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HISTORIA DEL AJEDREZ

La mujer, el ajedrez y la revolución

En su condición de doble opresión, tanto por el capitalismo como por el patriarcado, la mujer proletaria tuvo muchas dificultades para acceder al ambiente del ajedrez. Incluso en la actualidad, los torneos de ajedrez suelen tener una escasa participación femenina. Analizaremos esta cuestión en una serie de notas que se publicaran en La Izquierda Diario.

Sábado 4 de julio de 2015 | Edición del día

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Mujeres y hombres frente a un mismo tablero

El ajedrez no podía escapar de la bruta filosofía machista que impera en nuestra sociedad. Así como ocurría hace siglos, todavía hay gente que sostiene que los hombres juegan mejor al ajedrez porque son más inteligentes que las mujeres. Se escriben pavadas sobre el tamaño del cerebro, la testosterona y el instinto materno. Por ser mujeres ya estarían condenadas a perder frente al Hombre. En ese sentido van las declaraciones del ex campeón mundial, Gary Kasparov, quién sostuvo que podría vencer a cualquier mujer hasta con un caballo de menos... ¡Hasta que Judith Polgar le hizo tragar sus palabrotas de macho supercampeón!

Pero el problema sigue en pie cuando vemos la última lista del ranking internacional ELO y corroboramos que no hay ninguna mujer entre los 50 mejores jugadores del mundo. ¿Por qué es así? Entonces el punto central de esta nota es hablar sobre la competencia y la promoción del ajedrez entre las mujeres. ¿En qué sentido favorece o no el enfrentamiento en el mismo tablero entre mujeres y hombres? ¿Por qué en los torneos el 90% de los jugadores son hombres? ¿En qué sentidos son útiles los torneos en los que solamente participan mujeres? Ya que no creemos en una superioridad biológica del hombre hacia la mujer, la respuesta a estas preguntas debemos buscarlas en la sociedad en que vivimos y en la historia del ajedrez.

La discusión en Argentina

Uno de los primeros debates encendidos que observe sobre el tema se produjo en el año 2007. La Federación Argentina de Ajedrez había decidido eliminar las competencias femeninas en los categorías infantiles (desde sub 8 hasta sub 18) y proponía una competencia mixta donde las tres mejores jugadoras se enfrentarían a los mejores nueve jugadores del país. Muchas madres de las niñas se habían enfadado por esta polémica decisión, que era un caso único en el mundo. Sentían que sus hijas serían perjudicadas por este sistema de torneo que enfrentaba a todos contra todos en once partidas pensadas (cuatro horas de juego) a razón de dos partidas por día.

En la vereda opuesta, entre los argumentos que esgrimía la Federación Argentina estaban la baja participación femenina en las anteriores competencias (en la mayoría de los casos no superaban los 10 participantes) y la baja performance que realizaban en los torneos internacionales. Entonces mi opinión era que la miseria estaba presente en ambas posiciones y eso enturbiaba la cuestión deportiva. Por un lado, veía que las madres inseguras no confiaban en el nivel de juego de sus hijas. Por el otro lado, se veía que lo realmente importante para la Federación era bajar costos y llevarse la mayor cantidad de dinero posible.

Pocas personas se preocupaban realmente en lo que era importante para las niñas y como darles más oportunidades para mejorar su nivel ajedrecístico. Como joven deportista, en ese entonces, me parecía buena idea que las mujeres se enfrentasen a los hombres en el tablero. Las niñas sometidas a una mayor exigencia se entrenarían más y lograrían mayor experiencia para enfrentar a las mejores jugadoras de América. De hecho, una de las jóvenes de la categoría sub 14 protagonizó la pelea por el título absoluto hasta la última ronda y luego se corono campeona panamericana de ajedrez.

La experiencia ha demostrado que las niñas que continuaron la competencia superaron esas pruebas y siguen enfrentándose de igual a igual frente a los hombres. Como ejemplo, tenemos a Claudia Amura, Carolina Luján, Marisa Zuriel o Florencia Fernandez, jugadoras que siempre la vemos en las competencias mixtas de nuestro país. En el mundo y a lo largo de la historia, las campeonas mundiales Vera Menchik, Sonja Graf o Maia Chiburdanidze se rehusaban a jugar solamente los torneos femeninos. Mientras que Judith Polgar fue más lejos aún: nunca ha jugado un solo torneo exclusivamente femenino y de esta manera logró ser candidata al máximo puesto absoluto.

Ahora que veo el problema de una forma global, ya no solamente como ajedrecista sino como profesor y militante, creo también que el principal problema es promocionar entre las mujeres este deporte y juego-ciencia. ¿De qué manera? Al ser el ambiente del ajedrez predominante masculino, por lo general arrogante y machista, los adultos prefieren buscar otras actividades para sus hijas. Las mujeres adultas se sienten agobiadas y se alejan antes de aprender.

