Sociedad

PERSECUCION POLICIAL Y DESIDIA DEL GOBIERNO PORTEÑO

La muerte de Agustín, un joven en situación de calle

Agustín Lara de 16 años falleció este sábado, estaba en situación de calle y denuncian que era hostigado por personal de la comisaría 48 de la Policía de la Ciudad en Lugano. Un pedazo de mampostería del lugar donde se alojaba le quitó la vida, anteriormente el Estado porteños y su desidia le quitaron sus oportunidades.

Lucas Coria

Trabajador estatal | Desarrollo Social de la Nación

Jueves 4 de junio | 14:10

La historia de Agustín es la de miles de pibes y pibas, en CABA y en todo el país. Él era de Lugano, y debido al acoso que sufría por efectivos de la Comisaría 48 decidió irse de ahí, no sin antes recurrir a la asistencia del Gobierno de la Ciudad y sus dispositivos.

En marzo, la Gremial de Abogados y Abogadas junto a la madre de Agustín hicieron un pedido de Habeas Corpus ante la persecución y hostigamiento que sufría en Lugano. Con esa medida lograron que la policía se mantuviera a raya, pero no por mucho tiempo ya que la persecución y amenazas se tercerizaría con una de las “bandas” con las que suelen tener vínculo los uniformados.

Como vimos al comienzo de la pandemia, las fuerzas represivas tuvieron rienda suelta para su prepotencia y abusos. A pesar de los intentos de disfrazarla como “policía del cuidado”, no tardaron en viralizarse denuncias y registros de su accionar violento. Desde verdugueadas, abusos de autoridad hasta violencia física, incluso llegando a cometer asesinatos. Y esa situación se exacerbaba más si del otro lado “los civiles” eran pobres y jóvenes.

Pasó en Lugano con Agustín, pasó hace unos días con Lucas Barrios en la Isla Maciel. También del otro lado de la General Paz: cuando la bonaerense incendió unas casillas en José León Suárez o en Berazategui con el caso de gatillo fácil de Alan. Y también lo vemos en el resto del país con los recientes casos de Luis Espinoza en Tucumán y de la comunidad Qom en Chaco.

Volviendo al caso de Agustín, ante esa situación decidió que lo mejor era irse del barrio. Ya no daba para más y su integridad corría riesgo. Su mamá y abogados de La Gremial interpusieron recursos para que sea alojado en el CAINA (dependiente del Ministerio de Desarrollo Humano y Habitat), pero esa iniciativa no logró resolver su situación.

En la Ciudad de Buenos Aires según los números más recientes relevados por ONG como “Ciudad Sin Techo” y la “Asociación Civil Proyecto 7” hay cerca de 8.000 personas en situación de calle. De ese total unos 800 aproximadamente son menores de edad. La ausencia de políticas públicas para el cuidado de esta población y la ausencia de recursos concretos para su abordaje grafican el abandono y la desidia del gobierno de “la ciudad más rica del país”.

Y todo esto se agrava con el contexto de pandemia: desde el cierre de paradores por contagios, hasta la ausencia de protocolos, elementos de higiene y distanciamiento físico. Aunque trabajadores y trabajadoras redoblen sus esfuerzos en estas condiciones esto es una bomba de tiempo: ya lo vimos en los dispositivos de asistencia, en los geriátricos y villas de CABA.

El joven decidió no esperar más y encontró un lugar donde parar, una ranchada junto a otros pibes también en situación de calle. Ranchaban temporariamente en un local abandonado en Sarmiento y San Martín, a unas cuadras de la Casa Rosada y el lujo de Puerto Madero. La noche del sábado se desprendió la mampostería de lo que era su “techo” y le quitó la vida.

Las fuerzas represivas garantizan la persecución y disciplinamiento de la sociedad, pero sobre todo de los más pobres y jóvenes, y el Estado es el primer responsable de condenarlos al abandono y la desigualdad. Así pasó con Agustín Lara.







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