Política México

ACTUALIDAD

La reforma anti-“chapulines” en el PRI

Fuertes resistencias de priístas se están expresando en el PRI ante la reforma al artículo de los estatutos aprobada el miércoles 10 en la Asamblea Nacional. Su impugnación por los jerarcas afectados solo polarizaría más la situación interna.

Sábado 12 de agosto | 15:48

¡Chanfles! Parecía decir la élite priísta acostumbrada a saltar de Cámara en Cámara cada legislatura, cuando en la Mesa de Estatutos se aprobaba la propuesta de la oposición del PRI que prohibía acceder a esta élite (llamada chapulines) a senadurías y diputaciones por la vía plurinominal.

Es decir, a cargos de “elección popular”, donde al ser designados por el aparato partidario (“diputados de partido”) el total de la votación garantizaba a sus políticos un cargo sin hacer campaña.

Esta práctica, que hacía que otros aspirantes quedaran siempre relegados, impidiendo que pudieran hacer carrera, impedía también el desarrollo de nuevos cuadro en este partido.

Como campeones de este monopolio de curules y escaños estaban presentes dos de los políticos más influyentes de los últimos años que más se han beneficiado de esta práctica saltarina.

Uno de ellos es Manlio Flavio Beltrones que ha sido diputado de 1985-1988; diputado del primero de septiembre de 1988 al primero de diciembre del mismo año (pues fue designado Subsecretario de Gobernación por el presidente entrante Miguel de la Madrid); diputado del 2003 al 2006; senador del 2006 al 2012; y otra vez diputado del 2012 al 2015.

El otro es Emilio Gamboa Patrón que fue senador del 2000 al 2006; diputado del 2006 al 2009; y senador del 2012 hasta la fecha (2017) pues su período termina en el 2018.

Los dos han sido jefes de las Cámara de Diputados y de Senadores, y Beltrones fue ex presidente del PRI.

La discusión sobre ese tema fue un estira y afloja ente los opositores y los hombres del aparato que maniobraban para impedir su aprobación, como el intento de la senadora suplente en ese momento, Diva Gélstum, quien llamó a que se votara si la propuesta sería sometida a votación (¡), además de querer imponer un receso para frenar la discusión.

O la del delegado oaxaqueño Jorge González que propuso que los plurinominales no pudieran repetir en la misma cámara (pero sí podían brincar de la cámara de diputados a la senadores y de la de senadores a diputados, como plurinominales).

Pero las fuertes intervenciones (como la del ex gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, y la exigencia de muchos, de que los que abucheaban la propuesta de la oposición mandaran oradores a defender su posición (para que quedaron evidenciados públicamente), obligaron a regresar al presidente de la Mesa de Estatutos, Jorge Carlos Ramírez Marín, y a poner a votación la propuesta del sector que proponía el candado a los diputados y senadores llamados “chapulines”. Finalmente el aparato perdió la votación obligando a esos jerarcas a competir en las urnas por una posición de mayoría. Como dice el dicho -en referencia estos chapuceros del PRI-: “aquí, el más chimuelo masca fierro”.

“El chapulín…institucionalizado

La dirigencia ya está cuestionando la legitimidad de esta votación. Ya anteriormente el dirigente del sector popular, Arturo Zamora, se había opuesto a modificar el artículo que permite a la élite postularse de manera consecutiva por vía plurinominal a diputados y senadores, argumentando tramposamente que esa medida afecta el derecho de reelección.

Esto porque opina que tiene “visos de inconstitucionalidad”, pues atenta contra los derechos de la elección.

Pero es Beltrones (que al anteriormente se opuso a ser avasallado por el sector dirigente más cercano al presidente Peña Nieto) es quien más fuertemente se ha opuesto a la aprobación de candado. Opina que atenta contra el derecho constitucional de libre elección de legisladores, y que el INE podría rechazar esta medida dado que para él, habría que si tiene fundamento constitucionales.

Por ello presiona a los delegados para echar abajo esta votación en la plenaria del cierre de la Asamblea, amenazando con llevar el tema a tribunales.

Junto con toda la élite, opina que el candado impuesto por los opositores a los “chapulines” contraría las normas del INE y de la misma Constitución General del país.

Es decir, amenaza con judicializar un problema interno como nunca antes había sucedido en ese partido; lo que llevaría a un escenario de polarización que dejaría muy mal al PRI y a Peña Nieto. Es decir, realmente hay una crisis en el PRI.

Sabiendo la experiencia de este político (que fue gobernador de Sonora, sub secretario de Gobernación, presidente de la Cámara de Diputados y de Senadores, y presidente del PRI, es más probable es que esté midiendo esté hasta dónde la oposición se puede mantener en esa posición. En el ínter, tratará -junto con la élite partidaria- de dividir y restarle fuerza a los sectores opositores.

Pero fundamentalmente, la dirección priísta apuesta a revertir las medidas que no le convengan, a partir del reforzamiento del poder que le dieron las reformas estatutarias aprobadas a través de la Comisión Política Permanente, instancia de decisión integrada por cien de los principales cuadros del partido pertenecientes a los máximos órganos de dirección; y todos ellos operadores políticos de Peña Nieto.

Esta Comisión Política tendrá la capacidad de “adicionar o derogar” tanto el Programa de Acción, el Código de Ética y los Estatutos (todos ello discutidos en cada mesa temática). Lo que muestra el contenido tramposo y antidemocrático de la asamblea priísta.

Muy probablemente la elite del PRI llegará a la plenaria con alguna maniobra para no perder el control de la asamblea e impedir el empoderamiento de algunos sectores de la oposición.

En última instancia será la relación de fuerzas lo que determine si se revierte el resultado al “chapulines” o se mantiene.

¡Tenía que ser el PRI!






Temas relacionados

Política México   /   Elecciones 2018 en México   /   PRI

Comentarios

DEJAR COMENTARIO