Cultura

EL TELESCOPIO

La torta ¿de Hyman Roth?

A propósito de un homenaje en rollo de 8 mm de un reciente aniversario.

Viernes 3 de enero | 08:57

Tengo -si me apuran- dos escenas favoritas en la historia del cine.

Una está en la parte titulada "El muerto clama justicia" de El acorazado Potemkin y se ve a Vakulinchuk, referente de la insurrección del Potemkin en su lecho de muerte.

Las pompas fúnebres consisten ahí en una carpa muy modesta y un cartel sobre el pecho del marinero muerto que reza la frase "por una cucharada de sopa". Esa escena...

Esa escena cuando la vi a los dieciocho años fue como un tortazo en la cara e hizo que me empezara a interesar en las ideas de la izquierda revolucionaria.

Un sábado a la tarde poco más de diez años después conocí la que iba a ser mi otra escena favorita del cine: se acerca el primero de enero de mil nueve cincuenta y nueve y Michael está en una terraza en Cuba celebrando el cumpleaños de Hyman Roth, un empresario de la timba, judío de Florida con quien fue a hacer negocios y junto a ellos hay alrededor de diez empresarios más en la misma.

En eso llega el mayordomo con la torta de cumpleaños de Hyman Roth, que tiene como decoración un mapa de Cuba hecho con crema y glasé real en amarillo, blanco y marrón.

Mientras Hyman Roth anuncia las acciones que le va a transferir a Michael, el mayordomo reparte la torta de Cuba (¡qué literalidad!) dando una porción a cada uno de los empresarios presentes.

Todos clavando el tenedor cuando Michael cuenta un hecho que vio un par de horas atrás: en una calle de La Habana entre los Pontiac de colores pastel que navegaban, un militar intentaba detener a un rebelde que antes de que lo agarren se detonó una granada que a él y al jefe militar los hicieron volar por el aire.

Michael concluye su relato diciendo que a los soldados les pagan por luchar, mientras que a los rebeldes no y que es por eso que estos últimos pueden ganar. La escena es de El padrino II, de Francis Ford Coppola.

Hace poquitos días se cumplió un aniversario de la fecha representada en esa escena: fue el aniversario de la revolución cubana, además de año nuevo. Coppola en la escena que conté homenajeó, aunque probablemente sin quererlo, al coraje de quienes se dispusieron a dar su vida por la revolución.

Hoy, con miles y miles de jóvenes y trabajadores en Latinoamérica levantándose contra lo más podrido de la casta política que gobierna la región, qué mejor anhelo que continuar la pelea para que la torta de Cuba -contra un régimen que cada vez le deja comer más al imperialismo- la coman sus jóvenes, sus obreros, sus peones rurales, sus chicos, y no los Hyman Roth ni ningún empresario.







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