Economía

PANORAMA ECONÓMICO

La previa de la asunción de Trump: el macrismo acelera hacia la derecha

Un “road show” por los centros financieros. Represión y flexibilización laboral al estilo Vaca Muerta. Vuelven los tarifazos. Las expectativas del FMI defraudadas.

Pablo Anino

@PabloAnino

Jueves 19 de enero | Edición del día

La incertidumbre domina la economía mundial frente a la asunción de Donald Trump. Según una encuesta de la agencia Reuters, los economistas opinan que el mayor riesgo para Estados Unidos es el proteccionismo. Es decir, que el Donald Trump presidente lleve adelante las promesas que hizo como candidato.

No sólo el riesgo es para el país del norte, sino también para el resto del mundo. En el Foro Económico de Davos se da la paradoja que la figura sobresaliente es el presidente de la China “comunista”. Xi Jinping asumió el liderazgo de la defensa del librecambismo frente al proteccionismo de Trump. Es sólo una expresión de que el mundo es una “casa de locos”.

México sufrió la revisión de decisiones de inversión de Ford, General Motors y otras multinacionales presionadas por Donald Trump. Es sólo un anticipo. Su moneda se devalúo frente a los cimbronazos que vive desde que el futuro presidente estadounidense triunfó en noviembre. A eso Peña Nieto le agregó “errores no forzados” con el gasolinazo.

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Bajo este panorama, el FMI redujo las proyecciones de crecimiento para las economías de Latinoamérica, principalmente para las de Argentina y Brasil, además de la mexicana.

En paralelo, la calificadora de crédito Moody’s proyectó un peor escenario crediticio para la región a causa del débil crecimiento económico y de la elevada deuda de los gobiernos de América Latina. La deuda de ocho de 29 países de la región fue calificada negativamente, empezando por la del gigante Brasil. Moody’s señala que la suba de la tasa de interés de Estados Unidos y la baja de precios de las materias primas afectarán a esta parte del mundo.

Las proyecciones de Moody’s tienen asidero en las declaraciones de la presidenta de la FED, Janet Yellen, quien habló de subir la tasa gradualmente para evitar una "sorpresa desagradable". Yellen teme, frente a posibles nuevos momentos de inestabilidad económica y financiera, quedarse sin margen de maniobra para utilizar su principal arma: la tasa de interés.

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La cuenta regresiva hacia la asunción de Trump está en marcha. Falta poco para que se empiece a conocer el efecto real de su política.

A endeudarse que se acaba el mundo

En este contexto, se entiende que el ministro de Finanzas, Luis Caputo, no se haya tomado vacaciones.

Se calzó bajo el brazo un decreto firmado por Mauricio Macri y se marchó a un “road show” por los centros financieros del mundo.

Ese decreto autoriza un megaendeudamiento de U$S 20 mil millones y establece la prórroga de la jurisdicción judicial a favor de Nueva York y Londres, renunciando a la inmunidad soberana. Los futuros Thomas Griesa y fondos buitres se frotan las manos.

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Hoy jueves se espera que Argentina reciba una demanda de bonos que triplicaría la oferta oficial, que en un primer tramo es de U$S 5.000 millones: a unos U$S 14 mil millones alcanzaría la disponibilidad de fondos para comprar deuda argentina, según informó Thomson Reuters.

Tanto atractivo por la deuda de nuestro país se debe a que las tasas que paga Argentina son muy generosas en un mundo de rendimientos cercanos a cero o negativos en las economías centrales.

No sólo eso. Ayer Chile colocó deuda en moneda local a una tasa de 3,85 % a cuatro años. Argentina ofrece el 5 % a cinco años y 7 % a diez años, pero en moneda extranjera. Un "regreso al mundo" con pasaje más caro.

La semana pasada, como forma de dar una señal positiva a los “mercados”, el Gobierno de Cambiemos tomó U$S 6 mil millones aportados por seis bancos internacionales.

