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Landau: un científico brillante perseguido por el estalinismo

Sin duda, uno de los más grandes físicos soviéticos, premio Nobel de Física en 1962. Detenido por el estalinismo junto a sus compañeros Yuri Rumer (pionero de la química cuántica) y Moissey Koretz.

Viernes 21 de octubre de 2016 | Edición del día

Landau nació el 22 de enero de 1908 en Bakú, Azerbaiyán. Su padre era ingeniero y su madre médica. Verdadero niño prodigio, ingresó a los 14 años en la Universidad de Bakú, dos años después pasó a la de Leningrado. Se licenció en 1927 y siguió cursando en el Instituto Físico-Técnico de Leningrado, que era la cuna de la física soviética. Se le autorizó a trabajar un año en Copenhague con Niels Bohr.

Su primer aporte a la física fue la teoría del diamagnetismo de los electrones de los metales. Con su alumno Evgueni Lifshitz elaboró el célebre Curso de física en nueve volúmenes, que ha alcanzado celebridad mundial. Su Instituto Físico-Técnico en Ucrania capacitó a sus cuadros para abordar cualquier tema de física teórica. Las teorías de Landau forman la espina dorsal de la física del estado sólido del siglo XX. Describen la superfluidez, la superconductividad, los fundamentos de la astrofísica, etc., y son hoy en día herramientas esenciales. Fue uno de los primeros en utilizar la matriz de densidad, herramienta matemática de los estados cuánticos. Con su discípulo Vitaly Ginzburg describió el fenómeno de ruptura de la simetría. Trabajó en ferroimanes, en física del plasma y desarrolló la teoría de los líquidos de Fermi. Elaboró una representación estadística del núcleo, cuestionó la electrodinámica cuántica y estableció el principio de conservación de la estabilidad de carga.

Repasemos ahora sus conflictos con Stalin

La KGB publicó en 1991 la documentación que poseía sobre Landau. Los ficheros se hallaban en la sede central de la Lubyanka, donde una legión infinita de presos pasó horas de terror. Landau fue detenido la misma noche que sus compañeros Yuri Rumer (pionero de la química cuántica) y Moissey Koretz, el 28 de abril de 1938. En el expediente de Landau figuraba una octavilla antiestalinista, creada para ser repartida durante el desfile de un primero de mayo. Dice así: "¡Camaradas! La gran causa de la Revolución de Octubre ha sido diabólicamente traicionada… Millones de personas inocentes son arrojadas a las prisiones, y nadie sabe qué será de ellas… ¿No veis camaradas que la pandilla de Stalin ha dado un golpe fascista? El socialismo existe ya solo en las páginas de los periódicos, mortalmente cubiertas de mentiras. Stalin, con su feroz aversión al verdadero socialismo, se ha convertido en el igual de Hitler y Mussolini. Para poner a salvo su poder destruye el país y hace que sea presa fácil del bestial fascismo alemán… El proletariado de nuestro país, que ha derribado el poder del zar y los capitalistas, podrá derrocar a un dictador fascista y a su pandilla. ¡Viva el primero de mayo, el día de la lucha por el socialismo! Partido antifascista de los trabajadores". Escribir, y sobre todo difundir una denuncia así, requería un valor increíble, rayano en la insensatez.

Koretz pasó veinte años en el Gulag; Rumer diez años en una institución científica penal. A Landau, en la Lubyanka se lo obligaba a estar de pie siete horas al día. El físico Pyotr Kapitsa, quien había creado una nueva técnica de producción de oxígeno, con la cual se había ganado el favor del gobierno, salvó a Landau. Escribió al primer ministro Vyacheslav Molotov que acababa de hacer un descubrimiento “en el más desconcertante campo de la física moderna” y que el único teórico que podía explicarlo sería Landau. El 30 de abril de 1939, tras un año de encarcelamiento, se le puso en libertad condicional. En unos meses explicó la superfluidez de Kapitsa. Ambos recibieron décadas más tarde el premio Nobel.

La bomba de Hiroshima aceleró el desarrollo del programa atómico soviético, al que quedó adscripto el instituto de Kapitsa. Landau participó en el proyecto secreto. Calculó con métodos matemáticos la dinámica de la primera bomba termonuclear soviética, cargada con deuteriuro de litio (en EEUU se había estudiado esta posibilidad, sin llegar a ningún resultado).

Por sus contribuciones en este campo recibió dos premios Stalin, en 1949 y en 1953. En 1954 se le nombró “héroe del trabajo socialista”. Sin embargo, sus experiencias de los años 30 lo habían puesto en contra de Stalin. Cuando este falleció, declaró a un discípulo: “Se acabó. Se murió. Ya no me da miedo y no trabajaré nunca más en las armas nucleares”. Y abandonó el proyecto de la bomba. No obstante, si había trabajado en la bomba a regañadientes, ¿por qué fue tan importante su contribución? Isaak Khalatnikov, físico que trabajó con Landau en teoría de superfluidez dio la respuesta: “Lisa y llanamente, él era incapaz de cometer imperfecciones”.

Extractos del artículo “El expediente policial de Lev Landau”, de Gennady Gorelik en la revista Investigación y Ciencia nº 253. Octubre de 1997








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