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La relación con el fujimorismo marca el inicio del gobierno de Kuczynski

La confrontación entre el fujimorismo y el oficialismo han dejado en suspenso la gobernabilidad del proyecto de Pedro Pablo Kuczynski.

Joe Zapata

@JoeAndreZB

Viernes 5 de agosto de 2016 | Edición del día

Los gestos del fujimorismo de no aplaudir en ningún momento y gritar el nombre de Keiko Fujimori en la ceremonia de toma de posesión de Kuczynski (PPK), marcaron el inicio de un escenario político de confrontación, que el fujimorismo insiste en mantener.

El discurso de la fujimorista Luz Salgado, presidenta del Congreso, días antes de la asunción de PPK señalando que: “debemos hacer florecer el intercambio de ideas y argumentos… Todos nosotros estamos comprometidos con la democracia… Más allá de las diferencias hay un objetivo”, mostró en un punto la posibilidad de consensos entre el oficialismo y la oposición, sin embargo, los hechos siguientes visibilizaron la pugna entre el ejecutivo en manos de Kuczynski y el legislativo con mayoría fujimorista.

Kuczynski reflejó esta pugna y la ausencia de consensos de los dos partidos políticos para garantizar la gobernabilidad, en sus últimas declaraciones al diario internacional El País al declarar que: “No todos los 73 congresistas de la bancada fujimorista son miembros del partido, habrá como 30 que se subieron al carro creyendo que ella ganaba y que recibirían una prebenda. Lo que hay que trabajar desde un punto de vista completamente egoísta es jalarse [atraerse] a algunos de esos. Si no lo hacemos va a ser difícil trabajar en el Congreso, más allá de la pequeña luna de miel que ojalá tengamos en las próximas semanas. Pero no espero una gran colaboración, espero que sean neutralmente tolerantes”.

Kuczynski sabe que el fujimorismo no es homogéneo, sino por el contrario tiene distintas vertientes, están los más fieles a Keiko Fujimori (José Chlimper), los partidarios de Kenji Fujimori (el ala dura próxima a Alberto Fujimori) y aquellos legisladores que proceden de ámbitos locales, más regionales. Es este último sector el que llegó a Fuerza Popular bajo el rubro de invitados y que Mirko Lauer define como los que “No pertenecen al cogollo fujimorista. Su agenda tiende a ser más regional que nacional. Les es difícil verse a sí mismos como un grupo. Les gusta pertenecer a una mayoría tan grande pero todavía tienen que descubrir cuál será su papel en ella”.

En tal sentido PPK juega con la posibilidad de tratar de dividir al fujimorismo para conseguir los votos que garanticen la gobernabilidad y que den viabilidad al proyecto oficialista, en tanto la contrapartida de pactar con los fujimoristas es una carta bajo el brazo del gobierno, lo que lo llevaría a ceder en algunas cuestiones, como un posible indulto a Alberto Fujimori, punto de agenda que siempre fue prioritario para la bancada liderada por Keiko.

La respuesta fujimorista

El fujimorismo tomó las declaraciones del presidente como una incitación al “transfuguismo parlamentario” y en un comunicado oficial señaló que “en lugar de fomentar la práctica democrática y de establecer diálogos y dar acuerdo mediante los canales institucionales, pretenda sustituirla con acciones que quebrantan la unidad de los grupos parlamentarios”. Lo cual hizo que el primer ministro Zavala tenga que salir a expresar disculpas públicas en una reunión con la presidenta del congreso Luz Salgado dando así una respuesta rápida por parte del oficialismo.

Salgado se refirió al tema después de la reunión señalando que: “se tiene que defender la institucionalidad de los partidos y no podemos permitir que se diga que los parlamentarios han estado (en una organización) por prebendas”. Tratando así de ocultar el pasado que pesa sobre el fujimorismo, donde en el gobierno del encarcelado ex presidente Alberto Fujimori, 18 congresistas de otros partidos viraron al oficialismo para contar con los votos necesarios que le garantizarían la mayoría en el congreso, en hechos que fueron grabados y publicados en los famosos vladivideos, teniendo como negociador principal a Vladimiro Montesinos, asesor del entonces presidente Fujimori que hoy también está bajo condena y cumpliendo prisión efectiva y al Servicio de Inteligencia Nacional, lugar donde se soborno a una gran mayoría de estos congresistas y a importantes figuras políticas, militares y artísticas con recursos públicos y aparentemente con otro tipo de fuentes de dudoso origen, para brindar apoyo al entonces gobierno.