Se trata de los sospechosos de siempre: Santander, BBVA Francés, Citibank, Deutsche Bank, HSBC y J.P. Morgan. Caputo, quien está al frente del festival de endeudamiento, fue empleado de dos de ellos: Deutsche Bank y J.P. Morgan.

Estas entidades fueron parte de todas las grandes operaciones de deuda argentina en la historia reciente: desde el Blindaje y el Megacanje de la Alianza hasta la cancelación a la mayoría de los fondos buitre el año pasado, pasando por las restructuraciones realizadas por Roberto Lavagna en 2005 y Amado Boudou en 2010, ambos bajo los Gobiernos kirchneristas. Esos mismos bancos estarán intermediando en la colocación de este jueves.

En el festival de endeudamiento también es participe Pampa Energía que tomó el día martes U$S 750 millones en el extranjero. La empresa está dirigida por Marcelo Mindlin. Eso ocurre en la superficie. Lo cierto es que Pampa Energía está controlada por el grupo Tavistock de John Lewis, el empresario amigo de Mauricio Macri fuertemente cuestionado en el El Bolsón por acaparamiento ilegal de tierras.

El día miércoles, la Ciudad de Buenos Aires tomó deuda de “cabotaje” en lo que constituye la mayor emisión en moneda local.

Tanta urgencia, evidentemente, se vincula con la asunción de Donald Trump y el muy probable cambio de condiciones crediticias.

Aún así, dependiendo de la deuda que tome hoy jueves, al macrismo le restará buscar más recursos en el extranjero para cumplir con su programa financiero.

Cambiemos apuesta a la fórmula "deuda más obra pública" para tener chances en las elecciones. La tarea no es sencilla.

Deslucidos y al ataque

El paso de la delegación argentina por Davos tiene poco brillo. Contrasta con la participación de 2016, cuando el recién asumido Mauricio Macri fue una de las atracciones. En aquella oportunidad recogió promesas que alimentaron la idea de una "lluvia de inversiones" que nunca llegó.

Este año, con las dificultades económicas a cuesta, los representantes argentinos no llaman tanto la atención. Ni siquiera alcanza con el intercambio de sonrisas entre el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y la titular del FMI, Christine Lagarde.

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Días atrás, el organismo había sentenciado que “La revisión a la baja en América Latina refleja en gran medida una menor expectativa de recuperación a corto plazo en la Argentina y en Brasil, tras las cifras de crecimiento que defraudaron las expectativas en torno al segundo semestre de 2016”.

Ayer el Indec le puso cifras a las expectativas defraudadas: en nueve meses de 2016 se despidieron 127 mil trabajadores registrados y cerraron 5.147 empresas. Si se suman los empleados no registrados (en “negro”), los despidos trepan a unos 200 mil, según estimaciones privadas.

La recesión se volcó sobre los trabajadores, además de con despidos, con caída del salario real: alrededor de 6 % durante el año pasado.

Mientras las paritarias de 2017 no empezaron, el “techo” del Gobierno lo están quebrando los propios funcionarios, como Juan José Aranguren, con los tarifazos anunciados en los servicios públicos y otras subas de precios autorizadas.

En 2016 se emitió deuda por alrededor de U$S 70.000 millones, a lo que hay que agregar los U$S 40.350 millones del programa financiero de este año. Que parte de la deuda cancele deuda anterior no cambia la tendencia: se está engendrando una enorme hipoteca para las generaciones presentes y futuras.

La cruzada derechista de principios de año contra los mapuches, los inmigrantes, los jóvenes con la campaña por la baja de la edad de imputabilidad, pero sobre todo el acuerdo antiobrero de Vaca Muerta y los despidos con represión a los trabajadores de AGR Clarín, son ofrendas al capital financiero internacional: una garantía de que Cambiemos apuesta a que la hipoteca de la deuda la pagarán los trabajadores con mayor entrega, ajuste, flexibilización, precarización y pérdida salarial.

En AGR se pelea una batalla crucial: tienen que triunfar los trabajadores.






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