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ESTADOS UNIDOS - CHINA

La reunión entre Trump y Xi Jinping opacada por los bombardeos a Siria

A pesar de que Trump habló de avances, la reunión con el presidente Chino quedó en segundo plano tras la profundización de la crisis por el bombardeo en Siria.

Sábado 8 de abril | Edición del día

Cuando aún no terminaban de cenar en la noche del jueves, los misiles estadounidenses ya habían sido lanzados hacia suelo sirio. La acción guerrerista aprobada por Trump en medio de la cumbre con su homologo Chino, Xi Jinping, dejó en segundo plano las conversaciones y se convirtió en un elemento incómodo para Xi.

A pesar de que Donald Trump, afirmó hoy que él y su colega chino, Xi Jinping, han hecho "tremendos progresos" en la relación bilateral, aunque sin especificar cuáles eran, la cumbre se vio sacudida por los bombardeos de Estados Unidos. La prensa china destacó que se trataba de una proyección de fuerzas de parte de Trump y que los ataques fueron para "establecer su autoridad como presidente de Estados Unidos”. No se trata de una cuestión menor ya que parte de las conversaciones que estaban en la mesa tenían que ver con la "amenaza" norcoreana por la que Trump quiere hacer responsable a China.

La cumbre además de los desequilibrios comerciales entre ambos países, estaba dominada por una agenda internacional compleja, que incluye las pruebas balísticas que Corea del Norte.

El general retirado Jack Keane dijo el jueves a Fox News que el accionar de Trump le habla directamente al líder chino “los norcoreanos están tratando de convertir sus armas en misiles balísticos intercontinentales, y su retórica apunta a que las usarán contra mi país y mi pueblo. No me empujes a una esquina donde solo tengo la opción militar para tratar con ellos. Eso sería horrible. Eso significaría la guerra en la península coreana". Se trata de una interpretación de los medios conservadores pero no parece estar alejada de la realidad.

China además ha planteado en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que es partidario de una política multilateral hacia Siria, y el ataque de Trump ni siquiera esperó el visto bueno de la mayoría del Consejo de Seguridad (que de todas maneras llegó a lo largo de este viernes), sino que realizó una acción completamente unilateral (por la que incluso deberá responder ante el propio congreso de EEUU).

Es así que durante el viernes solo hubo una breve comparecencia ante las cámaras y periodistas en un intervalo de las reuniones que se celebran en el club Mar-a-Lago, propiedad de Trump. El presidente estadounidense dijo que espera tener una relación "sobresaliente" con Xi, quien estaba sentado enfrente junto a los miembros de la delegación china.

Trump reiteró que en estas conversaciones se ha hecho "un verdadero avance".

El presidente estadounidense, que no admitió preguntas de la prensa, agradeció a su colega chino que esté participando en esta reunión y se mostró "honrado" por poder tenerlo como invitado.

Xi habló también, pero lo hizo en chino y sin que los periodistas tuvieran acceso a la traducción.

La agenda de este viernes incluía reuniones de los presidentes y sus comitivas y un almuerzo de trabajo, tras el cual Xi partiría del aeropuerto de West Palm Beach, la ciudad adyacente a Palm Beach.

Puede que la primera cumbre entre Estados Unidos y China haya finalizado sin ningún acuerdo sobre temas comerciales (de los que hasta ahora Trump no pudo avanzar con ningún gobierno), pero de la que Xi se vaya con un mensaje sobre el poderío militar de Estados Unidosm y una alerta sobre el rol de Beijing en la crisis de la península de Corea.

Los fracasos domésticos (y externos) de la administración Trump están haciendo que, lo quiera o no, el perfil guerrerista sea el único perfil de fortaleza que tenga para mostrar en poco menos de 100 días de gobierno.






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