Política

EDUCACIÓN

Larreta envía a la Legislatura el presupuesto educativo más bajo de la historia

El proyecto de presupuesto bate un nuevo récord de ajuste: tan sólo un 18,5 % será destinado para educación. Desde el Frente de Izquierda reclaman un piso del 30 %.

Federico Puy

Docente, Congresal UTE-CTERA

Hernán Cortiñas

Congresal Unión de Trabajadores de la Educación (UTE)

Jueves 13 de octubre | Edición del día

A comienzos de octubre el poder ejecutivo porteño giró a la Legislatura su proyecto de presupuesto para el 2017 para su discusión. Allí, el Gobierno porteño presentó las mismas variables macroeconómicas que las proyectadas por el Gobierno nacional para el próximo año. Estima un crecimiento del 3,5 %, un tipo de cambio promedio de 17,92 pesos y una variación de precios del 17 %.

Un primer punto de críticas es la previsión de aumento salarial para los trabajadores dependientes del Estado, entre ellos los docentes. El proyecto contempla un cálculo paritario de un 17 %, es decir que no sólo no se recuperarían los 12 puntos porcentuales perdidos este año, sino que de ser la inflación 2017 superior al 17 %, se profundizaría el ajuste sobre el bolsillo de los trabajadores.

¡Plata para educación, no para “seguridad” ni para deuda!

En seguridad la suba es increíble. De un presupuesto de 4,78 % el año pasado, proponen un presupuesto de 16,53 % con una enorme suba de dinero de $ 29.456.962.181. Para muestra basta unos cuantos “botones”.¿Cuántas escuelas se podrían construir con este dinero? ¿Se podría universalizar el acceso de los comedores escolares con comida de calidad? ¿Cuántas becas se pueden otorgar?. Esta enorme suba en seguridad se corresponde con diferentes casos de persecución, torturas y apremios ilegales en barrios de la Ciudad como es el caso de la Villa 21-21 y del barrio de Lugano.

Paradójicamente, el presupuesto educativo da la nota por ser el más bajo de la historia en cuanto a esfuerzo presupuestario. De representar el 27,8 % en el 2011 cayó al 22,2 % en el 2015 y al histórico 18,5 % para el 2017. Un verdadero ajuste educativo, pero esto no es todo.

Basta ver que se gastarán $ 6.583.893.294 en intereses y gastos de deuda. ¿Cuántas escuelas se podrían construir con este monto?

Millones en subsidios para las privadas

Hay dos claves más para analizar las políticas educativas de Larreta. Una son los subsidios a la educación privada, que siguen en constante ascenso. Pasaron de representar el 14,5 % del presupuesto educativo en el 2012 a ser el 16,2 % para el 2017 ¡Toda una declaración de principios!

Tan solo en el año 2014, la gestión de Cambiemos invirtió aproximadamente 6.700 pesos por alumno de este sector. Es decir, más que cualquier otra provincia. Actualmente, los estudiantes de escuelas privadas en la Ciudad representan el 50 % del total (uno de cada dos). En el resto del país, el número promedio es de un 20 %. Los secundarios privados directamente tienen más alumnos que los colegios públicos. El último censo muestra que hay 93.477 (50,7 %) estudiantes en entidades privadas, contra 90.878 de estudiantes en las escuelas públicas. Una cifra que fue cayendo progresivamente, considerando que en 2007 estas últimas contaban con 98.754 estudiantes. En el resto del país, mientras tanto, el porcentaje de alumnos de nivel secundario en instituciones privadas no llega al 30 %.

Según el periodista Gustavo Sarmiento del diario Tiempo Argentino “de casi 800 establecimientos educativos de gestión privada que existen en la Ciudad, más del 50% reciben subsidios. Unos 350 son secundarios. La página web del gobierno porteño especifica que los privados de hasta 40 horas que reciben el 100 % de cobertura estatal, igualmente pueden cobrar un arancel máximo de 517 pesos. Los de 40 % de cobertura pueden pedir hasta 2819 pesos. Por ejemplo, el colegio Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, en Las Cañitas, en 2015 recibía 100 mil pesos del Estado porteño, y su cuota superaba los $ 4.300. Sólo en 2013, la ORT recibió más de 2 millones de pesos de subsidios”.

Estos datos condicen con la respuesta enviada por el Gobierno de la Ciudad al legislador porteño Patricio del Corro del PTS Frente de Izquierda, donde se reconoce que las vacantes solicitadas para el Nivel Inicial fueron de 30.788, y las otorgadas apenas alcanzan las 20.123. El propio Ejecutivo reconoce que 10.665 chicos se quedaron sin escolaridad en ese nivel que incluye hasta los chicos en sala de 5 años. A esto se suman los casi 500 chicos que pidieron vacantes y no les fueron asignadas para primaria, y más de 300 en la secundaria. Es evidente que hay una gran política del Estado para transferir matrícula.

La subejecución del presupuesto, una política que no pasa de moda

La otra clave en el ajuste educativo es la constante subejecución de lo presupuestado para infraestructura y mantenimiento. Para este año estaban previstos 388 millones para infraestructura, de los cuales a mitad de año sólo habían sido utilizados 61. Es decir ¡sólo el 16 %! Para este año electoral prometen llevar la cifra a mil millones, para llenar la ciudad de carteles de obras, pero ninguna de las 11.000 familias que se quedaron sin vacantes este año podrá creer en promesas tan viejas.

La subejecución no es propiedad exclusiva de ésta área. En los comedores escolares sólo se ejecutó 31 de los 71 millones (44 %) y en mantenimiento 206 de los 543 millones (38 %). Eso sí en las transferencias a la educación privada la ejecución no sólo es perfecta, sino que incluso supera lo previsto: en la primera mitad del año entregaron 2.155 millones de los 4.011 presupuestados, un 54 %.

Un presupuesto para mejorar la educación pública

Ante estos intentos de ajuste es necesario contraponer la lucha por una mejor educación pública, partiendo del reclamo de un aumento inmediato del presupuesto educativo nacional al 10 % del PBI y el de la Ciudad de Buenos Aires a un piso del 30 % del presupuesto total.

Con esta inversión es posible implementar un plan de construcción y refacción de escuelas que garanticen el derecho a la educación desde los 45 días. Además, se podría reformar la jornada laboral docente a 6 horas, con un salario mínimo igual a la canasta familiar y un tope de 4 horas frente al curso, destinando el resto del tiempo a tareas de corrección, preparación de clases y capacitación en servicio. Sólo así podremos garantizar las condiciones de enseñanza y de aprendizaje necesarias para mejorar la educación pública.

Desde los sindicatos docentes hay que poner el alerta sobre esta política del gobierno y organizarse para frenar este avance del gobierno sobre la educación pública.




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