Géneros y Sexualidades

SAN NICOLÁS

La pelea por organizar un sindicato de empleadas domésticas

El testimonio de Liliana, una de las fundadoras del Sindicato de Empleadas de Casa de Familia de San Nicolás (Provincia de Buenos Aires).

Martes 4 de noviembre de 2014 | Edición del día

Cómo nace la idea y la necesidad de formar un sindicato

Todo empezó en el colectivo, cuando por las mañana nos encontrábamos mi compañera Carmen y yo, y era cotidiano charlar y escuchar los problemas de otras compañeras en sus lugares de trabajo. Estábamos de acuerdo en la importancia de tener nuestro sindicato. Muchas se reían… “¿Sindicato? ¿Nosotras?”. Pero la idea fue creciendo. Con mi compañera empezamos a movernos hasta que llegó nuestro proyecto al político de turno, a quien le pareció interesante, y así pudimos llevar adelante nuestro sueño.

Trabajamos solas, “clandestinamente”, repartiendo panfletos en las esquinas, en las paradas del cole, charlando con nuestras compañeras para pasarles el mensaje, nos esperaban para encontrarnos cuando bajábamos a hacer las compras. Hasta que comenzamos a avanzar, con la ayuda del Secfer de Paraná. Al brindarnos su apoyo y su espacio la CTA nos fue más fácil. Somos un sindicato a partir del 16 de septiembre de 2013 que logramos ponerlo en pie.

Para nosotras, el sindicato es una herramienta de organización, que nos permite pelear para hacer valer nuestros derechos como trabajadoras. Siempre fuimos el sector más precarizado y discriminado. Somos todas mujeres, que además de cumplir con nuestras jornadas laborales atendemos nuestras casas y a nuestros hijos. Hay muchos empleadores que maltratan a nuestras compañeras, que no respetan la ley, que no pagan los feriados como corresponde. Todavía tenemos muchísimo por hacer.

Algo que me gustaría dejar en claro es que nosotras somos profesionales en lo que hacemos. Que en la casa de nuestros empleadores estamos a cargo de sus casas, de sus hijos, siendo responsables si algo sale mal. Eso tiene que ser reconocido y recompensado como corresponde. Lo que cobramos está muy lejos de ser un gran sueldo… los precios están por las nubes y nuestros salarios no alcanzan ni para cubrir media canasta.

Yo, personalmente, sufrí el maltrato de mi empleador. Fui despedida en forma discriminatoria hace 7 meses, en palabras de él, por formar parte del sindicato. Después de haber trabajado en su casa durante 5 años, hasta el día de hoy desconoce tener ningún tipo de relación laboral conmigo. El estar organizada me permite defender mis derechos con mis compañeras, y es por ellas que hoy sigo más firme que nunca en mi pelea.

Quiero aprovechar el espacio para agradecer a todas las afiliadas por su esfuerzo y colaboración. A quienes todavía no se afiliaron las invitamos a acercarse a Nación 615, San Nicolás, los martes y jueves de 18 a 20hs. En Villa Constitución nos encuentran miércoles por medio en Bolívar 675, sede de ATE.







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