UNIVERSIDAD

La psicología y la salud mental en disputa

Estudiantes de las agrupaciones Pan y Rosas y Tesis XI de Psicología de la UNLP plantean abrir un debate sobre la situación actual en Salud mental.

Sofía Martínez Naya

Estudiante Psicología | UNLP

Cecilia Quintana

Estudiante de Psicología UNLP

Viernes 10 de febrero de 2017 | Edición del día

El curso introductorio a la Facultad de Psicología de la UNLP empezó los primeros días de febrero. Como estudiantes y parte de las agrupaciones Pan y Rosas y Tesis XI, queremos abrir en La Izquierda Diario un debate sobre la situación actual en salud mental, y proponer una salida que cuestione las visiones hegemónicas y plantee una psicología al servicio de las necesidades sociales.

El desfinanciamiento de la salud mental, constante de los gobiernos

Actualmente contamos con la Ley de Salud Mental (26657), que fue sancionada en el 2010. Esta ley contiene varios elementos progresivos: por un lado, prevé la actuación de todas las disciplinas que intervienen en la atención de la salud mental, no solo las médicas, y así también la participación de la comunidad en la toma de decisiones con respecto al tratamiento de las personas. Además, prohíbe la creación de nuevos manicomios, neuropsiquiátricos o instituciones de internación monovalentes públicos o privados, junto a la adaptación de los ya existentes a los objetivos y principios expuestos, hasta su sustitución definitiva por los dispositivos alternativos. Al mismo tiempo, se exige que esto no redunde en un perjuicio a los trabajadores de la salud mental: las empresas tienen que hacerse cargo de mantener los sueldos y contrataciones.

Pero desde la promulgación de la ley no se implementó un adecuado Plan Nacional o Federal de Salud Mental que establezca la efectiva creación de los dispositivos sustitutivos de los manicomios y la conformación de equipos interdisciplinarios e intersectoriales. Es que antes de poder ponerse en práctica, la ley misma selló su sentencia, pues legisló y permitió la regulación de un sector privado. Junto a la salud pública dio un marco a la lógica mercantil y a la corporación médica, es decir, a una convivencia entre el sector publico y privado, ya que se trató de una solución de compromiso entre el movimiento de salud mental y derechos humanos y los intereses de laboratorios y clínicas privadas. Estos últimos, poderes contra los que el kirchnerismo no solo no avanzó sino que, en vista de los hechos, podemos decir que acabó amparando.

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Facundo Manes, Andrew Blake, las neurociencias y el PRO

Hoy el gobierno de Cambiemos cuenta con referentes como Facundo Manes y Andrew Blake, abiertos detractores de la ley, y sanciona decretos que buscan dejarla sin efecto.

La avanzada del gobierno actual busca asentar la medicalización de la salud mental, estrechamente ligada al sistema manicomial (cuya fisionomía incluye también a pequeños centros privados de internación), abonando las ganancias de la poderosa industria farmacéutica. Como se dijo en notas anteriores, los manicomios (en todas sus versiones), además de instituciones de encierro sin ningún fin terapéutico más que la represión del padecimiento psíquico, son un negocio para las farmacéuticas privadas, tanto por el consumo de medicación, como por la posibilidad de “validar” (en gran medida, de forma fraudulenta) medicamentos.

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En el caso del sistema público, además, las condiciones de “internación” son deplorables, constituyendo verdaderos depósito de personas pobres, que no acceden a los tratamientos privados. En este sentido, los aspectos de la LNSM que velan por los derechos humanos de los usuarios y una perspectiva multidisciplinaria, resultan un obstáculo.

La política del gobierno de Cambiemos, de la mano del nuevo director nacional de Salud Mental, Andrew Blake, es la del vaciamiento del sistema público de salud mental en beneficio del sector privado, transformando una parte (los hospitales Borda, Moyano y Tobar García) en un “polo de neurociencias” para validar pruebas farmacológicas.

La mercantilización neoliberal de la salud mental encuentra en esta “tecnociencia”, el complemento ideológico para relanzar la psiquiatrización a gran escala. En el caso de Facundo Manes, probable candidato de Cambiemos, paladín de un discurso biologicista y patriarcal que vuelve a tópicos del siglo xix y deja de lado a la interdisciplina, reduciendo al sujeto psicológico a la pura biología.

La Academia como reproductora de visiones hegemónicas de la psicología

En las facultades de Psicología es frecuente encontrar diversos sentidos comunes que reproducen tanto la Academia como sus interlocutores mediáticos, como lo son la mirada individualista del sujeto para tratar sus problemáticas y el abordaje a-histórico y descontextualizado, sin contemplar la vida real, cotidiana y los sufrimientos de las grandes mayorías. Mucho menos pone en cuestión el rol e incidencia del capitalismo y el patriarcado en estas problemáticas.

En la academia es la primacía de una formación hegemónica orientada a la clínica individual en el consultorio privado y donde la perspectiva comunitaria no forma parte de la formación obligatoria de los futuros “profesionales de la salud mental”. Las herramientas que brinda la carrera para pensar la desmanicomialización, las adicciones, situaciones de violencia, el trabajo interdisciplinario, entre otras, son escasas o abordadas desde una perspectiva reduccionista que en última instancia no da una salida a la mercantilización de la salud que necesariamente produce el capitalismo, aún en el ámbito de la salud pública, y su pelea por considerarla realmente un derecho para toda la población.

Psicólogos al servicio de las necesidades sociales

A partir de esta situación, se vuelve necesario desarrollar estos debates en pos de plantear una mirada al servicio de las necesidades sociales. Psicólogos de orientación marxista, con distintas miradas han hecho sus aportes para pensar los padecimientos psicológicos desde una perspectiva más amplia y compleja: estos valiosos desarrollos son los que queremos recuperar en nuestra formación, con autores como Vigotsky e incluso José Bleger en el ámbito local.

A su vez apostamos a retomar las mejores experiencias de lucha de los psicólogos, junto a los demás trabajadores de la salud mental (psiquiatras, trabajadores sociales, etc.), durante los años 60s y 70s en Argentina. Estos profesionales fueron parte activa del ascenso en que trabajadores y estudiantes se organizaron por un cambio radical de la sociedad, en hechos históricos como el Cordobazo. Además en este momento surgieron las primeras experiencias en desmanicomialización, altamente valiosas, como las del hospital de Lanús. Fue con la organización y la lucha que las demandas relacionadas a la salud mental adquirieron un alcance a toda la sociedad, transformándose en banderas a levantar como una necesidad para mejorar las condiciones de vida de las grandes mayorías.

LID Psicología

El lanzamiento de la sección de Psicología surge como una propuesta para que estudiantes, docentes, mujeres, la diversidad sexual, trabajadores y usuarios del sistema de salud expresen su voz a través de este medio, en el marco de las políticas sociales y económicas del macrismo y las problemáticas aún vigentes después de doce años de kirchnerismo.

Con ese espíritu crítico es que invitamos a quienes quieran sumarse a levantar sus voces para poner sus conocimientos al servicio de las y los más oprimidos, construyendo y apropiándose de esta herramienta. Con el desafío de poner en pie una sección de psicología que pueda ser entendida por todo el mundo y no sólo por especialistas, permitiendo que su contenido se vuelva una herramienta de transformación para el conjunto de la sociedad.

Contacto:
Facebook: Pan y Rosas – Tesis XI Psicología
Instagram: @Tesisxi_psico







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