Sociedad

TERREMOTO EN MÉXICO

La solidaridad se desbordó en el Politécnico

Después del sismo del pasado 19 de septiembre, cientos de jóvenes estudiantes del IPN atiborraron las calles con acciones solidarias.

Viernes 22 de septiembre | 21:31

Desde la hora cero, como es costumbre dentro del IPN, las muestras de organización solidaria no se hicieron esperar: fuimos cientos los estudiantes que en cuanto llegaron los primeros reportes de derrumbes, nos movilizamos a ayudar.

No habían pasado ni 24 horas, cuando en las principales unidades educativas del politécnico ya se llamaba a la conformación de brigadas. La respuesta fue inmediata en Santo Tomas y Zacatenco: estudiantes de ingeniería, medicina, administración, economía salieron en respuesta a sus hermanos.

Quienes salimos de manera solidaria nos encontramos con la grata sorpresa de que era imposible no encontrar algún politécnico en brigada, todos con la responsabilidad social de ayudar a los más afectadas, sin intención de lucro, con esa pasión que sólo la juventud, los trabajadores, las mujeres y los sectores populares le pueden imprimir a sus acciones desinteresadas.

La Agrupación Juvenil Anticapitalista dentro del IPN movilizó inmediatamente a su militancia y relaciones, llegamos a decenas de lugares siniestrados, como la zona de Álvaro Obregón o los edificios derrumbados en Yucatán y Amsterdam desde el primer día, estuvimos en San Gregorio Xochimilco y participamos activamente de los trabajos de rescate y remoción de escombros en la fábrica textil de Chimalpopoca y Bolivar, muy cerca del centro histórico, donde decenas de obreras perdieron la vida por la negligencia patronal.

Pudimos ver de primera mano al ejército descansando mientras cientos de voluntarios encabezábamos los trabajos de rescate, para después desplazarnos con sus armas largas para ingresar maquinaria pesada en zonas donde según ellos “ya no podía haber vida”, a pesar que horas antes se habían encontrado indicios de personas atrapadas bajo las toneladas de piedra y varilla.

Pudimos ver la asistencia desinteresada, solidaria de cientos de obreros de la construcción, oficinistas, estudiantes, mientras los patrones iban a ver qué lograban rescatar del material que estaba dentro, así como sus libros contables y dinero que quedó dentro del derrumbe. En ningún momento para ver sí lográbamos rescatar a más obreras.

El papel de la juventud en la catástrofe

El recuerdo de cientos de jóvenes que coparon de solidaridad la calles como en el 85 venía inmediatamente para la gente más grande, te regalaban un taco, una torta, una sonrisa y un abrazo de ánimo, sin embargo, lo que todo esa solidaridad lleva detrás es cual es nuestro papel en este momento.

Ya llenamos solidariamente las calles, organizamos a nuestras escuelas, fuimos a los lugares más recónditos de la Ciudad a mostrar nuestro apoyo, pero el siguiente paso no es la remoción de escombros que no tardará en terminar, pues es una urgencia del gobierno limpiar la ciudad a como de lugar, sin importar que exista o no vida bajo las estructuras caídas. El siguiente paso será la reconstrucción de la Ciudad.

Es ahí donde debemos exigir a las grandes cadenas comerciales que donen lo necesario para reconstruir edificios, casas, negocios. Es ahí donde tenemos que ir con nuestros hermanos trabajadores y obreros fabriles a decirles que tomen en sus manos el excedente comercial y lo den a quienes perdieron todo.
Es ahí donde tenemos que poner nuestras manos al servicio de poner en pie una ciudad segura, que no sea reconstruida por las inmobiliarias, las mismas que tienen un enorme peso en el derrumbe de decenas de estructuras porque decidieron abaratar costos a costa de nuestras vidas. Es momento de que le digamos a los empresarios, políticos e inmobiliarios que nuestras vidas, seguridad y solidaridad valen más que sus ganancias.






Temas relacionados

Ciudad de México   /   IPN   /   Sismo   /   Sociedad   /   Juventud

Comentarios

DEJAR COMENTARIO