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Las bibliotecas se suman a los recortes en Educación en Galicia

A la falta de profesorado, ya que no se cubren las jubilaciones, las ayudas a la enseñanza privada, así como el resto de recortes en educación, se suma la destitución de las directoras de las bibliotecas centrales de las principales ciudades de Galicia.

Jacobo A. García

Vigo | @Jacobscarface

Miércoles 5 de abril | 16:30

Recientemente la Xunta cesó a las directoras de las bibliotecas centrales territoriales de Lugo, A Coruña, Pontevedra y Santiago de Compostela, sin que se hubiera explicado motivo alguno. La decisión se ha tomado en un contexto de continuidad con los recortes en las bibliotecas públicas y en la educación en general. Bamad-Galicia (Asociación de profesionais dos arquivos, bibliotecas, museos e centros de documentación de Galicia) denuncia que estos cargos se eligen por libre designación, a dedo, y que el hecho de que no haya previsión de recambio de estas personas dificulta el funcionamiento de las bibliotecas.

Los cambios en las direcciones de cuatro de las seis bibliotecas dependientes de la Xunta, llegan en un contexto de recortes presupuestarios continuados. La partida que la Xunta destina cada año a la adquisición de fondos bibliográficos para las bibliotecas públicas sufrió un gran recorte entre 2009 y 2013, desde los 2,4 millones hasta los 650.000 euros. En los últimos tres presupuestos presentados por el gobierno gallego se fue reduciendo la cantidad, siendo la de 2016 de 560.000 euros. A esta situación se unen las dificultades que experimenta o su personal, sobre todo los y las auxiliares de biblioteca, para ver reconocida a su categoría profesional.

En los últimos años de crisis se ha ido reduciendo el número de bibliotecas en Galicia: hoy 497 frente a las 591 de 2006. De estas 497, solo 122 permanecen abiertas más de 40 horas a la semana. La mayor parte, 258, abre entre 20 y 40 horas semanales, 76 lo hacen entre 10 y 20 horas y otras 41 son de acceso público menos de 10 horas cada semana. Sin embargo, no ha descendido el número de gallegos y gallegas que siguen demandando los servicios ofrecidos por las bibliotecas. Más de un millón de personas, 1.023.283, son socias de alguna de esta entidades, el 38 % de la población.

Por otra parte, es conocida la reivindicación estudiantil de pedir más espacios de estudio en las bibliotecas y más horarios y apertura. Esto es así porque la mayor parte de las veces están saturadas, y aún más en exámenes, y los servicios existentes no cubren las necesidades. Esto no se puede consentir cuando hay bibliotecas cerradas. En otras partes del Estado español, como en Valencia, se consiguieron reivindicaciones de bibliotecas abiertas 24 horas al día en época de exámenes. Sólo es necesaria una mayor lucha para conquistar un servicio que pueda satisfacer toda la demanda.

Por otra parte, el brutal ataque a los fondos de las bibliotecas públicas demuestra un total desprecio del gobierno popular de la Xunta por las inquietudes culturales del pueblo trabajador. Como parte de un proceso de elitización de la educación, no interesa que la gente tenga acceso al conocimiento a menos de que tenga dinero para permitírselo. Esto encaja a la perfección con el modelo de la LOMCE y la privatización progresiva de la enseñanza universitaria que es profundamente clasista. La educación superior al alcance de unos pocos, y para el resto formación básica, precarización y explotación laboral.

Volviendo a la universidad, es curioso como en muchas asignaturas de carreras de carácter científico, o de otros ámbitos, se recomienda comprar libros académicos para superar las asignaturas. Es más, en ocasiones los profesores afirman que sin éste es imposible aprobar. Frente a los pocos ejemplares que hay en las bibliotecas de la Universidad, por los que compiten muchos, los libros tienen unos altos costes que muchos estudiantes no se pueden permitir. Incluso haciendo fotocopias, a 3 céntimos por cara, el coste puede ser elevado, suponiendo además que es necesario obtener libros de distintas asignaturas para tener una educación de mejor calidad.

Así, no solamente es necesario luchar por la reivindicación de más bibliotecas y mayores horarios de estudio, si no que debemos de luchar por la reducción drástica de los precios de las fotocopias a 1 céntimo por copia y gratuitas cuando estén en relación con los estudios. Asimismo, exigimos que haya más ejemplares de libros académicos, de tal forma que ningún estudiante esté discriminado por razón de ingresos y pueda acceder a la formación de mejor calidad.

Por otra parte, tal y como afirma la CIG, el presupuesto en el ámbito educativo desde la llegada al poder de Feijóo en 2009, se ha visto reducido en 1.900 millones de euros". Así, la Consellería de Educación ha perdido peso en las cuentas de la Xunta respecto al año 2008, ya que ha pasado de suponer el 27 por ciento al 21,3 por ciento del presupuesto total de este año.

Además, el gobierno del PP ha dado prioridad a las subvenciones a la enseñanza privada, que crecen este año un 6 % y más de 3 millones de euros. En comparación con los presupuestos de la Xunta del año 2001, las subvenciones a la enseñanza privada han crecido un 69 por ciento hasta alcanzar este año los 273 millones de euros.

En el 2017 no se recuperó tampoco la pérdida de salario del profesorado. Los sueldos de los altos cargos suben un 7 por ciento, mientras que los del resto de empleados públicos sólo un 2,3 por ciento. Una cifra, esta última que se sitúa por debajo de la inflación, y sumado a los recortes de años anteriores no muestra ninguna mejoría.

La CIG también declara que la oferta de 109 plazas que se prevé de profesorado no bastará para cubrir las necesidades de docentes que se necesitan, ya que durante el curso pasado se registraron 761 jubilaciones y desde el año 2009 unas 3.000. Además, la carencia de personal administrativo en los centros educativos hace que el profesorado tenga que asumir estas funciones, a lo que hay que sumar que en los últimos años sus salarios han decrecido de 32.000 a 24.000 euros.

Así son las cosas en la educación pública gallega. Aunque el gobierno de Feijóo no haya aumentado las tasas universitarias, como sí que se ha hecho en otras partes del Estado español, el proceso de privatización y elitización progresiva de la educación sigue en marcha. Proceso que se puede observar en la privatización de los servicios externos en las universidades, en la reducción de la oferta de empleo público, en la falta de medios y personal en los centros públicos mientras se subvencionan los privados, el recorte en bibliotecas, así como la reducción de los salarios de los trabajadores y un largo etcétera.

Mientras dicen que las prácticas no remuneradas nos llevarán a un buen futuro laboral, los altos cargos políticos en Galicia siguen cobrando más de 7000 euros al mes. Cuando más de 300.000 jóvenes gallegos han tenido que emigrar desde el 2010 para buscar una vida mejor, el gobierno sigue hablando de pagar la deuda y de la “senda de la recuperación”. A la vez que desprecia la cultura y lengua gallegas, el actual gobierno, gallego y español, profundiza en un modelo educativo que condena a millones a la ignorancia y la explotación.

Por eso no nos conformamos con la situación de antes de la crisis económica. Exigimos la gratuidad de los estudios universitarios de cualquier rama. La derogación de la LOMCE, el 3+2 y Bolonia, así como todo el resto de leyes reaccionarias y el acceso universal a la cultura y la información de calidad. Para ello es necesario enfrentar todos los ataques mediante un fuerte movimiento estudiantil en alianza con los sectores de trabajadores en lucha, para conquistar todas las demandas.






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