Política

ATAQUE A JOVEN SORDO FUERA DE LA ESCUELA

La vieja Bonaerense, la nueva Policía Comunal y su accionar contra los jóvenes

En las puertas de una escuela lomense se vivió una situación de verdadera violencia policial, que no terminó en un caso más de gatillo fácil sólo por casualidad.

César Gómez

Congresal SUTEBA Lomas de Zamora

Viernes 5 de junio de 2015 | Edición del día

Parecería caer en un lugar común si dijéramos que ser morocho, vestir con gorrita y tener onda “guachiturro” es entrar en la categoría de sospechoso. Y sería aún más común decir que esto se multiplica si te paseas así por barrios céntricos de Lomas de Zamora. Bueno, realidad mata relato y apariencias.

En el día de ayer, aproximadamente a las 10 de la mañana, en las puertas de una escuela lomense céntrica se vivió una situación de verdadera violencia policial, que no terminó en un caso más de gatillo fácil sólo por casualidad. Hay un joven sordo que cada tanto vuelve a su ex escuela como lo hacen muchas y muchos más; la “década ganada” le deja tiempo para hacerlo, porque si con ser joven ya se hace difícil conseguir trabajo, imaginate si encima te toca tener alguna discapacidad. Volviendo al hecho, este pibe estaba en la cuadra de su ex escuela esperando poder entrar a ver a sus antiguos amigos y docentes. De repente la patrulla que “cuida” la cuadra le da la voz de alto, que él por supuesto no escucha, y entonces los policías a paso firme se le empiezan a acercar. El joven, que nada hizo, lógicamente se asusta y empieza a correr. Uno de ellos saca su arma reglamentaria, corre tras él, y en eso otras cuatro patrullas (¡sí, cuatro patrullas más para un joven “sospechoso de algo”!) aparecen y lo atrapan. Podemos decir que, irónicamente, lo salvan de sus mismos colegas, porque con la historia que tiene la Bonaerense no hubiera sido raro que un tiro pusiera final a esa carrera. Lo golpean, lo tiran al piso, lo esposan, le siguen pegando porque no respondía al cuestionario; él movía las manos tratando de comunicarse, pero nada. Le seguían pegando, le rompieron el audífono, que queda tirado en la zanja. Las maestras de la escuela salen cuando los propios alumnos, al ver la escena por las ventanas de sus aulas, se dan cuenta que es uno de los suyos.

Les gritan a los policías que lo suelten, que es un alumno de la escuela. Cuando los policías le sueltan las manos y el joven levanta la cabeza, ve a sus maestras y a pesar de los golpes y el chichón que tenía en la cabeza, la sonrisa se le dibuja enorme. Las maestras increpan a los policías por el maltrato y como repuesta reciben un “la próxima díganle que no corra”, que suena como una amenaza.

La próxima quizás hablemos de un nuevo caso de gatillo fácil o de más brutalidad policial. Es que la policía de Scioli e Insaurralde persigue a nuestros pibes y se lleva la vida de uno cada 28 horas. El accionar de la vieja Bonaerense y de la nueva policía comunal muestra que para este sistema el enemigo siguen siendo los jóvenes, sobre todo si son de los barrios populares.

*El autor es precandidato del PTS en el Frente de Izquierda FIT en Lomas de Zamora







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