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La salud de los migrantes en Europa, un derecho negado

Un informe que dio a conocer este lunes la Organización Mundial de la Salud plantea que los migrantes y refugiados tienen un índice de mortalidad superior a la media en enfermedades infecciosas, sanguíneas y cardiovasculares. El informe subraya que estos problemas son especialmente graves en menores de edad que viajan solos y sufren aún mayor aislamiento que los migrantes adultos.

Lunes 21 de enero | 12:08

Europa está experimentando la mayor migración masiva de personas desde la Segunda Guerra Mundial, según estimaciones del Alto Comisionado de las Naciones para los Refugiados. Y son por demás conocidas las condiciones deplorables en las que llegan y viven gran parte de los migrantes y refugiados. Uno de los derechos fundamentales negados a quienes llegan a Europa, huyendo de la miseria o de las guerras (o de ambas) es la salud.

Es así que la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó este lunes su primer informe sobre la salud de los migrantes y refugiados en Europa, donde advierte del alto número de casos de tuberculosis o hepatitis, entre otros problemas, y pide a los mismos países que hacen innumerables esfuerzos para expulsar a los migrantes o directamente evitar su llegada, programas especiales para atenderlos.

El estudio, que intenta identificar los principales problemas de salud entre los 90,7 millones de migrantes que viven en territorio europeo (donde constituyen un 10 % de la población), plantea que los migrantes y refugiados de los 53 países analizados tienen un índice de mortalidad superior a la media en enfermedades infecciosas, sanguíneas y cardiovasculares.

El informe de la OMS resalta que los migrantes constituyen en muchas ocasiones una importante parte de los pacientes de enfermedades infecciosas en el total nacional, a veces por proceder de países con sistemas sanitarios deficientes o colapsados, o por haber interrumpido programas de vacunación tras huir de la guerra o la miseria.

En todo caso, y frente a algunos prejuicios, "refugiados y migrantes no traen enfermedades exóticas, algunos vienen con enfermedades ya muy conocidas en Europa y para las que hay muy buenos programas de control y prevención", señaló hoy al presentar el informe Zsuzsanna Jakab, directora regional de la OMS en Europa.

En el caso de la tuberculosis, la OMS identificó que un 8,2 % de los casos totales en Europa son pacientes extranjeros, un porcentaje que sube hasta el 32,7 % en la Unión Europea y supera el 70 % en naciones como Alemania, Reino Unido, Suiza, Suecia o Noruega.

De forma similar, un 21% de los casos de nueva infección del virus VIH son extranjeros y el porcentaje aumenta al 40 % en la Unión Europea, mientras que la prevalencia de hepatitis B crónica oscila en entre el 3 y el 9 % dependiendo del país.

El estudio detecta además mayor riesgo a la media nacional en migrantes y refugiados ante enfermedades como la diabetes melitus o problemas cardiacos como infartos. La organización también alerta la presencia habitual en los migrantes y refugiados de enfermedades mentales como el estrés postraumático, la depresión o la ansiedad, "comunes en gente que atraviesa largos procesos de asilo, pobres condiciones socioeconómicas, desempleo y aislamiento".

La OMS subraya que estos problemas son especialmente graves en menores de edad que viajan solos a Europa y sufren aún mayor aislamiento que los migrantes adultos. Los niños vulnerables son propensos a infecciones agudas, como las infecciones respiratorias y la diarrea, debido a la pobreza y las privaciones durante la migración, así como la falta de higiene puede provocar infecciones cutáneas. Como explica Elisa Ortega Vázquez en su investigación Los niños migrantes irregulares y sus derechos humanos en la práctica Europea y Americana: entre el control y la protección “…es difícil que los niños irregulares tengan acceso continuo a un médico de cabecera, quedando relegados a las situaciones de emergencia. Por supuesto, el acceso al servicio dental, oftalmológico, psiquiátrico y de otras especialidades queda fuera de su alcance en la mayoría de los casos”.

En el terreno de la salud reproductiva, el informe advierte del alto riesgo de sufrir violencia sexual para muchas mujeres durante el tránsito y también tras la llegada a Europa. También alerta del mantenimiento de la mutilación genital femenina en colectivos migrantes que viven en Europa, si bien señala que el rechazo a esta práctica aumenta en tanto se prolonga la estancia en el continente.

La OMS subraya que algunos países de la región han restringido el acceso de los migrantes a sus sistemas sanitarios (por ejemplo, naciones de tránsito de éstos en el Mediterráneo sur) y que los no regularizados con frecuencia sólo tienen acceso a servicios de urgencia, sin incluir tratamiento prenatal o posparto.

Frente a este panorama que, no por poco sorpresivo deja de ser una terrible situación para millones de personas, se suma el hecho de que alrededor del 80% de los migrantes han experimentado violencia antes, durante o después de su migración, y un tercio de los solicitantes de asilo han sido torturados, agravando su precaria situación sanitaria.

Pero uno de los mayores riesgos para la vida de los migrantes y refugiados continúa siendo el viaje, con más de 50.000 de ellos fallecidos en aguas del Mediterráneo desde comienzos de siglo. Y el 2019 ya tuvo su primera tragedia migratoria: 54 inmigrantes murieron la semana pasada en el naufragio de una patera en el Mar de Alborán. La tragedia continúa.







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