Cultura

MUESTRA

La reina de corazones se despide del Mamba

El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires realizó una importante retrospectiva de la artista Delia Cancela, que finalizó el pasado 8 de marzo.

Lunes 11 de marzo | Edición del día

En el maravilloso país de Alicia conviven diferentes realidades. “Reina de corazones 1962-2018” es una gran antología de más de cinco décadas de producción de la artista Delia Cancela. Curada por Carla Barbero, la exposición abarca diferentes facetas de su trayectoria, desde las primeras producciones y el pasaje por el Di Tella, a sus realizaciones colectivas junto a Pablo Mesejeán, como también sus trabajos vinculados a la moda y al diseño. Contando con una gran diversidad de formatos, instalaciones, dibujos, esculturas, pintura, figurines de moda, obras textiles y grabados que muestran la prolifera producción de la artista.

Delia Cancela: Reina de corazones 1962-2018. from Mariel Breuer on Vimeo.

Delia fue parte de una generación de artistas de vanguardia en los años sesenta, participando del Instituto Di Tella, una artista multifacética definida por su tiempo. Varias de las obras expuesta que fueron parte de “Experiencias visuales ´67” y “Experiencias ´68” del Di Tella, como la instalación “Love and Life”, “Señalización de los empleados de Di Tella” (que viste a las recepcionistas y educadoras del Mamba), y “Yiyisch” una revista con ilustraciones de moda, todas reeditadas para la ocasión.

Retratos de mujeres (1975-2018)

Sus pinturas y collages evocan un universo femenino y el amor, que se ve en todas su obras más allá del momento y el soporte. Los retratos de las mujeres, los altares y la sutileza. Delia dice: “Reina de corazones se trata sobre Alicia en el país de las maravillas. Porque gran parte de mi vida, utilice el corazón como símbolo de lo femenino, eso no quiere decir que sea miel, ni dulce”. Los corazones abundan en la muestra, realizados con fibrofácil y colores saturados, con materiales blandos, enteros o destrozados.

A Delia no le interesan las categorías, no le incomoda decirse feminista y transgresora a la vez que usa los símbolos estereotipados del amor romántico; o trabajar desde lo textil que son asociados negativamente al universo de lo “femenino”. Esa contradicción aparente, es la que le permitió incursionar en el mundo de la moda y su frivolidad entendiendo su propio lenguaje, sin cuestionarlo pero a la vez transgrediendo los límites impuestos desde el arte.

Love and life

“Nosotros amamos los días de sol, las plantas, los Rolling Stones, las medias blancas, rosas y plateadas, a Sonny and Cher, a Rita Tushingham y a Bob Dylan. Las pieles, Saint Laurent y el young savage look, las canciones de moda, el campo, el celeste y el rosa, las camisas con flores, las camisas con rayas, que nos saquen fotos, los pelos, Alicia en el País de las Maravillas, los cuerpos tostados, las gorras de color, las caras blancas y los finales felices, el mar, bailar, las revistas, el cine, la Cibellina. Ringo y Antoine, las nubes, el negro, las ropas brillantes, las baby-girls, las girl-girls, las boy-girls, los girl-boys y los boys-boy”, el manifiesto “Nosotros amamos” fue escrito en 1966 junto a su compañero de ese entonces Pablo Mesejeán, con quién conformó un equipo artístico por más de 20 años. En este escrito expresaban el espíritu de una época, la fascinación por lo popular, las diversas identidades sexuales presentes también en sus diseños para las obras de teatro donde primaba la androginia de los años 60.

La primera obra de Delia y Pablo fue “Donde existe el amor reina la felicidad”, allí unieron sus producciones generando una nueva, diferente. Luego vinieron sus “chicas pop”, dibujos y pinturas que realizaron en conjunto, que fueron la inspiración y la puerta de entrada a la moda. Hicieron tapas de revistas, diseño, prendas y dirección de arte, tomando el lenguaje de la moda de una manera artística.

Delia hizo con su quehacer de la moda un arte, llegando las tapas de Vogue y explorando un terreno que muchas veces pareció ajeno a las artes visuales. Sus ropas hoy integran grandes colecciones alrededor del mundo, por ejemplo en las capitales de la moda como Nueva York, Londres y París.

Pese a su gran trayectoria, Delia no para. Actualmente sus producciones toman forma con el dibujo y sigue reinventando lo femenino y sus expresiones.







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