También las exigencias de la sociedad capitalista pesan en ese sentido. Ya todos nosotros sabemos qué modelo de mujer buscan imponer los medios masivos de comunicación. Una mujer que es capaz de evaluar todas las opciones y decidir lo que considera justo sería demasiado peligroso. Entonces vemos que el problema central es que hay pocas chicas interesadas en aprender a jugar ajedrez en estas condiciones sociales. Y esto es culpa del machismo y del capitalismo. Si tan solo las mujeres conocieran el juego se apasionarían. La película "La jugadora de ajedrez (Joueuse - Queen to play)" sobre una trabajadora y ama de casa, es un excelente ejemplo de lo que afirmamos en esta nota.

Los revolucionarios debemos difundir el ajedrez y todas sus virtudes. Por eso considero que además de los torneos y campeonatos mixtos, se deben abrir espacios y oportunidades para que las mujeres puedan comunicarse y jugar al ajedrez entre sí. Los campeonatos infantiles de ajedrez son una alternativa muy válida para lograr ese objetivo. Para ello, el ajedrez debe ser comprendido como una herramienta social, además de ser un juego y un deporte. En el transcurso de las próximas notas veremos el trabajo que han realizado la Unión Soviética y China en ese sentido, donde a pesar de la conducción burocrática stalinista, se liberó al deporte y la educación del interés capitalista que impide su desarrollo y su difusión masiva.

Ahora veamos algunas experiencias de torneos exclusivamente femeninos, tanto en la historia como en el presente.

El primer torneo femenino: Londres 1897

El primer torneo de la historia en el que solo intervinieron mujeres, se disputó en Londres para celebrar el jubileo de la Reina Victoria de Inglaterra. Como ya podrán imaginar, el ajedrez era un privilegio reservado únicamente para la nobleza y la burguesía. Las mujeres proletarias y campesinas estaban totalmente excluidas de la competencia deportiva.

Las participantes, que fueron 20 jugadoras en total, dieron una gran muestra de resistencia física al jugar 19 agotadoras partidas en tan solo 10 días. Creo que es un enorme sacrificio que, incluso, pocos maestros realizan hoy en día. Para acabar con el mito de sexo débil.

El torneo comenzó el 23 de Junio de 1897 en el Ladies Chess Club de Londres; se jugaron dos partidas al día (con excepción del domingo), la primera desde las 13 hasta las 17 y la segunda de las 19 hasta las 23. Se exigía hacer un mínimo de 20 movimientos por hora. La ganadora fue una jugadora inglesa: Mary Rudge, ganó todas las partidas salvo una en la que hizo tablas con la belga Bonnefin. Estas fueron las 7 primeras clasificadas:

Tabla de posiciones

Dibujo que se realizó del torneo, esos son los retratos reales de las jugadoras

En el ajedrez las mujeres también pelean

Desde hace unos años se disputa en Argentina una liga nacional de ajedrez tanto femenina como mixta. En principio, fue una buena medida para impulsar la competencia en una época en que se organizaban muy pocos torneos (especialmente femeninos) y la conducción de FADA era repudiada por todos los ajedrecistas. La metodología es la siguiente: se forma un equipo de varias mujeres en representación de alguna institución y en cada ronda pueden participar dos jugadoras. Estas dos ajedrecistas pueden ir rotando a lo largo del torneo, que se juega una vez a la semana durante varios meses, en varias sedes de la provincia de Bs As.

De esta manera se le dio cierto apoyo al ajedrez profesional y la participación de las mujeres en torneos. Pero es necesario subrayar que estas iniciativas no cayeron del cielo ni de la bondad de algún dirigente. Las mujeres han luchado para conseguir sus derechos. En una oportunidad, por ejemplo, dieron la espalda a los tableros y arrinconaron al entonces presidente de FADA, Nicolás Barrera, en una histórica huelga de ajedrecistas. En estos momentos, por citar otro ejemplo, la Liga nacional se encuentra suspendida por dos semanas hasta que se solucionen los reclamos de todas las compañeras. Es nuestro interés difundir estas iniciativas de lucha, para que todas las mujeres del país conozcan el juego y vean el ejemplo de muchas mujeres que no se rinden ante las dificultades y la injusticia que enfrentan. Para conocer más de esta competencia pueden acceder a la página oficial.

Para ver una partida de la Liga nacional disputada entre Carolina Lujan y Maisa Nejansky, comentada por el Maestro Internacional Ernesto Real de Azua pueden clickear aquí.







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