Géneros y Sexualidades

ESTADO DE MÉXICO

La realidad de las mujeres en Tultitlán: entre la violencia y los feminicidios

El 20 de octubre una noticia sacudió al municipio de Tultitlán, Estado de México. El feminicidio de una mujer que fue golpeada y atacada sexualmente en la colonia Ampliación Buenavista.

Lunes 14 de noviembre | 13:47

La creciente ola de violencia hacia las mujeres que se ha vivido en el Estado de México, con su expresión más cruenta en el municipio de Naucalpan, se le suma el rapto de una joven de 13 años el pasado jueves en la colonia Independencia en el municipio de Tultitlán, Estado de México. La respuesta del Estado ha sido la misma: llenar de militares las calles.

En la mañana del jueves 10 de noviembre, Alexandra Arroyo Dávila, estudiante de secundaria de 13 años de edad, se transportaba junto con su madre a su escuela a bordo de su automóvil. Alrededor de las 6:30 horas, el automóvil, conducido por la madre, fue interceptado por sujetos a bordo de dos autos, supuestamente un Ford Fusion y un Ibiza, quienes las obligaron a descender y raptaron a la menor.

Familiares han afirmado que la menor padece una enfermedad crónica, por lo que necesita medicamento de manera diaria, situación que vuelve aún más delicado el caso.

Grandes niveles de violencia hacia la mujer

Este hecho se suma a una ola de violencia que se vive en el Estado de México, violencia que tiene entre sus principales víctimas a mujeres jóvenes de sectores populares, pues la entidad concentra el 20% de los casos de feminicidio a nivel nacional:

El pasado domingo 25 de septiembre, María de Lourdes fue asesinada a tiros en el interior de su domicilio ubicado en la colonia Sardaña, Tultitlán, en presencia de sus dos hijos, presuntamente a manos de su expareja.

Leer: Alerta de Violencia de Género, operación política de un Estado feminicida

La tarde del día siguiente, lunes 26, una mujer fue hallada sin vida en una vivienda de la colonia Bosques, Tultitlán, con lesiones de arma punzo cortantes. La víctima fue identificada como Victoria, de 36 años de edad.

Un caso brutal fue el del feminicidio de una mujer que fue abusada sexualmente y acuchillada. Sus agresores prendieron fuego a la habitación en donde se encontraba, en la calle de Jacarandas de la colonia Ampliación San Marcos, en la parte baja de la Sierra de Guadalupe, también en el municipio de Tultitlán.

Como se menciona arriba, cerca del 20 por ciento de feminicidios ocurren en el Estado de México, tan sólo en lo que va del año, según datos del Observatorio Ciudadano para Prevenir el Delito y la Delincuencia, se han cometido más de 200 “asesinatos” de mujeres en toda la entidad.

Sin embargo, no hay cifras que puedan a describir el dolor de las madres que buscan justicia para sus hijas desaparecidas y asesinadas.

La militarización, un ataque más

Las acciones llevadas a cabo por el Estado para combatir esta creciente ola de violencia consisten en llenar nuestras calles de militares. Las secretarías de la Defensa Nacional (SEDENA) y Marina (SEMAR), Policía Federal y Comisión Estatal de Seguridad (CES) efectuaron la noche del viernes 11 de noviembre un operativo en 39 puntos de 12 colonias de Tultitlán.

Leer: Feminicidio, violencia e impunidad

Militarizar los sitios que presentan estos rasgos de violencia no es una medida nueva por parte del Gobierno Federal o de los Estatales. Pues, como declaramos en LID, un antecedente directo en 2007 se implementó el programa ‘Todos somos Juárez’ en el estado de Chihuahua –marcando el inicio de la ‘Guerra contra el Narcotráfico’-, estrategia diseñada por Felipe Calderón Hinojosa. Este programa tuvo como consecuencia el asesinato de más de 10 mil personas, así como el despunte brutal del feminicidio y las redes de trata en el municipio.

Tanto en Ciudad Juárez como en el Estado de México y el resto del país, la presencia del ejército y las fuerzas armadas en las calles ha traído consecuencias funestas contra la población pobre, campesina y trabajadora.

Organicémonos para transformar esta realidad

Estos gobiernos, amparados por los partidos patronales, las autoridades judiciales y las fuerzas armadas, callan y miran hacia otro lado cuando se trata de violencia y vejaciones contra las mujeres de clases pobres y trabajadoras. No esperemos nada de ellos.

La violencia contra la mujer es un problema estructural que el capitalismo no sólo acentúa y profundiza, sino que la genera, pues la alianza con el patriarcado es fundamental para que este sistema persista. Nunca estuve más convencida de la vigencia del aforismo de Rosa Luxemburgo: “Socialismo o Barbarie”.

Para luchar contra el feminicidio y la desaparición de mujeres es necesario construir un gran movimiento en las calles y la conformación de Comisiones Investigadoras Independientes, integradas por familiares de las víctimas, activistas contra el feminicidio y defensores de derechos humanos que den seguimiento a los casos.

Al mismo tiempo que construimos una alternativa política de los trabajadores, las mujeres y la juventud, que nos prepare para enfrentar a estos gobiernos patronales y machistas, en perspectiva de terminar con este sistema capitalista, el mismo que garantiza la opresión y explotación.

Leer: Estado de México, tierra del feminicidio y la barbarie capitalista




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