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LAS MARCHAS DEL PRIMERO DE SEPTIEMBRE

La oposición prepara su “Toma de Caracas” y el Gobierno su “Plan de ofensiva”

No han faltado las declaraciones este jueves desde la MUD así como del gobierno con relación al 1ro. de septiembre, fecha en que la derecha prepara lo que ha llamado la “Toma de Caracas” y el gobierno el “Plan de ofensiva”

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Viernes 26 de agosto de 2016 | Edición del día

La oposición aglutinada en la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), anunció este jueves los siete puntos de concentración para la marcha convocada para el próximo 1 de setiembre que han denominado la "Toma de Caracas”, y que han venido convocando desde hace más de una semana para presionar para que el referendo revocatorio se realice este año.

Jesús “Chúo” Torrealba, secretario ejecutivo de la alianza derechista opositora indicó que serán siete los puntos de concentración que funcionarán ese día en Caracas. Agregando que desde esas áreas se avanzará hacia un único punto de concentración que será anunciado 48 horas antes de la manifestación, es decir, el martes 30 de agosto.

El dirigente de la oposición, también se refirió a la decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE), anunciada el pasado miércoles, de aprobar la solicitud hecha por la Unidad para que se convoque la segunda etapa del Referendo Revocatorio contra Maduro, en la cual el 20% del electorado venezolano "deberá manifestar su voluntad para que se lleve a cabo el proceso".

Por su parte para el gobierno, en la voz de Aristóbulo Istúriz, manifestó también este jueves que el llamado de la movilización convocada por la MUD para el 1 de septiembre "es un plan conspirativo contra el Gobierno de Nicolás Maduro (...) Nosotros saldremos a la calle a defender la revolución".

Aristóbulo, quien es Vicepresidente del país, declaró que son los sectores de la oposición quienes han "buscando constantemente los caminos de la violencia para acabar con el Gobierno bolivariano". Y utilizando terminología de guerra, planteó que la MUD pretende pasar de la "guerra económica a la guerra política y a la guerra social", buscando indicar que desde la oposición se prepara para una escalada mayor del conflicto.

Así para ese 1° de septiembre, de acuerdo a Aristóbulo "los chavistas vamos a salir a la calle a defender a la revolución, tenemos la disposición", enfatizando y ratificando que "el chavismo se va a quedar en las calles (...) atacando la guerra económica y protegiendo a nuestro pueblo".

Este mismo jueves Maduro declaró que el gobierno prepara un "Plan de ofensiva" para la "victoria de la paz" que se iniciará el 1 de septiembre, precisamente el día en el que la oposición ha convocado a una marcha para exigir la realización de un referendo revocatorio presidencial. Aunque en ningún momento Maduro explicó en qué consistiría este “plan de ofensiva”.

Buscando imponer nueva correlación de fuerzas y mostrar músculo en las calles

En verdad, ambos sectores lo que buscan imponer es una nueva correlación de fuerzas a su favor en el marco de la tensión política nacional y las probables negociaciones que se podrían estar realizando en los entretelones así como las pugnas respecto al referendo revocatorio.

Hasta el momento la MUD no ha conseguido hacer una demostración de fuerza masiva en las calles ni antes ni luego de obtener su triunfo electoral el pasado 6 de diciembre, como para presionar más al gobierno de Maduro y conseguir doblarle el brazo. Pero tampoco el gobierno, agobiado por la crisis y la inestabilidad política ha conseguido hacer retroceder a la MUD en su plan del referendo en el marco del conflicto de poderes existente en el país.

La premura para la oposición por hacer el revocatorio este año radica en que, según la Constitución, si se realiza en el 2017 y Maduro es revocado, no se celebrarían nuevas elecciones y sería el vicepresidente el encargado de culminar el mandato hasta 2019. De proceder la validación, la oposición deberá reunir 3,9 millones de firmas en no más de tres días. Para que el mandato de Maduro se considere revocado deben votar a favor de su salida igual o mayor número de electores de los que lo escogieron en el 2013: 7,5 millones.

En este contexto nacional es que se han venido realizando movimientos y declaraciones internacionales que buscan apuntalar a la derecha de la MUD y hacer pesar el fiel de la balanza a su favor, sobre todo en la puja por lo del referendo revocatorio. Por eso no son casuales los movimientos políticos de los sectores internacionales que buscan reforzar a la oposición, pues la marcha del para este primero de septiembre, que se prefigura de tensión social, la derecha busca mostrar músculo en las calles.

Así por ejemplo, el secretario general de la OEA, Luis Almagro afirmó el martes que "Si eso definitivamente se concreta (que no haya referendo este año) las sanciones más drásticas deberán ser tomadas al respecto por la Organización (OEA) y por las demás organizaciones regionales y subregionales". Agregando que la no celebración de la consulta sería un hecho "absolutamente inadmisible" para la comunidad internacional y para la OEA y que las sanciones a evaluar ante ese escenario consistirían "en la aplicación de todos los mecanismos y cláusulas democráticas que existen en el continente". Como vemos, actuando como una verdadera punta de lanza de los intereses imperialistas en el país.

No ha faltado la presión injerencista del imperialismo, así este jueves trascendió que más de 30 congresistas estadounidenses, tanto demócratas como republicanos, pidieron hoy a los secretarios de Estado, John Kerry, y del Tesoro, Jack Lew, imponer sanciones a más funcionarios del país, al considerar que "la democracia está fracasando" en Venezuela. Estos representantes, muchos de ellos del estado de Florida, pidieron en una carta a Kerry y Lew que tomen "acciones inmediatas" ante lo que afirman la "terrible crisis económica, política y de derechos humanos que sufre Venezuela".

A escala suramericana, en estos días se ha visto también una política ofensiva por parte de países como Paraguay, Brasil y Argentina buscando presionar al gobierno de Maduro, impidiendo que Venezuela asuma la presidencia pro tempore del Mercosur que por la rotatividad le correspondería, bajo la misma argumentación política que hacen Luis Almagro y los congresistas norteamericanos.

Nada progresivo en ninguna de estas marchas para el pueblo

Mientras estas marchas de uno y otro sector se preparan con voces altisonantes, con la derecha hablando de paz y que la movilización será pacífica y el gobierno de "consolidar la paz para el pueblo venezolano", lejos están de los intereses de los trabajadores y pueblo pobre que viene sufriendo una de las más severas crisis que se haya vivido en las últimas décadas.

No hay nada progresivo para la clase trabajadora en ninguna de estas marchas que se preparan para el 1 de septiembre más allá de las distintas retóricas que se usan tanto desde el gobierno de Maduro como desde la MUD. El pueblo viene sufriendo una agobiante crisis que el gobierno con sus políticas de ajuste deja descargar sobre sus espaldas; por su parte la derecha de la MUD, con su política demagógica, se monta para pescar en río revuelto pero encarna todo un plan reaccionario y antiobrero.






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