Géneros y Sexualidades

PANDEMIA Y POLÍTICAS PÚBLICAS

La vacilación del Gobierno sobre el derecho al aborto cuesta vidas

En contextos de crisis como el actual, la vida de millones de mujeres y cuerpos gestantes corre más riesgo. El tratamiento del proyecto de legalización del aborto no puede ser postergado.

Erica Sechi

Trabajadora Hospital El Dique

Sábado 5 de septiembre de 2020 | 13:45

El contexto de crisis sociosanitaria por la epidemia de coronavirus vino a dejar en evidencia las múltiples falencias del sistema sanitario, pero por sobre todo la decadencia de este sistema capitalista sostenido por los diferentes gobiernos que en pos de sostener los ingresos millonarios de empresarios y capitalistas, postergaron, desfinanciaron y saquearon el sistema público de salud.

Los sectores antiderechos se organizan al interior de la derecha más recalcitrante, promulgando sus consignas de odio ante la libertad y los cuerpos de las mujeres y personas gestantes. Parecería ser que su único propósito organizativo es obstaculizar el acceso, por ejemplo, de algo tan elemental y necesario como la ILE, perpetuando la violencia de todo tipo sobre mujeres, niñes y cuerpos gestantes.

El insesante ir y venir del gobierno de Alberto Fernández intentando marcar los tiempo de las necesidades de miles con respecto al derecho al aborto legal, seguro y gratuito sólo contribuye a legitimar esta situación de vulnerabilidad en la que nos encontramos. Sin ir más lejos hace unos días, decenas de antiderechos del partido celeste se manifestaron contra la ILE portando un feto de dimensiones descomunales en el municipio de Berisso, donde fueron recibidos por el intendente Gagliardi. Parecería que el gobierno en sus diferentes esferas le guiña el ojo a la derecha en la calle, mientras no duda en reprimir a trabajadores organizados y vendedores ambulantes.

La feminización del mundo del trabajo, su alta incidencia en el sector salud (el 71 % de les trabajadores somos mujeres), la crisis expuesta por la epidemia de coronavirus, el pluriempleo y la precarización, la falta de licencias para cuidado de hijes y para trabajadores con factores de riesgo, las políticas públicas escasas e insuficientes en pos de la salud y calidad y de vida de las mujeres y disidencias, son algunos de las cuestiones centrales que atraviesan al sector y por eso la exigencia que expresa la Corriente de Izquierda por la salud pública para que los gremios y sindicatos tomen en sus manos convocando a medidas de fuerza y jornadas de lucha.

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Somos las mujeres quienes estamos moviendo al mundo, y en este sentido si hemos conquistado toda esta carga laboral no ha sido igual la conquista de derechos; al pluriempleo tenemos todo el laburo en nuestras casas, cuidado de hijes, de pacientes, de nuestros familiares mayores, toda esta carga que con la pandemia y al no haber guarderías, escuelas, centros de día, ni otras herramientas comunitarias y sociales que de destinarse el presupuesto necesario podrían hacer mucho más llevadero nuestro trabajo cotidiano en esta pandemia. La gran mayoría son hogares monoparentales a cargo de mujeres; y la doble jornada laboral, en los hospitales y las casas se hace cada vez más duro.

Como expresamos en la jornada de lucha del 6 de agosto, les trabajadores de la salud estamos cansados, agotados, física y mentalmente. Es por esto importante que los sindicatos, en particular sus áreas de género, impulsen el pedido de licencias para aquellas personas que tienen hijes pequeñes y / o tengan a cargo familiares con alguna discapacidad y no haya otres cuidadores posibles. Y en este sentido es central la exigencia de licencias para trabajadores con factores de riesgo. Demanda urgente ante la cual no hemos obtenido respuestas. Cicop presentó dos amparos que fueron rechazados y desde la banca que ocupa Claudio Dellecarbonara presentamos un proyecto de ley que fue rechazado tanto por los legisladores de Juntos por el Cambio como del Frente de Todos.

Si hay algo que nos atañe como trabajadoras de salud es el aborto. Vemos como mujeres y cuerpos gestantes, aún en pandemia, siguen perdiendo la vida y en la clandestinidad. Son habituales las muertes por abortos clandestinos que se realizan en las peores condiciones. En todo este nuevo año de gobierno no se ha avanzado y se ha cajoneado la legalizacion del aborto, el gobierno ha anunciado un proyecto que aún no han mostrado y no sabemos su alcance; en lugar de haber tomado el de la Campaña nacional que es el proyecto que hemos consensuado al interior del movimiento de mujeres y la marea verde; un proyecto que ha sido discutido incluso por la CICOP y apoyado por este organismo sindical, proyecto que cuenta con el aval de la mayoria de los diputados y que si no se presenta a fines del año 2020 pierede estado parlamentario.

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Estamos hablando de la vida de miles de mujeres cuando hacemos este planteo; y al respecto nada se ha hecho desde el gobierno para que esto no se repita, pero si se ha privilegiado el pago a bonistas y el FMI, la discusión sobre la reforma judicial y demás medidas que benefician a los mismos de siempre. No podemos permitir que esto suceda. La consigna de aborto legal continúa más vigente que nunca, necesitamos que sea ley para que no mueran más mujeres en la clandestinidad, necesitamos un presupuesto acorde a las necesidades de las mayorías.

Hoy la salud pública en la provincia de Buenos Aires se mantiene con el mismo presupuesto que durante el gobierno de Maria Eugenia Vidal; no puede ser que las mismas trabajadoras, con salarios a la baja, agotadas por la enorme cantidad de tareas a cubrir en esta coyuntura, estando en la primera línea, seamos las mismas que tenemos que llevar adelante las consejerías, los acompañamientos y en más de una oportunidad tener que ir por nuestros medios a retirar las pastillas imprescindibles para las ILES al ministerio de Salud porque no llegan a los hospitales y a los caps, como tampoco llegan drogas esenciales de las que depende un enorme grupo de la población, como medicación para la presión arterial o la diabetes.

El ingreso de personal que se dio hasta ahora en la provincia de Buenos Aires resulta escaso para atender a la enorme demanda, que se vio acrecentada producto de la precarización laboral a la que está expuesto un gran porcentaje de trabajadores, así también como al incremento del costo de vida y a las medidas económicas cosméticas como el ife que ha implementado el gobierno que, aparte de ser insuficiente, lejos está de llegar a la cantidad de personas que lo necesita.

En contextos de crisis como la actual, la salud y la vida de millones de mujeres y personas gestantes corre más riesgo. La exigencia por educacion sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir, en contextos de cisis deben cobrar más fuerza que nunca.







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