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La realidad de estudiantes neuquinos frente a la pandemia

A días de finalizar la tercera etapa de la cuarentena y sin tomar el marco socioeconómico de los y las estudiantes, el Gobierno neuquino sigue convirtiendo a la educación en un privilegio.

Shaira Gutiérrez

Agrupación Pan y Rosas - Juventud del PTS

Miércoles 6 de mayo | 20:24

Mientras la administración y el gobierno preparan recortes para la educación con el objetivo supuesto de destinar fondos para paliar la crisis económica que genera el coronavirus, cada vez se nos excluye más a las y los estudiantes precarizados que no contamos con todo lo necesario para poder llevar a cabo nuestras clases de manera virtual.

Para miles de estudiantes se generan muchísimas complicaciones a la hora de cursar, son pocos los que cuentan con un acceso a internet directo y/o inclusos computadoras, lo que genera mayores dificultades a la hora de poder trabajar en clases, sumándole a esto que el ingreso masivo a las plataformas satura la red.

Esto sin tener en cuenta que no contamos con ningún tipo de ayuda a la hora de realizarlos, mayormente para los ingresantes que tienen que aprender contenidos nuevos, por sí mismos, debido a la poca interacción en las clases.

Al tener cada vez más inconvenientes con la conectividad de las clases, se nos hace más difícil poder continuar con ésto, debido a tal situación se han hecho consultas a estudiantes de parte de las instituciones educativas, para que puedan “adaptarse” a la situación de cada uno, pero sin hacer cambios rotundos.

A continuación presentamos testimonios de estudiantes terciarios y de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo).

“Nos hicieron la encuesta por mail, desde el instituto, como respondimos la mayoría del curso optaron por dejar ese medio para enviar y recibir tarea, pero, ¿y el resto?”

“Me cuesta un montón adaptarme a ésto, y se me complica más porque no tengo internet en casa, trato de hacer todo desde el celu”.

“Estoy re atrasada en todos los trabajos, no entiendo nada, ni como se usan esas aulas virtuales, les escribo a los profes pidiendo ayuda y me contestan el día que hay que entregarlos”.

“Me hicieron la encuesta preguntando mi situación, la dije, pero sigue todo igual, no cambio nada”.

“En algunas cátedras se les ocurrió que hagamos trabajos en grupo, tengo compañeros en zona de chacra, ponemos horarios estipulados porque no tienen acceso a internet y no sabemos cómo contactarlos”.

“Se cae el sistema todo el tiempo, no podemos ingresar a la plataforma o incluso cuando ya estamos ahí realizándolos se cae y mandan los trabajos como incompletos sin posibilidad de poder terminarlo”.

Sin embargo, estas no son las únicas dificultades que se presentan a la hora de estudiar. La mayor parte de los estudiantes son trabajadores precarizados por lo que no solo no cuentan con las condiciones necesarias para cursar, o ni siquiera pueden pensar en hacerlo en medio de esta crisis que empeora cada día más la situación económica para los trabajadores, sino que tampoco cuentan con las condiciones necesarias para afrontar la pandemia dentro del hogar ya que los despidos crecieron dejando a cientos de jóvenes sin ningún tipo de ingreso, por lo que los lleva a pensar más en que es lo que van a comer al día siguiente en lugar de como van a pasar las clases virtuales.

No se tiene en cuentan la situación de cada estudiante a la hora de exigir responsabilidad y compromiso con la institución educativa, esto no se trata de una herramienta igualitaria, ni se están poniendo los recursos materiales e intelectuales para enfrentar la pandemia, por eso desde un principio se exigió que no fueran obligatorias y que se otorgara la regularidad. Es bastante desesperante e injusto tener que elegir si poder continuar con la carrera o no, nos están quitando nuestro derecho a estudiar y lo están convirtiendo nuevamente en un privilegio. No es justo que nos excluyan de esta manera y tener que perder las clases cuando lo que realmente queremos es estudiar y tener un plato de comida en la mesa cada día.

“Perdí mi trabajo y tengo un hijo, mi prioridad es el, no puedo sentarme a hacer tarea cuando no se ni que es lo que voy a darle de comer. Estoy optando por abandonar, si se me complicaba antes imagínate ahora, me desborda esta situación y sé que no soy la única que esta pasado por esto…” Comentó una joven estudiante y trabajadora entre medio de llantos y bronca, su relato continuó. "Siento que todo esto me está haciendo muy mal psicológicamente, estoy todo el día triste,cansada sin ganas de nada, estaba emocionada por seguir con mi carrera, me iba bastante bien, pero ahora tengo que elegir y de igual manera con esta crisis trabajo no consigo en ningún lado”.

Este artículo busca visibilizar la realidad de los estudiantes, la juventud precarizada y lo que atraviesan día a día, donde la realidad los deja por fuera de su derecho a la educación marcando que solo unos pocos “privilegiados” podrán continuar con sus estudios.







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