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Las Cloacas de Interior: La podredumbre del Régimen del 78

El documental explica como el PP ha creado a través del Ministerio del Interior toda una “Brigada Política” de policías, guardias civiles y periodistas para desprestigiar a sus rivales políticos.

Jorge Calderón

Historiador y Profesor de Secundaria, Zaragoza

Miércoles 26 de julio | 16:50

El 21 de junio de 2016, en plena campaña electoral de las penúltimas elecciones generales de diciembre de ese año, el diario digital Publico.es, lanzaba una auténtica “bomba informativa”. Se trataba de una conversación grabada en el despacho oficial del Ministro del Interior de entonces, Jorge Fernández Díaz, con el responsable de la Oficina Antifraude de Cataluña, Daniel de Alfonso.

En la misma, ambos conspiraban como sacar información, verdadera o “inventada”, sobre políticos catalanes independentistas. La información se haría pública a través de los medios policiales, judiciales, medios de comunicación, periodistas y “afines”, justo pocas semanas antes de la consulta independentista celebrada el 9 de noviembre de 2014 en Cataluña. Es lo que se denominó “Operación Cataluña”.

Ejemplo de esto fue la falsa acusación contra el entonces alcalde de Barcelona, el político de CIU, Xavier Trías, de tener una cuenta en un banco suizo de más de 12 millones de euros. La noticia fue Publicada en “El Mundo”, pocas semanas antes del 9N, aunque poco después tuvo que reconocer que era falsa.

La Nueva “Brigada Político-Social”

El caso que acabamos de explicar, como muy bien indica el documental, es solo “la punta del iceberg” de todo lo que se ha gestado en el Ministerio del Interior desde hace décadas.

Tenemos que remontarnos a la Transición y a los primeros años de la “democracia”, para ver el origen de estas prácticas “mafiosas” dentro de la estructura del Estado español. Y aquí siempre aparece un nombre, el del Comisario de Policía José Manuel Villarejo.

Este también está de reciente actualidad por la entrevista que dio en el programa “Salvados”, en la que explicaba la “guerra sucia” del Estado, de la que él ha sido uno de los principales protagonistas.

En el año 83 este comisario, junto con otros policías que provenían del partido político de extrema derecha “Fuerza Nueva”, y de la tristemente “famosa” Brigada Político-Social del franquismo, el “Sindicato Profesional de Policía”.

Esta supuesta organización sindical, en realidad se trataba de una organización de tipo “mafioso” de policías dedicada a la “guerra sucia” del Estado. Estamos hablando de casos como el GAL, corrupción política, financiación ilegal de los partidos, etc.

Esta red mafiosa o brigada política ha seguido funcionando hasta nuestros días. El funcionamiento es muy sencillo: una serie de policías o guardias civiles, como reconoce el propio ministro de Interior con conocimiento de Rajoy, elabora informes, falsos que acusan a políticos rivales. Esto sirve para que un fiscal (como el dimitido Moix), o un juez afín (como el actual Fiscal General del Estado, José Manuel Maza) presente una denuncia pública.

Sino lo hacían ellos, lo hacia el “supuesto sindicato” ultraderechista “Manos Limpias”, hoy encarcelado su líder por coacciones. Por ultimo periodistas afines, como el conocido tertuliano televisivo Eduardo Inda lo publicaban.

Ejemplos conocidos de esto, además del ya explicado caso de Cataluña serían: la supuesta financiación venezolana o iraní de Podemos o la defensa pública de las acusaciones de corrupción, de políticos hoy encarcelados como Ignacio González.

El poder rápidamente quiere “tapar” el asunto

Desde que se conoció la “escandalosa” conversación del Ministro, todos los resortes del poder, tanto políticos, judiciales como periodísticos, se pusieron rápidamente “manos a la obra” para intentar que el impacto fuera lo más limitado posible.

Jorge Fernández Díaz no dimitió y se mantuvo como ministro en funciones, hasta la formación del actual gobierno del PP en el otoño pasado. Entonces no repitió de ministro, pero su partido le premió con la Presidencia de una Comisión Parlamentaria.

La Justicia no dijo nada, y la Comisión Parlamentaria que se creó para investigar el caso se cerró el pasado 9 de junio con solo unas pocas semanas de trabajos y sin ninguna acusación formal. Esto fue posible gracias a los votos de PP, PSOE y C´S.

La presión mediática para “tapar” el asunto también ha sido notable. El documental producido por la productora “Mediapro” y dirigida por su dueño Jaume Roures, fue vetado en todas las cadenas generalistas, incluida la “Sexta” de la que es accionista el propio Roures.

Solo se han “atrevido” a emitirlo las cadenas autonómicas vasca (ETB) y catalana (TV3), donde fue visto por más de medio millón de personas. El pasado lunes 24, por fin pudo ser emitido por una cadena de ámbito estatal, aunque por desgracia no es sintonizada por todas las televisiones, Gol TV (cadena dedicada a los deportes, centrada en el fútbol y propiedad de Roures), donde fue visto por más de 347.000 espectadores.

Los elementos represivos del franquismo siguen muy presentes

El Régimen del 78 no depuró ninguno de los elementos represivos del franquismo, que siguen muy presentes en el aparato político, policial y judicial. El “terrible” Tribunal de Orden Publico se convirtió en la actual Audiencia Nacional, que sigue ejerciendo la misma función del anterior, como se ve claramente en casos como el de Alassua o el de Casandra.

La “criminal” Brigada Política-Social, como hemos explicado en este artículo, sigue muy presente e incluso alguno de sus principales “torturadores” no solo no dejó su “puesto” sino que fue ascendido por el gobierno socialista de Felipe González.

Este régimen no solo es un régimen podrido y corrompido hasta la “médula”, profundamente desigual que lleva a la pobreza a millones de personas. También sigue siendo, como en tiempos de la dictadura, totalmente represivo.

Actualmente se puede ver en YouTube






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