Cultura

MÚSICA // ÓPERA

La pasión visceral del Verismo… o cuando la vida de los pobres se hace protagonista en la ópera

El Verismo es un movimiento de las artes que surge en Italia, desprendido del naturalismo, donde las historias se narran en un lenguaje directo.

Raquel Barbieri Vidal

Lingüista y Régisseur @RaquelaGabriela

Jueves 27 de septiembre de 2018 | Edición del día

Durante el siglo XIX, surge en Italia un movimiento en las artes, dado particularmente en la música, las letras y la pintura, al que se denominó “verismo” (derivado de la palabra italiana “verità”; verdad), desprendido del naturalismo de Émile Zola y Guy de Maupassant, en donde las historias se narran en un lenguaje directo, sin ambages, sin ornamentación para ocultar la profundidad agónica del sentir de sus protagonistas, a diferencia de la sintaxis ornamentada del Romanticismo que—si bien era también transmisor de las pasiones y angustias—lo hacía de un modo más distante e idílico de cómo se vive la vida en la realidad.

Así es que el Verismo viene al rescate de la ópera, género que se inspiraba casi siempre en los romances de la burguesía y la aristocracia, dejando a las clases bajas para los roles secundarios, lo que en ópera se llaman roles “comprimarios”. De este modo, las vidas de los sirvientes pasaban inadvertidas y se usaban de relleno para la vida de sus señores, pero jamás constituían el eje de la historia.

La ópera comienza sus días en Italia el siglo XVI, narrando mitos y leyendas de origen griego, lo cual tiene lógica puesto que es el teatro griego del siglo V a. de C. quien inspira a los creadores de la Cammerata Fiorentina o Cammerata di Bardi. Sin embargo, la forma operística tal y como la conocemos hoy se afianza un siglo después, cuando el canto impostado se impone por sobre la declamación al estilo griego. Luego, este género en permanente evolución pasa a otro tipo de orquestación más abundante y compleja, inspirándose ya en los clásicos de la literatura universal, tal como hiciera Mozart en el siglo XVIII, quien, en trabajo mancomunado con sus libretistas, compuso obras de la grandeza de un Don Giovanni, así como una obra cargada de simbología masónica como Die Zauberflöte (La flauta mágica).

Desde Mozart hasta que comience el Verismo, en donde pasan casi dos siglos, los grandes amores más desarrollados y complejos en su composición dramático-musical, corresponderán a los representantes de las clases más privilegiadas; si bien cabe destacar que Mozart hace una crítica a la sociedad de su tiempo, (como el derecho de pernada) y a la impunidad de la que gozaban los aristócratas y miembros de la alta burguesía con respecto a las clases bajas, no llega a tratar el protagonismo de los pobres, sus alegrías y tristezas, sus ilusiones y desencantos; tal vez porque el público de su época esperaba sentir identificación con el contenido de la obra, y no era su audiencia la clase baja que por aquel entonces tenía el acceso denegado a este tipo de espectáculos. Pero los tiempos cambian, y gracias a compositores como Verdi, más gente accederá a la ópera, y ésta se volverá un espectáculo con más alcance popular, aun cuando las temáticas seguirán girando en torno a los ricos, sus sentimientos y desventuras.

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La protesta social se da en Verdi con sus obras patrióticas, como sucede en Nabucco, donde el coro de los esclavos hebreos expresa el sentir de los oprimidos. Sin embargo, falta aún algo más: un estallido, una revolución, y allí emerge el Verismo despiadado en donde, tanto los instrumentos de la orquesta como cada oración del libreto, hablan con crudeza, y la sutileza queda supeditada a ciertos pasajes referidos a los dúos de amor, donde el eros se hace presente de un modo más carnal y menos mental. Sus protagonistas son menos reticentes a mostrar abiertamente sus miserias y la expresión de sus deseos es manifiesta. Vivenciamos sin distracción el tema de los celos, las pasiones ineludibles, la inseguridad, la ira y sus consecuencias; todo mostrado de un modo tangible, susceptible de que ocurra en cualquier momento a cualquiera.

Empiezan a contarse otras historias. Por ejemplo, aquella en que un hombre recoge de la calle a una chica y la hace su mujer, viven al día gracias a una humilde compañía circense compuesta de cuatro personas que interpretan una comedia que van llevando de pueblo en pueblo, y donde desafortunadamente para el protagonista, esta obra contenida dentro de la obra (teatro dentro del teatro) posee la verdad de su propia vida con una mujer que ama a otro siendo su esposa. Y ella tiene planeado irse esa misma noche del espectáculo con su amante, cuando termine su número con los otros payasos… estoy hablando de Pagliacci (Los payasos) de Ruggero Leoncavallo, máximo exponente del Verismo junto a Pietro Mascagni, Giacomo Puccini, Umberto Giordano y Francesco Cilea, aunque son Leoncavallo y Mascagni quienes se abocan a narrar puramente las historias de los proletarios.

Si desean vivir un acercamiento al Verismo, nuestra incipiente compañía de ópera estará presentando Experiencia Pagliacci el próximo sábado 29 de septiembre en el Teatro El Extranjero , sito en Valentín Gómez 3378, en el barrio de Abasto a las 17 hs. (Próximas fechas y lugares a confirmar)







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