Cabe señalar a modo de dato de color que los voceros principales del Fujimorismo como Daniel Salaverry, Luis Galarreta y Lourdes Alcorta, rechazaron tajantemente esta forma de incitar al transfuguismo, pese a pasar por dos formaciones políticas distintas, antes de llegar al fujimorismo.

Pugnas por las comisiones

La disputas llegaron esta semana a las elecciones de las distintas comisiones ordinarias del congreso, especialmente en la de Presupuesto y Cuenta General de la República, comisión en la cual el oficialismo sigue buscando las vías para retener dicha comisión, por ser muy especial ya que en la Comisión de Presupuesto tanto el Legislativo y el Ejecutivo negocian y se ponen de acuerdo en el diseño final del proyecto, previa elaboración en el Ministerio de Economía y Finanzas

Ante esto el vocero de Peruanos Por el Kambio, Carlos Bruce dijo que "si hay una verdadera voluntad de apoyar al gobierno y no actuar de manera obstruccionista, vamos a terminar convenciendo a los colegas (de Fuerza Popular) de que nosotros debemos tener la Comisión de Presupuesto, para así evitar un conflicto de poderes”, por su parte Fuerza Popular –que ostenta la mayoría absoluta en el Congreso– adelantó que no cederá este grupo de trabajo y de caso no llegar a acuerdos aseguró hacer valer el criterio de proporcionalidad y pluralidad con lo cual pondría al Fujimorismo en un mejor lugar frente al oficialismo por tener 73 congresistas de los 130 que ocupan el congreso.

Gobernabilidad en suspenso

La confrontación sigue abierta. Keiko ha manifestado abiertamente que está dispuesta a imponer su agenda de gobierno pese a que no ocupa el palacio Presidencial, así lo expreso en un video público por Fiestas Patrias señalando que “Fuerza Popular, gracias a la voluntad del pueblo, gracias a tu voto, obtuvo una mayoría histórica del Congreso que nos pone en un reto que nuestro partido sabrá asumir con responsabilidad, pensado siempre en el futuro de nuestro país. Vamos a convertir las propuestas de nuestro plan de gobierno en leyes y apoyaremos todas las iniciativas que beneficien al pueblo”.

La respuesta del oficialismo no se hizo esperar y Kuczynski no se jactó al decir que: “Ellos tienen derecho a criticar, pero el que está manejando el carro soy yo”. Refiriéndose claramente al fujimorismo

Los hechos demuestran con respecto al fujimorismo que todavía no han terminado de procesar los resultados electorales y que todavía les cuesta ubicarse en el nuevo periodo político, rezago de ello son los continuos gestos vertidos hasta el día de hoy, la siguiente prueba de acá en adelante será el voto de confianza que queda en manos de la oposición de la cual es pieza clave el fujimorismo al gabinete ministerial a realizarse en las próximas semanas.

Si la confrontación continúa, es probable que el fujimorismo no le otorgue el voto de confianza al gabinete de Zavala, votando en contra o absteniéndose.
La negación del voto de confianza por parte del fujimorismo ya hizo eco frente a los gabinetes del gobierno de Humala con el que mantuvo una permanente política de confrontación. Aunque el escenario actual es diferente, ya que el fujimorismo cuenta con una mayoría parlamentaria para censurar a un gabinete por cuenta propia, lo que en última instancia determinaría si deja vía libre para poner en marcha el proyecto oficialista o si pone bajo la mesa nuevos acuerdos de negociación.

Así las líneas de negociación están abiertas y los acuerdos de gobernabilidad todavía parecen no establecerse. La presión en el oficialismo como en el fujimorismo, está poniendo en juego el programa económico en el cual los dos partidos concuerdan y el cual los grandes grupos de poder económico reclaman que se ponga en marcha. Las alarmas por ahora parecen todavía no haberse encendido en la clase dominante, la cual hasta ahora se ha mostrado expectante esperando silenciosamente detrás del mostrador, pero que de seguir esta situación es posible que entre en la escena de la política peruana para no demorar el programa de explotación, llevando así adelante una extraordinaria transferencia de recursos desde los bolsillos de los trabajadores y el pueblo peruano hacia las arcas de los empresarios y banqueros.







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