Cultura

TEATRO

La mirada o el río al que las personas se arrojan a un pozo

Un pozo oscuro como el universo interno de los personajes de esta historia, en donde quizás, no todo esté perdido.

Nora Buich

Docente y escritora

Viernes 16 de junio | Edición del día

“A trabaja en un peaje de alguna autopista, B es partera de algún hospital público. Son una pareja desgastada, en crisis. Se ven poco, no están bien.
C es muy bonita y bastante más joven que D, quien dice ser profesor de Taekwondo y tener a través de la confederación Internacional de dicha disciplina, conexiones con el mercado asiático para la exportación de pescados y mariscos. Ellos vienen de Chile o eso parece. Son una pareja un tanto extraña.
C y D, con la excusa del negocio de exportación, emplean una estrategia para hacerse de la escritura de la casa de A y B. Pero el amor aparece, las cosas se complican, se entrelazan, se complejizan y la estructura que los nombra y les da existencia, también los ahoga o los hunde como en un pozo o una sopa de letras y, el lenguaje es una bestia que se come a sus hijos.”

En la puesta en escena, los personajes entran y salen de la ficción permanentemente, y ese pasaje está simbolizado por un pestañeo de luces y unos lentes que se sacan o se ponen para ver, o para ignorar.
Pero también podría interpretarse que esos personajes nos muestran el paso a ese pozo oscuro y sórdido que son sus propias vidas. Ese universo interno, sórdido como la ambición del karateka, como la relación violenta que tiene con Ofelia, como el deseo exigido por B a los gritos y negado una y otra vez, como el silencio de su pareja.

La obra habla de las relaciones, de las mentiras, de los mandatos, de las imposibilidades, del vacío y de la necesidad de llenar ese vacío.
De alguna forma el lenguaje, los entramados, los conflictos, están demasiado encerrados en sí mismos, sin dar cuenta de un marco. La alienación propia del sistema en el que vivimos y que provoca este vacío está ausente.

Pero a la vez, hay momentos en que ese lenguaje tan conmovedor -a veces por lo vital y a veces por lo brutal- rasga como un puñal su propio límite y nos traspasa a los espectadores. Un lenguaje que, además, en muchos momentos, lo dice en primera persona desde la necesidad y el deseo femenino aún en los personajes masculinos, algo poco usual en este mundo de imperativos patriarcales.
En el final, los personajes, dejarán de “mentir y parecer” para asumir lo que son, el vital primer paso para salir del pozo y encontrar algo que ilumine sus miserables existencias. Y desde esa gran caja que D llevó y trajo todo el tiempo en su nervioso andar, saldrá al final una luz cegadora, que conmueve a los propios personajes y también a nosotros desde nuestras butacas. No sabemos qué es pero intuimos: que no todo está perdido.

La obra se presentará este sábado, y los viernes 23 y 30 de este mes a las 21,30 en Viejo Almacén El obrero, 13 y 71, La Plata.

Y a partir de agosto saldrá de gira por la Provincia de Buenos Aires y Entre Ríos.
Cabe destacar además que la obra cuenta con el apoyo del Instituto Nacional del Teatro y fue seleccionada para él Concurso de la Comedia Municipal 2017.

Ficha técnica
Actúan: Alejandro Santucci, Karina Ruiz, Mario Parmiggiani y Sofía Boué.
Iluminación y escenografía: Sol Santacá.
Vestuario y maquillaje: Florencia Gangoiti.
Diseño de fluyera y arte visual: Ramiro Bustamante.
Dramaturgia y dirección: Niem Nitai.
https://www.facebook.com/elrioalquelaspersonassearrojan/






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