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Lanata: denuncias sobre el narcotráfico, prejuicios sobre las drogas

Un informe de Periodismo Para Todos difunde nuevas denuncias a la complicidad estatal con el narcotráfico, mezcladas con prejuicios e imprecisiones acerca de las drogas.

Cecilia Rodríguez

@cecilia.laura.r

Miércoles 30 de septiembre de 2015 | Edición del día

El domingo pasado el programa Periodismo Para Todos, que conduce Jorge Lanata, tuvo como eje una importante denuncia a la complicidad estatal con el narcotráfico, mezclado con una importante cuota de prejuicios y afirmaciones -cuanto mínimo- imprecisas sobre las drogas en general y las llamadas “drogas de diseño” en particular. Vamos por partes

¿Qué son las drogas de diseño?

El informe fue titulado como “la nueva efedrina”. En parte, esto obedece a que el tema trata sobre las llamadas “drogas de diseño o sintéticas”. A diferencia de la cocaína, la marihuana y el opio, las drogas sintéticas no necesitan de una materia prima cultivada en grandes extensiones de tierra, solo necesitan determinados precursores químicos que en muchos casos son legales, como era hasta 2015 la efedrina. Un simple laboratorio clandestino, como en la casa rodante de Breaking Bad, las puede producir. Es por estas facilidades que gran parte del negocio del narcotráfico está virando hacia la producción de estas drogas. Aunque, a decir verdad, la cocaína sigue siendo, por lejos, la que más ganancias genera, cuestión que no es precisa en el informe de Lanata.

El programa de PPT se centró en el ingreso de dos precursores químicos para generar este tipo de drogas en Argentina. El GBL, que sirve para producir el llamado “éxtasis líquido” y el cloruro de etilo, que es el precursor del llamado “lanza perfume”.

Otra vez, la Morsa

Lo más sustancioso del informe tiene que ver con la denuncia a las complicidades políticas, que tienen en el centro a Aníbal “La Morsa” Fernández.

En mayo de 2015 un decreto ilegalizó por primera vez el GBL y el cloruro de etilo. Sin embargo siguió importándose: ingresaron 83 toneladas de GBL a la Argentina. El periodista de El Trece difundió que tres meses después del decreto salió una reglamentación de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) aclarando en qué circunstancias se pueden importar los precursores en cuestión. Y una de las personas encargadas de autorizar su importación es Gladis Raquel Méndez, la esposa del ministro de Salud, Daniel Goyán. Éste, a su vez, es un hombre de Aníbal Fernández, que asume como titular de Salud cuando La Morsa vuelve a la Jefatura de Gabinete. Además, es parte de la campaña de Fernández como gobernador de la provincia de Buenos Aires desde antes de las PASO. Por último, Lanata recordó que un laboratorio llamado Drawer tiene autorización para trabajar con efedrina. Este laboratorio vende a los hospitales de provincia de Buenos Aires y sus abogados son los mismos abogados de Aníbal Fernández.

La parte más interesante del informe es justamente la divulgación de que el negocio del narcotráfico no puede existir sin complicidad de funcionarios políticos. Por supuesto que Lanata solo centra la denuncia en el gobierno y no en los opositores como los del gobierno santafesino, que tienen un currículum tan probado como el de Fernández en cuestiones de complicidad con el narco.

Imprecisiones y prejuicios prohibicionistas

Sin embargo, el informe parte de lo que la mayoría de los investigadores serios sobre el narcotráfico opinan que es el principal problema: el prohibicionismo. Cecilia González, la periodista mexicana que investigó la extensión de los carteles de su país natal en la Argentina, afirma que el narcotráfico es producto de la política de EE.UU. de prohibición de las drogas. Lejos de ser natural, fue impuesta a nivel mundial por EE.UU. luego de la Primera Guerra Mundial y se eligieron arbitrariamente que drogas prohibir y cuáles no. No existirían las ganancias extraordinarias de este millonario negocio si no fuese por dicha política de prohibición, que viene acompañada de la militarización de países como Colombia y México, con su saldo de decenas de miles de asesinatos y desapariciones.

Quizá en esta simple verdad, oculta por Periodismo Para Todos, se encontraría la explicación de por qué es el mismo Aníbal Fernández el que firmó el decreto que prohíbe los precursores químicos para producir drogas sintéticas, obedeciendo a una ley elemental de la competencia capitalista: el ingreso irrestricto hace que cualquier hijo de vecino pueda producir drogas sintéticas. Si deja de ser irrestricto y para obtener los precursores químicos hace falta de la autorización de una amiga de Aníbal Fernández, es éste o sus socios el que monopolizará el mercado para dichos productos.

Otro de los prejuicios que fomenta el informe de PPT es que droga equivale a narcotráfico, y que las drogas están de moda ahora. Una mentira. Desde los inicios de la historia humana se consumen estupefacientes de diferentes tipos, empezando por el alcohol (nada menos que la “sangre de Cristo” que el Papa bebe en cada misa), el cannabis (que consumieron desde los romanos hasta George Washington) y los hongos alucinógenos (para los cuales hay monumentos de los pueblos originarios en Guatemala). No hubo ni prohibicionismo ni narcotráfico hasta el siglo XX, pero las drogas siempre estuvieron de moda.

Se podrá argumentar que las drogas sintéticas, sobre las que trata el informe, sí están de moda ahora, o más precisamente desde la segunda mitad del siglo XX. Pero es falsa la concepción de que las drogas sintéticas son esencialmente malas. Por empezar, muchos toxicólogos coinciden en que los daños de las drogas sintéticas ilegales, y en particular las sobredosis, provienen más bien de la mezcla de diferentes drogas y de alcohol de que cada droga en sí misma. Por otra parte, hay miles de drogas sintéticas que son legales y que consumimos diariamente para tratar el cuerpo y la mente y de hecho hay más muertes por sobredosis de analgésicos legales en EE.UU. que por cocaína.

Las drogas legales también tienen efectos adversos si las consumimos en dosis no adecuadas. Sencillamente sabemos en qué dosis consumirlas y qué efectos producirán porque vamos al médico, al psiquiatra o leemos un prospecto. También sabemos de los efectos secundarios, aunque los laboratorios muchas veces quieran esconderlos o minimizarlos, y paguen muy bien para lograrlo. La ilegalidad de las drogas es la principal causa de sobredosis y efectos adversos sobre la salud. La Psiquiatra entrevistada por PPT, Geraldine Peronance, afirma sin miramientos que el principal problema es que los consumidores no saben qué consumen, y los médicos no cuentan con las herramientas adecuadas para saber qué están tratando. Esto es producto, lisa y llanamente, de la ilegalidad. Como contrapartida, los inventores del éxtasis y del LSD vivieron saludables hasta los 88 y 102 años respectivamente, a pesar de consumir en forma controlada durante toda su vida éstas drogas sintéticas. Lejos del estereotipo del “drogón”, uno de ellos formó parte del Comité del Premio Nobel y de la Academia Mundial de Ciencias. Ellos creían que estas drogas tenían un prometedor futuro en tratamientos psicoterapeúticos, pero el prohibicionismo coartó cualquier investigación seria al respecto.







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