Cultura

TEATRO

La terquedad, una obra de alto vuelo

A aquellos que los invade la falta de propuestas teatrales, es momento de que se detengan frente a una obra nacional de alto vuelo. Hay que acercarse al teatro Cervantes y dejarse hablar por La Terquedad. Ahí se ve de manera formidable al actor, escritor y director que es Rafael Spregelburd. Este domingo serás su última función.

Gustavo Grazioli

@Discolo1714

Viernes 23 de marzo | Edición del día

Para entender mejor: el dramaturgo, devenido de la escuela de Mauricio Kartun y Ricardo Bartis, pone al espectador frente a una obra que se desencadena en la ciudad de Valencia y el entorno que la suscribe son los últimos días de la guerra civil española. El comisario fascista Jaume Planc (Spregelburd), inventa una lengua llamada Katak, con el fin de eliminar las diferencias del lenguaje a nivel mundial, y la maquinaría para hacer funcionar esta nueva lengua, se trata de un diccionario que se corresponde numéricamente con una letra y a través de eso se forman arbitrariamente las palabras que construyen el Katak.

Planc, busca por todos los fines lograr convencer de que este es un plan magnífico para homogeneizar el lenguaje y entenderse mejor. Por supuesto, en el medio de todo eso siempre está el tire y afloje con “los rojos” (los potenciales verdugos de la madre patria), la muerte de una hija que cayó a un pozo ciego y la muerte de un hijo caído en combate. El comisario parece poco conmovido con la amenaza proletaria que está llegando a tranco firme, porque siempre se interpone su invento y la presentación en sociedad, de lo que, en su creencia, motorizaría un mundo mejor.

La Terquedad está dividida en tres actos y la historia va rotando, junto con la escenografía, para poder visibilizar de forma casi perfecta el desarrollo de lo que va pasando en cada ambiente de la casa donde transcurre todo. Empieza en el living, luego gira, se muda a la habitación de Alfonsa (magnífica actuación de Pilar Gamboa), quien hace de la hija de Planc, y termina en el jardín de la casa, quizás con un final poco explosivo para lo que se venía tejiendo, pero sí en sintonía con su desarrollo general.

Unos tiros provienen de un arma que manipula la criada francesa Natalie y el humor que Spregelburd le sabe añadir respecto al contexto actual, es digno de un teatro que se hace eco de los conflictos más urgentes. “¿Con quién estás: con los anarquistas, con los comunistas, con los maestros?”, pregunta el comisario, ante la mirada absorta de la sirvienta, mientras le apunta con el arma.

Tantas historias, cada una con su espacio pertinente para no perderse nada, van tejiendo algunas subtramas que no se desentienden en ningún momento con lo que se está contando. Es más bien para dar lugar a que se diriman algunos debates morales, respecto a donde está ubicado Dios en todo esto. El propio cura Francisco (Diego Velázquez, el médico de la película kryptonita), encargado de exorcizar a Alfonsa, a quien consideran loca, ofrece las llaves de la iglesia a un soldado inglés, que está del lado de “los rojos”, para que vaya a quemar la iglesia.

También aparecen mencionadas zonas grises cuando refieren a la Biblia y respecto a los libros en general, se van dejando algunas huellas de que lo que estuvo prohibido fue lo que marcó a la literatura en general. Los escritores rusos o el mismísimo Federico García Lorca, leído por el comisario Planc y alabado por su poesía, a sabiendas de su ideología.

Un fascismo que intenta humanizarse, al menos del lado del comisario, recibiendo las palabras de los libros considerados subversivos y emprendiendo su batalla no ya contra las fuerzas comunistas que amenazan, sino contra el lenguaje que hace diferenciar a las personas. Para la conquista de esa lucha, busca instalar su invento utópico de una lengua única que armonice a nivel global.

En fin: una obra ambiciosa, que tira del hilo de la historia y cuenta los conflictos no tanto desde un perfil que involucra a la milicia, sino desde un lugar que contiene más un terreno para la psicología, la filosofía, el humor y la reflexión. “¿Por qué hay tantos inventos científicos para mejorar el cuerpo y casi ninguno para el alma? ¿Qué vida estamos prolongando cuando hablamos de progreso?”, se pregunta el propio director. La trama que teje durante el trayecto de la obra, que se cubre de una lengua artificial con buenas intenciones hacia la población y el mundo, parece dejar una pregunta incomoda que abre una reflexión necesaria. “¿Por qué el fascismo no se presenta nunca como el mal, sino que acude disfrazado de humanismo?”.

Teatro Cervantes: Domingo, Jueves y Viernes - 20:00 hs - Hasta el 25/03/2018
Dirección: Rafael Spregelburd

Autoría: Rafael Spregelburd

Intérpretes:

Paloma Contreras (Nuria), Analía Couceyro (Fermina), Javier Drolas (John Parson), Pilar Gamboa (Alfonsa), Andrea Garrote (Magda de Aribau), Santiago Gobernori (Dimitri), Guido Losantos (Antoni Llinás), Monica Raiola (Natalie), Lalo Rotaveria (Carles Riera), Pablo Seijo (Roderic Aribau), Rafael Spregelburd (Jaume Planc), Alberto Suárez (Joan Pere Tornero i Sanchis), Diego Velázquez (Padre Francisco de Borja).







Temas relacionados

Teatro   /    Cultura

Comentarios

DEJAR COMENTARIO