Sociedad

OPINIÓN

La tormenta que arrasa: la lucha de Guernica con las mujeres al frente

Tras el temporal que perjudica a las familias de Guernica , es necesario rodear de solidaridad su lucha.

Julia Peñalba

Trabajadora judicial AGrupación Marrón Clasista en Judiciales

Jueves 22 de octubre | 20:04

Anoche tuvimos unas de esas tormentas fuertes de relámpagos y truenos. Esto pasa ahora, además, que hace días viene lloviendo. Son tormentas que explotan, que atemorizan, que muestran una amenaza inminente, quizás porque no se sabe cuánto va a aguantar la protección contra el agua y el viento arrasador.

Hay un predio de amplias hectáreas en disputa, en la localidad de Guernica. Allí habitan muchísimas familias que vienen sufriendo el hambre y la miseria, la mayoría de generación en generación. Quienes se las disputan son quienes planean grandes negocios en el predio y ni papeles de titularidad tienen.

En un amplio número de casos, la crisis sanitaria empujó a estas familias a un lugar donde poder encontrar un techo, y en muchos de ellas son mujeres solas, con sus niñas y niños, buscando proteger sus sueños, su futuro y sus esperanzas, porque saben que solo ellas pueden protegerlos, porque saben, vienen sabiendo, que hay un Gobierno responsable que las abandona y mira para otro lado, manteniendo la miseria y entregando falsas promesas.

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Habitan casillas de esas que se arman con lo que uno tiene. Casi siempre la chapa, que se compra vende, se trueca, usada, se arregla. Muchas otras maderas, para la estructura, cobertura con nylon para los días de lluvia y el viento. El agua siempre se filtra por las rendijas. La mayoría sin contrapiso. O sea, la tierra. Arriba otro cacho de madera, u otro nylon, y ahí los colchones, gomas de auto como apoyo quizás. La creatividad fluye porque grita la necesidad.

El Gobernador Axel Kiciloff, con el ministro Larroque a la cabeza, no solo dejan en banda a estas familias, y a tantas más, sino que además las niegan y las expulsan.
Anoche las vecinas y vecinos se ayudaban. Hacían como podían zanjas para no inundarse. Perdieron colchones, perdieron elementos indispensables para la vida, para comer, calentarse y salir del desborde del agua. Perdieron ropa y mercadería, la mayoría donaciones, pero no del Gobierno no, donaciones del pueblo solidario. El gobierno solo mantiene las condiciones precarias y la incertidumbre.
Todo lo mínimo indispensable les costó mucho desde siempre, y vuelven a perderlo, en un círculo que pareciera si fin.

Además del frio y la desesperación, estas condiciones de vida y la falta de acceso a la atención de la salud, traen enfermedades de la pobreza, que impactan fuerte, y que en niñas y niños producen secuelas irreversibles en muchos casos.
Anoche la tormenta fue muy fuerte sí, pero pegó con toda su furia a infinidad de familias que viven, como las familias de Guernica, así zafando como se puede, remando cada día, con poco techo y mucha hambre.

Sin embargo, al mismo tiempo pasa otra cosa. Guernica es un caso testigo. ¿Por qué? Porque se está organizando. Sus mujeres formaron comisiones de género. Luchan y hacen oír su reclamo, porque ya no quieren esperar nada de nadie, porque se quieren organizar, porque se cansaron de que el clientelismo de turno las use para que todo siga igual. Seguramente son esas pequeñas vidas que muestran en sus ojos un futuro, que les grita “salgan a luchar” por una vivienda digna, por un futuro para las generaciones que vendrán.
Por eso, si triunfa Guernica, triunfamos todxs, porque es una experiencia que tiene que avanzar, y que se debe replicar y unir a otras.

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Desde todos los sectores en lucha, y desde todos los sindicatos, esta pelea de las grosas de Guernica se debe rodear de solidaridad. Si se entiende que Guernica pudo, contra todo, porque así no se puede vivir más, porque no pueden seguir el hambre y la miseria de las mayorías, podemos ver un camino de lucha conjunta dispuesta a no ser doblegada.

Tenemos un Gobierno que ya mostró los intereses que defiende, que mira para el otro lado cuando la pobreza les grita en la cara. Tenemos un Poder Judicial que ya ha demostrado cuan misógino y de clase puede llegar a ser, con fallos aberrantes, entre los que también se encuentra la decisión de arrojar estas familias a las calles, o a terrenos de las que los expulsaran en un tiempo nomás. Las y los trabajadoras judiciales somos testigos de ello.

Desde la agrupación Pan y Rosas y la Marrón Clasista en Judiciales entendemos que debemos unirnos, con el ejemplo de las grosas de Guernica y rodearlas de solidaridad. Llamamos a la Comisión de Genero de la AJB y al sindicato en su conjunto que tomen en sus manos la lucha de las mujeres de Guernica.

NI UNA MENOS SIN VIVIENDA!
SI GANA GUERNICA GANAMOS TODXS!







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