Sociedad

BANCARIOS/PRECARIZACIÓN LABORAL

La necesidad de trabajo y la precariedad, cómo influye en nuestro salario

A continuación publicamos una nota que nos hizo llegar una trabajadora bancaria al conmemorarse hoy un nuevo día de las y los trabajadores de este sector, que como muchos otros, sufre en carne propia la precarización laboral.

Miércoles 6 de noviembre | Edición del día

Desde hace un tiempo a esta parte, más precisamente en la década del 90, se instaló en nuestro sistema el término “flexibilización laboral”, muy utilizado por políticos y empresarios como síntoma de gran avance en las relaciones económicas que permitían dar ventajas impositivas y de mercado para los sectores poderosos.

Quien no se vio favorecida en ese supuesto avance fue, como siempre, la clase trabajadora. Trabajadores que vieron su trabajo manoseado a través de la celebración de sucesivos contratos perdiendo antigüedad, cambios de firmas o de razón social sin percibir indemnización, contrataciones temporales, etc. Surgieron así también las “nuevas modalidades de contratación”, donde no se podía identificar quién era el empleador real al momento de hacer valer el ejercicio de los derechos adquiridos, después de tantos años de trabajo y de vaivenes políticos de turno.

Uno de los principales contratistas que abusa de estas “nuevas modalidades de contratación” es el Estado, cualquiera sea su nivel, incluidos aquellos organismos oficiales, que se suponen, entes autárquicos, pero que al momento de tomar decisiones, son dependientes del gobierno de turno. Uno de ellos es la entidad bancaria más importante de la provincia de Córdoba, Bancor, entidad que hace más de una década “precariza” varios sectores afines a la actividad como línea de cajas, mesa de entrada, área comercial, etc., siendo alrededor de 300 empleados que se encuentran en esta situación de precarización.

En esta nota nos vamos a centrar en los empleados que desarrollan tareas en la línea de caja particularmente.
¿Por qué? Porque estos empleados se encuentran precarizados, no tercerizados, porque están nucleados bajo el CCC130/75 de Empleados de Comercio y no en el CCC 18/75 de los Empleados de Banco. El personal tercerizado es contratado a través de las empresas de servicios eventuales a las que la ley de contrato de trabajo N°20.744 en su art. 29 últ. Pfo. prescribe: “El trabajador contratado a través de una empresa de servicios eventuales estará regido por la Convención Colectiva, será representado por el Sindicato y beneficiado por la Obra Social de la actividad o categoría en la que efectivamente preste servicios en la empresa usuaria”. A diferencia de los “cajeros externos” que son considerados empleados de comercio. Se les niega un derecho constitucional por pertenecer a un convenio de trabajo diferente, su remuneración es menor, mucho menor a las de su compañero de al lado, que sí es empleado bancario, mientras realiza la misma tarea en idénticas circunstancias, recibiendo directivas de un mismo superior. En esta situación se advierte claramente una violación al principio constitucional de igual remuneración por igual tarea, incorporado a nuestra CN a través del art. 14 bis con la reforma del año 1957. Motivo que acarrea incluso, que no puedan ser beneficiados ni por los incrementos salariales obtenidos después de paritarias (compañeros que son utilizados en las medidas de fuerza propuestas, pero negados para acceder a una protección sindical, ¿o acaso alguna vez se supo que un empleado de comercio se haya sumado a alguna medida de fuerza? ), una protección otorgada no solo a nivel nacional, sino que es también reconocido por la OIT y por la Convención Americana de los Derechos del Hombre, entre otros tratados ratificados por nuestro país. La tarea de este grupo de trabajadores son una simulación de la figura del empelado de comercio, porque en realidad realizan tareas netamente bancarias, no están al frente de un comercio, son la cara visible del banco.

Está clarita la vulneración al principio de igual remuneración por igual tarea, ¿no? Sobran las palabras.

Estas diferencias en la realidad laboral diaria menoscaban no solo el principio de igual remuneración por igual tarea, sino también la integridad y dignidad humana. Están expuestos al trato discriminatorio de los superiores jerárquicos como de los mismos compañeros, sobre exigidos en la distribución de tares, atosigados por las operaciones en moneda extranjera con el riesgo de que se escape un billetito de más, pérdida que no está contemplada al igual que a un empleado de planta, no perciben fallo de caja en moneda extranjera y el fallo de caja normal que perciben es $1805.57, una diferencia más que considerable.

Derivado de aquel principio está la igualdad ante la ley, art. 16 de la CN, tampoco son tratados con igualdad, no se tienen los mismos derechos de asociación sindical, no se tiene la misma remuneración por la misma tarea, no se tiene la misma posibilidad de realizar “carrera" dentro de la institución bancaria, no se tiene el mismo poder de gritar para reclamar, no se tiene la posibilidad del descanso o de disfrutar de la familia. Tal vez recibas ese llamado que te manda a laburar a Villa Valeria, por ejemplo, y tengas que salir a toda prisa con el almuerzo dominical perdido, porque así son este grupo de cajeros externos, hormigas viajeras que van de un lado al otro con la valija a cuestas. Y si sos padre o madre de familia y no te gusta, tienes la posibilidad de dar un paso al costado, pero no se puede, hay cuentas que pagar, hacerle frente al alquiler y al colegio de los chicos, y ahí este trabajo precario se vuelve necesario para que puedas llegar a fin de mes. El bancario no sabe de desarraigo y desamor, no sabe de pernoctar en hoteles de mala muerte, no sabe el peligro de cruzar una ruta, no sabe lo que es enfermarse en una habitación de hotel y rogar que alguien note tu ausencia, no sabe lo que es salir a las apuradas porque nace tu hijo o hija, o hacer tarea por Skype. Pero la “necesidad” de llevar el dinero al hogar, para mantener a tu familia, para cubrir las necesidades básicas tuyas y de tu entorno te direcciona a que aceptes estas condiciones nefastas de trabajo en blanco a medias. Pero falta poco para que se escuche la voz de estos laburantes.

El origen de las asociaciones sindicales surgieron con el principal objetivo de proteger los derechos adquiridos de los trabajadores que nuclean, en este caso, hacen la vista gorda para defender a los compañeros precarizados que prestan funciones desde hace tanto tiempo que sin lugar a dudas ya son acreedores de los derechos del trabajador bancario reconocido, pero el silencio frente a este acto discriminatorio los convierte en cómplices de promesas sostenidas.

Estas negociaciones son funcionales tanto a las autoridades bancarias como a las empresas, empresas que se ven favorecidas por “favores políticos” sin dejar de lado que por este tipo de contrataciones cada una se lleva una buena suma de dinero, un empleado precarizado le sale más caro al banco que uno de planta permanente, teniendo en cuenta que deben cubrir viáticos más sueldo mas canon por la contratación con la empresa proveedora, si este negocio saliera a la luz, no podrían seguir mordiendo su porción de torta. En estos últimos años el Banco de Córdoba recaudó cerca 8 mil millones en ganancias, mientras mantiene la precariedad a la orden del día desde hace más de diez años.

Este 6 de noviembre, volverán a ver sus cuentas abultadas, percibirán el bono del día de empleado bancario (monto que figura en la imagen 2), mientras el “cajero externo” se conformó con un 10 % menos al equivalente que percibirán ellos. Otra muestra más de la desigualdad salarial.

Pero desde este pequeño aporte, te saludamos porque sos bancario, de hecho, pero bancario al fin.

¡FELIZ DÍA DEL BANCARIO!







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