editorial de Horacio Verbitsky: “La verdad es la verdad” vuelve a poner en el centro de sus ataques a Bergoglio (también conocido como Francisco) que “Hasta el día de hoy no ha tenido ni una palabra de repudio hacia el más conocido de los pedófilos eclesiásticos de su propio país ni de comprensión hacia sus víctimas. Por el contrario, ha actuado en respaldo del victimario” en relación al cura pedófilo Grassi.

La coalición política gobernante sigue crujiendo desde su lado izquierdo que “resiste” impotente el desmoronamiento pejotista de su última ilusión progresista.
En cambio, 2014 finaliza con síntomas de resistencia social a los primeros intentos de ataque y ajuste. La lucha de LEAR, es claramente emblemática. Como también es emblemático el rol pro empresario, pro “buitre”, y represivo del conjunto del aparato estatal. No por casualidad el CELS encuentra ahí la única resistencia real a la derechización kirchnerista.

El 2015 es un año de elecciones, pero también lo será de luchas salariales que además de la que venga, deberá saldar cuentas con las paritarias a la baja firmadas por las burocracias sindicales el año que ya llega a su fin.

Junto a esta resistencia, la proyección del Frente de Izquierda, y en especial el de sus nuevos voceros (en el Parlamento y en las calles) como Nicolás del Caño, ha conquistado una amplia simpatía entre los trabajadores, las mujeres y la juventud que no están dispuestos a resignar sus derechos. El próximo sábado 6 de diciembre el PTS realizará un importante acto en el estadio cubierto de Argentinos Junior en Buenos Aires. Allí estarán presentes las nuevas fuerzas que en la juventud, entre los trabajadores y las mujeres que luchan por sus derechos, se ponen de pie.

Un nuevo silencio

Como ya es costumbre, los sectores más oprimidos de la sociedad no ocupan ningún lugar en las editoriales políticas de los domingos. Esta semana el gran “ausente” es el debate suscitado alrededor de proyectos de subsidios a personas trans. Remitimos al lector a los artículos publicados en esta sección de La Izquierda Diario que ha venido dando cuenta de las implicancias de este proyecto y debatiendo contra los sentidos comunes reaccionarios que los medios masivos de comunicación y el gobierno nacional permiten que se instalen socialmente.






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