Economía

OPINIÓN

La paciencia de Janet Yellen

El lugar de la palabra “paciencia” en las políticas de la FED. Cuando el contenido se impone a la forma. Las tasas de interés norteamericanas como expresión de la tesis del estancamiento secular. Perspectiva incierta.

Miércoles 20 de mayo de 2015 | Edición del día

A principios de año, Janet Yellen anunciaba a los “mercados” que prestaran máxima atención a la palabra “paciencia”. Cuando ella y la Fed retiraran de su discurso esa expresión clave, habría que preparase para que en un máximo de seis meses, el organismo incrementara las tasas de interés. Efectivamente el vocablo mágico fue retirado en marzo con lo cual debería esperarse un alza de las tasas de interés para junio próximo. Pero la videoeconomía funciona de modo limitado. La aparente autonomía de los mercados es exactamente eso y las verdaderas batallas se juegan en el “territorio” de la economía real. Si en el contexto de recuperación norteamericana la “comunicación” tiene éxito, las palabras de Janet imprimen en parte el ritmo al movimiento de capitales durante períodos de tiempo, incluso bastante extensos. Sería erróneo negar el éxito relativo de esta búsqueda milimétrica de la palabra exacta. Sin embargo mientras las formas pueden aquietar por un período al mercado de capitales –tal como viene sucediendo desde que la Fed comenzó a implementar una nueva técnica discursiva- tarde o temprano el contenido se impone a la forma. Lo que en este caso significa que a pesar del retiro del “vocablo fundamental”, un manto de dudas se cierne sobre el pronóstico de los movimientos de la tasa de interés norteamericana en el período próximo.

La razón de Larry Summers

Lo cierto es que las tasas de interés norteamericanas son el emergente de un dilema complejo. Representan la forma particular en la que se pone de manifiesto en la coyuntura la tesis del estancamiento secular. Larry Summers viene sosteniendo que bajo las condiciones particulares posteriores a la crisis de 2008, el nivel de tasas de interés real que permitiría alcanzar el “pleno empleo” (al que los economistas cifran en un 5% de desocupación), se encuentra por debajo de lo que los “mercados” o las intervenciones gubernamentales efectivamente pueden tolerar. Dicho de otro modo, considera que desde la crisis de 2008 a esta parte, la dicotomía “burbujas vs. estancamiento”, podría no estar funcionando y es específicamente esto lo que denomina “estancamiento secular”. Estados Unidos alcanzó el año pasado el nivel más sólido de recuperación económica desde el inicio de la crisis, con un crecimiento de aproximadamente el 3,3% del PBI. Según las –altamente variables- previsiones de los organismos internacionales, el pronóstico de crecimiento para el año en curso rondaría el 3,5%. La tasa de desempleo cercana al 5,5% (más allá de las pertinentes discusiones sobre las verdades que estas mediciones esconden) muestra una tendencia claramente decreciente y se acerca a sus niveles previos a la crisis. Si bien las consecuencias de la propia contracción de 2009 y la reducción de costos energéticos constituyen factores explicativos fundamentales de la recuperación, el proceso no podría revelarse sin el pilar fundamental de las políticas monetarias expansivas apoyadas en los programas de facilidad cuantitativa y en tasas de interés que continúan en niveles mínimos históricos. En un contexto de crecimiento débil del consumo, la inversión y la productividad –como problemas de largo arrastre intensificados a partir de 2008- la situación se traduce en la combinación de un nivel de desempleo tendiente a la “tasa natural” con índices de auge bursátiles muy probablemente insostenibles al menos en el mediano-largo plazo. Para darnos una idea. El índice de las acciones tecnológicas de Estados Unidos, denominado Nasdaq, volvió a alcanzar -hace poco y luego de 15 años- el valor máximo que había tocado en el año 2000, previo a la crisis de 2001. A su vez el valor medio de las compañías que integran este índice es de 2.950 millones de dólares frente a los 1.160 millones antes del estallido de la burbuja en 2001. El índice S&P 500, que representa a las 500 empresas más importantes que cotizan en el Nasdaq, sobrepasó ampliamente sus máximos históricos y el índice Dow Jones, rebasó hace ya dos años el máximo que había alcanzado antes del estallido de la crisis financiera en 2007. El hecho de que estos tres índices se encuentren ya en valores record es el elemento clave que le plantea a la Fed la necesidad de incrementar las tasas de interés por temor a un estallido futuro.

Incertidumbre

Pero el asunto es que, como mencionamos, las bajas tasas de interés constituyen un pilar central de la recuperación norteamericana, la que a su vez viene afectada por otros flancos. Por una parte, el fortalecimiento del dólar como subproducto de la propia recuperación de Estados Unidos –exacerbado por la devaluación del euro- reduce las exportaciones e incrementa las importaciones afectando directamente a la economía. Se trata de un factor que deduciéndose contradictoriamente de su fortaleza, afecta a Norteamérica de la misma manera que la perjudica la debilidad de la economía mundial. Por otra parte, la caída internacional de los precios del petróleo, ya está afectando las costosas inversiones norteamericanas en shale oil. A esta combinación de factores se agregan condiciones climáticas desfavorables y los índices de conjunto de la economía vienen perdiendo impulso. Más aún en este contexto, es probable que un incremento de las tasas de interés (salvo que resultara extremadamente moderado) estimule una agudización de los efectos negativos del dólar fuerte sobre la economía de Estados Unidos, con una intensificación del flujo de capitales asociado a una mayor caída del precio de las materias primas y a una creciente debilidad e inestabilidad en el mundo “periférico”. Crecen los rumores de que el incremento de tasas podría postergarse incluso para después del 2015. Habrá que aguardar los mensajes encriptados de la próxima reunión de junio. Mientras tanto, la actualidad de la tesis de Summers parece estar alterando la paciencia de Janet que hay quién dice, se estaría volviendo bipolar.







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