Cultura

MARXISMO Y TEORÍA

La memoria, uno de nuestros más poderosos nervios anticapitalistas

Rememoración es una categoría asociada a la lucha de clases. La burguesía se ha encargado de hacer un proletariado desmemoriado de su propia historia: así se convierte en una clase más dócil para dominar. "Han de hacer los proletarios revolucionarios el balance de lo acontecido, han de medir los acontecimientos y sus resultados según la gran medida de la historia".

Sergio Abraham Méndez Moissen

México @SergioMoissens

Viernes 20 de abril | 00:28

La palabra rememoración es teológica. Es evocar, recordar el pasado y tiene mayor fuerza en el judaísmo. Para dicha tradición religiosa, decía Walter Benjamin:

Les estaba prohibido escrutar el futuro. La Torá y la plegaria los instruyen en cambio en la rememoración. Y esto venía a desencantarles el futuro, ése del cual son víctimas quienes recaban información de los adivinos.

Fue dicho autor alemán quien buscó incorporar la teología al marxismo. Rememoración, redención, tiempo ahora se convierten en sus "Tesis sobre el concepto de historia" en categorías marxistas. 

Un poco de duelo 

En el terreno personal perder un ser querido siempre es doloroso. En el proceso de duelo es importantísimo rememorar, evocar, recordar a quienes se fueron del mundo de los vivos. Recordarles les vuelve a la vida, alivia el dolor de la ausencia y cuestiona por medio del recuerdo la ausencia en el tiempo presente. 

Aunque ya no están con nosotros ellos no se van si les rememoramos, recordamos, evocamos. Así pienso las pérdidas, en esta fecha especial a dos años de un suceso doloroso. Finalmente sonrío de aquellas historia que lo vuelve un poquito a la vida.

Un poco de marxismo

Rememoración es una categoría asociada a la lucha de clases. Implica pensar que uno de los nervios más poderosos que fue arrancado a las y los trabajadores del mundo es el recuerdo, la memoria, la evocación. La burguesía se ha encargado de hacer un proletariado desmemoriado de su propia historia: así se convierte en una clase más dócil para dominar.

Los oprimidos festejamos, celebramos, conmemoramos de un modo festivo las fechas que debiéramos renemorar por medio del duelo, pero de no un duelo paralizante, sino combativo. La marxista revolucionaria Rosa Luxemburgo llegó a plantear que el camino del proletariado estaba plagado de derrotas que sin embargo conducían a su triunfo inexorable y aún bajo esta perspectiva no podemos dejar de sentir este duelo luego de importantes hitos como la restauración capitalista a partir del 89 en el "mundo socialista" que nos ha tocado atestiguar.

Nosotros decimos que "toda la historia del siglo XX es la historia de una sobrevida del capitalismo no por su creatividad, ni por el funcionamiento dinámico automático de su economía, sino por utilizar grandes fuerzas estatales para corromper a los Estados Mayores de sus sepultureros: la clase obrera.*

Esto explica que el 1 de Mayo, por ejemplo, lo conviertan en un festín de la desmemoria: desactivación del recuerdo convertida en una celebración. Este es el rubro que le dan los patrones, que nos siguen explotando hoy: que sea un día de fiesta, un día de descanso, no un día de combate. Ya los haremos que dejen de celebrar junto a sus compinches del charrismo sindical, de los funcionarios corruptos.

Rememorar para vencer

¿Cuántos agravios acumulados y no olvidados, siempre recordados fueron el nervio político que obligó a los campesinos zapatistas a irrumpir violentamente en 1910 en Morelos para decir "ya basta"? El "ya basta" de entonces se volvió revolución social.

¿Cuántos agravios hemos olvidado en México que de ser recordados y que nos llenan de exigencia política en el presente? De la masacre de Tlatelolco, el Halconazo, la guerra sucia de los setentas, Aguas Blancas, El Charco, la Guerra Sucia y un largo, largo, etc. Si no les recordamos, sino los evocamos como exigencia política la clase dominante gana. Aunque eso no regresa a la vida a nuestros compañeros cuestiona a los "vencedores" de la historia que siguen siendo los mismos. 

La rememoración es un material de la lucha de clases. En palabras de Walter Benjamin, la revolución genuina se comprende "de la imagen de los antepasados esclavizados y no del ideal de los descendientes liberados".

Y esa imagen del pasado, eslabón traslúcido y profundo, se intersecta con la imagen de la explotación y la opresión del presente y con la visión de otro futuro posible, creado a partir de destruir el capitalismo, su alienación y su miseria, y construir un mundo nuevo, una sociedad de productores libres asociados, el comunismo. Una sociedad en la que las futuras generaciones lleven a la humanidad a un nivel superior de desarrollo en la ciencia, la técnica y el arte.

Es ese futuro posible, esa promesa diáfana de dejar atrás "esta sucia prisión", el mundo agobiado por la barbarie capitalista en palabras de Trotsky, es parte de lo que nos impulsa a transitar y construir con cada paso el camino de la revolución obrera y socialista.

Aun en medio de la lucha, en medio del clamor de victoria de la contrarrevolución han de hacer los proletarios revolucionarios el balance de lo acontecido, han de medir los acontecimientos y sus resultados según la gran medida de la historia. La revolución no tiene tiempo que perder, la revolución sigue avanzando hacia sus grandes metas aún por encima de las tumbas abiertas, por encima de las "victorias" y de las "derrotas". La primera tarea de los combatientes por el socialismo internacional es seguir con lucidez sus líneas de fuerza, sus caminos. **

* Revista Estrategia Internacional, núm. 8, Editorial.

** Rosa Luxemburgo, "El orden reina en Berlín", 1919.








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