Juventud

La rebeldía en las venas

Frente a la idea extendida en la campaña electoral de que los jóvenes son simplemente "millennials", sujetos pasivos a los que hay que captar con marketing para torcer la balanza de los votos, Pepsico muestra que la juventud, si quiere, puede pelear para cambiarlo todo.

Larisa Pérez

Estudiante de Derecho – CeProDH

Miércoles 26 de julio | Edición del día

El mes de Julio trajo una nueva página en la tradición de la clase trabajadora argentina. Los trabajadores despedidos de Pepsico están dando un enorme ejemplo de organización, lucha y resistencia frente al intento de descargar el ajuste sobre sus hombros, por parte de una multinacional prepotente que cuenta con todo el apoyo del gobierno nacional, del Poder Judicial y de las fuerzas represivas como sus perros guardianes.

A su lado estamos cientos de estudiantes, universitarios, secundarios y terciarios, poniendo el cuerpo en el acampe, en la vigilia frente al desalojo y la resistencia a la represión. Muchísimos más no estuvieron, pero lo vieron en cadena nacional y se conmovieron. Pensaron que ese es el lugar que quieren tomar frente a la situación que viven; que ese es el lugar donde hay que estar. Por eso, el pasado martes 18 se sumaron decenas de miles a las calles, convocados por la Comisión Interna de Pepsico y cientos de trabajadores y organizaciones para marchar y continuar la lucha por sus puestos de trabajo.

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Es un conflicto que despertó la solidaridad y simpatía de millones, mostrando la capacidad hegemónica que pueden tener los trabajadores dispuestos a enfrentar a sus patrones y al gobierno, como contracara de muchos sectores donde el peso de las burocracias sindicales y otros mecanismos políticos obturan el surgimiento de cualquier organización.

Marketing Vs realidad

Para los medios de comunicación, hablar de juventud en la situación política nacional las últimas semanas consistía en analizar la conducta de los “millenials”, es decir de adolescentes y jóvenes hasta 30 años, cual botín de guerra sobre el cual las diferentes alianzas electorales prueban estrategias de marketing para lograr que los voten.

Este nuevo interés tiene que ver con que, a nivel internacional, la juventud empieza a ser uno de los primeros sectores en responder a las consecuencias de las crisis económicas y políticas en las calles. Hubo distintos fenómenos que se expresaron en Europa, EEUU y el Cono Sur de América.

En Argentina, las alianzas como Cambiemos, Unidad Ciudadana, Frente Renovador o Randazzo buscan ganar legitimidad en este sector de la población, no sólo porque es un “nicho” para ganar votos hoy, sino también porque es fundamental para desviar el descontento y evitar que la juventud tenga una expresión política propia.

Para esto, así como en el movimiento obrero, las centrales sindicales de la CGT vienen garantizando el ajuste con su tregua y alianza con gobierno de Cambiemos, los partidos patronales también se afianzaron en las organizaciones estudiantiles universitarias. La Franja Morada, junto al PRO y al Partido Socialista (MNR), se mantiene en centros de estudiantes y federaciones como parte del gobierno macrista, con el objetivo de evitar la organización del movimiento estudiantil.

Transformando en espacios de gestión y proveedores de servicios, aplicando la precarización laboral entre los estudiantes y los ajustes presupuestarios de la mano de las gestiones que gobiernan la universidad, la pata estudiantil del gobierno de Cambiemos entre pone todos sus esfuerzos en que la simpatía que empieza a surgir por unirse a las peleas de los trabajadores, mujeres y por las libertades democráticas, sean obturadas y no se expresen en los organismos estudiantiles.

El PJ-FPV, aún siendo "oposición" a nivel nacional, no juega ningún rol como tal. Siguiendo el ejemplo de gobernadores, diputados y la misma Cristina Kirchner, que no llaman a movilizar contra los despidos, ni se hicieron presentes en la lucha emblemática del momento como se transformó Pepsico, lo que les costó muchas críticas, las organizaciones estudiantiles que conducen lejos están de promover la unión del movimiento estudiantil con los trabajadores y mucho más cerca están de buscar las vías de integración al régimen.

Sin embargo, hubo diversas movilizaciones que mostraron en las calles un enorme descontento y repudio frente a los despidos, los tarizafos, el fallo de la Corte por el 2x1 a genocidas. También en defensa de la educación pública a pesar del rol de la Franja Morada. Y a su vez, las mujeres estallamos de bronca y volvimos a decir #NiUnaMenos.

En los portones de Florida Oeste el día del desalojo en Pepsico, y en la marcha del martes que convocó a más de veinte mil personas, se mostró una alianza que rompe con los planes de los que quieren jóvenes domesticados: estudiantes que pusieron el cuerpo junto a los trabajadores despedidos en lucha y miles que dan su apoyo y no se tragan los discursos de los candidatos responsables del ajuste económico.

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Porque se siente en carne propia: cuanto más jóven es uno, más difícil es conseguir laburo. Si se lo encuentra, es muy probable que sea precarizado en un call, rotando de agencia en agencia, de fábrica en fábrica, o pasando miles de horas en oficinas por dos mangos. Todo un esfuerzo para no llegar a fin de mes, para que sea más difícil emprender proyectos como estudiar y poder recibirse o para poder tener tiempo para dedicarle a otras cosas. Pero de esto no se habla en los lugares de trabajo ni de estudio.

La izquierda que crece

El desafío es seguir organizando fuerzas en las calles de la juventud junto a los trabajadores, para poner en evidencia que es necesario que las organizaciones estudiantiles se unan en lucha con los trabajadores.

Pero siguen gobernando los mismos de siempre. Un gobierno para ricos, de empresarios, en complicidad con el peronismo, que ya demostró que deja pasar el ajuste, vota sus leyes y no está donde hay que estar para organizar una fuerza real que se oponga a los planes de miseria.

Lo que fue visto por millones es que, para resistir los despidos, el Frente de Izquierda con Nicolás Del Caño, Myriam Bregman, Christian Castillo, Patricio Del Corro, es parte de la lucha de los trabajadores. La disputa en estas elecciones legislativas puede ser también una expresión de apoyo a una alternativa a los políticos que vienen gobernando, como Cambiemos y el peronismo.

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Hay miles de jóvenes en todo el país que se están poniendo en movimiento para difundir estas ideas, con el desafío de hacerlas llegar a millones: siendo parte de los spots, actividades en los barrios, agitaciones, repartiendo miles de volantes, aportando creatividad en dibujos, murales y jingles, hablando con vecinos amigos y familiares, para que el Frente de Izquierda logre más diputados y legisladores y se fortalezcan las luchas.

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