Mundo Obrero

OPINIÓN

La noche en que los trabajadores lloramos de alegría

Un testimonio de lo que fue #ElFITenAtlanta

Carina A. Brzozowski

Agrupación Bordó Leo Norniella en Alimentación

Martes 22 de noviembre | Edición del día

Fotografía: ENFOQUE ROJO

Sábado, 19 de noviembre, tomé el subte por una estación, al bajar, ya había comenzado la fiesta. La avenida Corrientes, plagada de remeras rojas y lilas, algunas banderas ya flameaban en las esquinas cercanas al Estadio de Atlanta, otras, extendidas en las veredas, esperaban las cañas y los brazos que después las sostendrían.

Caminé algunas cuadras, porque mi punto de partida era con el movimiento mbrero. Iba con el pecho lleno pensando en eso, y de esa manera iba sonriendo a quien me encontraba por el camino, compañeros y compañeras de distintas delegaciones, el “¿Cómo estás, Cari?” y la sonrisa de oreja a oreja en el rostro de todos.

Llegué a mi esquina, la avenida ya estaba cortada, la bandera grande del partido descansaba aún en el asfalto, los obreros iban llegando. En la esquina justo, me encontré con la rusa, Myriam Bregman, nos abrazamos, la diputada de los trabajadores, puntual, contenta, también Nico del Caño y Claudio Dellacarbonara. De a poquito iban llegando, no quería perderme ningún beso, ningún abrazo. La bandera grande de la Bordó Gráficos empezó a levantarse y ahí estaban los compañeros de Madygraf, de Ramón Chozas, Adán, que está luchando por su reincorporación, el Chileno, todos entrañables compañeros. Al ratito, se alzó la bandera de la Bordó de Alimentación, sí, se alzó la bandera una vez más, porque siempre nos levantamos y crecemos un poquito, claro, habían llegado los flamantes delegados de Mondelez Planta Victoria, la ex Stani. Vinieron las fotos y más abrazos. Yo, con mi remera de Pan y Rosas sobre el cuerpo, y por dentro, mi remera de la Bordó, igual que ellos.

Al rato comenzamos a marchar hacia el estadio, estábamos la Alimentación, los Gráficos, los Telefónicos, los docentes, los estatales, los estudiantes, los obreros de Zanon que viajaron desde Neuquén directo a Atlanta, en lucha por su fuente de trabajo. Pura alegría, “somos la muerte del capital, somo’ el trotskismo, la cuarta internacional” decía la canción que acompañaba muy bien nuestra batucada.

Nos encontramos encabezando la marcha. Yo, del brazo de Tereh, flamante delegada de la Bordó de Stani, felices, fotos en cada esquina. Así entramos al estadio a escribir la historia.

A 30 años del último acto de la Izquierda en la Argentina, muchos de los jóvenes que llegaron de todo el país no habían nacido, pero estaban ahí ahora, para contarla. Las delegaciones de todo el país estaban presentes, una columna de cuadras y cuadras del PTS, la sonrisa de los que están desde siempre, el orgullo de ser parte de este movimiento que crece y crece cada vez más.

El FIT salió a la cancha y nuestra primera oradora fue Myriam Bregman. Impecable, emotivo discurso, sin olvidarse nunca de las mujeres, del Ni una Menos, de la importancia de que en todos los lugares de trabajo existan comisiones de mujeres y la mención especial hacia nuestra compañera delegada de Mondelez Planta Victoria, Tereh Gorosito, quien se encontraba también en el escenario, junto a otros compañeros luchadores: “paso a la mujer trabajadora” fue la frase que hizo estallar los aplausos, sus insistencia por terminar con este sistema capitalista, citando a Trotsky: “si queremos transformar la vida, tenemos que aprender a mirarla, con los ojos de las mujeres”.

Nosotros estábamos ubicados en el campo, a nuestra izquierda, y detrás, las tribunas donde la juventud cantaba incansable y agitaba nuestras banderas, paraguas rojos y violetas, la bandera gigante de nuestro partido cubriendo las cabezas de toda la juventud. Movimiento PTS que le dicen, porque sí, se mueve, esto se mueve en serio. Después, vino el discurso de Claudio Dellecarbonara y su exigencia de paro nacional activo, a la burocracia sindical y que se termine la tregua que pactaron con el gobierno nacional. “Se va a acabar, se va a acabar la burocracia siondical” cantaban, mientras en el escenario, aclamados por todo el partido, también se encontraban Raúl Godoy, diputado por la provincia de Neuquén y obrero de Zanon, Javier “Poke” Hermosilla, ex delegado de Mondelez Pacheco, principal referente de la Agrupación Bordó de Alimentación y del PTS, Victor Otoboni, delegado del Fate, referente del gremio del Neumático, entre otros luchadores.

Nos sobran trabajadores para ser el partido que somos. Pensé en Leo Norniella, viendo la bandera de la Bordó, flameando en la bandeja más alta de la tribuna, viendo el puño de Tere levantarse en esa dirección, qué orgulloso estaría el gordo, me dije.

Anocheció, las luces del estadio parecían presagiar un recital de rock, los globos, los celulares encendidos en la tribuna.

Es que iba a salir a la cancha nuestro candidato a presidente, nuestro camarada: Nicolás del Caño. “Con Nico del Caño, te copamo’ Atlanta, esta es la izquieeeeerda que se planta… “ decía la canción en la tribuna y los fuegos artificiales daban cuenta de nuestra alegría, de ser los constructores de este partido dentro del FIT, que se planta como la verdadera oposición.

Nico también se refirió al ajuste de Macri y a la complicidad de los demás partidos patronales que le votan las leyes y le garantizan la gobernabilidad, junto con los líderes sindicales.

Pero también el movimiento obrero lloró con las palabras Nico, se nos estrujó el corazón y se nos llenó el pecho de orgullo, al escucharlo hablar de “los rotos” como nosotros los llamamos, habló de nuestras tendinitis, de nuestras hernias de disco, él, el diputado que cobra como una maestra, dijo que no hay trabajadores de segunda, que hay que acabar con este sistema de explotación. “¡Viva el frente de Izquierda!” decía al final de su discurso y los camaradas en la tribuna cantaban: “somos las mujeres, jóvenes y obreros, es el PTS compañeros…” Las lágrimas en los ojos y las luces del estadio más el cansancio, estaban haciendo estragos en mi vista, pero no paré de aplaudir, de llorar y de sonreír.

La tribuna reventaba, este es el partido donde yo elegí militar. Los bombos marcaban los latidos del corazón. Todavía faltaba la emoción de La Internacional, cantada por todo el estadio, pero el nudo en el pecho ya estaba de antes, porque nuestros diputados hablaron de nosotros, los trabajadores, que somos capaces de pararle la mano al ajuste del gobierno, y si nos organizamos, también somos capaces de cambiar este sistema y ver la vida de otra forma.

Porque la vida es otra cosa.




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