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La medicina privada de Tucumán en tiempos de Covid-19

La medicina prepaga y las obras sociales no reconocen en su cobertura la neumonía ocasionada por Covid. El sistema público puede colapsar. Hay que unificar el sistema público y privado y poner en pie de comisiones de higiene y seguridad en todas las instituciones de salud.

Juan Paz

Médico (Universidad Nacional de Tucumán)

Jueves 13 de agosto | 13:31

El reconocimiento tardío de las autoridades sanitarias sobre la inevitable circulación comunitaria del Sars-CoV2 en Tucumán, se dio en consonancia con el aumento de la ocupación de camas en los principales hospitales y con ello la preocupación por el fantasma del colapso sanitario. Pero no existe tal fantasma cómo entidad abstracta. Lo que existe son pocos recursos físicos y humanos para garantizar una salud de calidad, y es el resultado del vaciamiento de la salud pública durante años. ¿Cuál es rol de la medicina privada tucumana en la pandemia?

Es de basto conocimiento que nuestro sistema de salud es tripartito: salud estatal, salud privada y la mediada por las obras sociales; pero poco sabemos sobre cómo opera este sistema, que en términos generales suele ser injusto, porque en principio se ajusta a las leyes del mercado que profanan el derecho a la Salud.

Sin entrar en profundidad en este tema, intentaremos demostrar cómo éstas injusticias se agudizan en tiempos de pandemia, tomando como ejemplo la provincia de Tucumán.

Según las últimas estadísticas publicadas, el gasto público en Salud corresponde a un 9,4% del PBI, de los cuales un 3,9% son de las Obras Sociales, 2,8% de la medicina privada y el 2,7% de la medicina estatal. Para entender cómo funcionan estás injusticias, partimos de que el gasto en los 3 subsistemas son distintos y que se rigen por las leyes del mercado. En la práctica las Obras Sociales carecen de capacidad instalada y por lo tanto contratan (compran) "servicios" a la medicina privada; algo similar ocurre con la carenciada medicina estatal, cuyos déficits son paliados por compra directa de "servicios" a la medicina privada. Ahora traslademos esta situación a lo que ocurre en la pandemia del Covid-19.

La rápida propagación y morbilidad del nuevo coronavirus obliga a que la atención de los pacientes infectados requiera de elementos adecuados de protección personal (EPP) en cantidad y calidad; al igual que disponibilidad de camas para la internación de pacientes sintomáticos. Esto último es debido a que la neumonía por Covid-19, en la mayoría de los casos, se caracteriza por presentar pocas manifestaciones clínicas pero con gran compromiso radiológico y respiratorio evidenciado por análisis de oximetría arterial (estudio de la cantidad de oxígeno y dióxido de carbono en la sangre). Es por esta característica que los pacientes con síntomas leves deben internarse para profundizar su estudio.

La contradicción se establece cuando los gastos en EPP, los gastos de cobertura de las obras sociales y el pago directo del bolsillo de los pacientes a la medicina privada, recaen sobre la responsabilidad individual de los pacientes con cobertura.

La medicina privada exige un depósito a los pacientes o familiares, que varía entre 50.000 y 70.000 pesos, para cubrir la internación por una patología que "no está nomenclada" en la cobertura de gastos por las obras sociales. Por lo tanto estos pacientes son internados en los hospitales públicos.

En una entrevista con un trabajador de la salud de la medicina privada (mantenemos su nombre en anonimato a pedido de él, ante el temor a represalias) nos cuenta que "se internan los pacientes con neumonía viral, pero una vez que se hace el diagnóstico de Covid-19 se lo deriva al hospital Centro de Salud o al hospital Eva Perón, dependiendo de en cuáles de los dos hay cama disponible".

Las estadísticas oficiales de Tucumán informan que el 61% de la población tiene algún tipo de seguro social o privado. La principal obra social de los trabajadores en Tucumán es el ISSPT (Subsidio de Salud) que nuclea al 36% de la población asegurada, y la cual no reconoce a la Neumonía por Covid-19 en su cobertura. Lo mismo sucede con otras importantes como las obras sociales de la industria azucarera, camioneros, e incluso el PAMI.

Es decir que las personas con cobertura no tienen acceso a la medicina privada, para las cuales el Covid es un pérdida de dinero. A este subsector, en Tucumán, le corresponde el 65% de la totalidad de establecimientos con capacidad de internación. Entre el Sanatorio 9 de Julio, Clínica Mayo, Sanatorio Modelo y Sanatorio Sarmiento suman un total de 115 camas en unidad de terapia intensiva (UTI); en contraste con las 35 camas de los dos hospitales cabeceras destinados para atender pacientes con Covid-19.

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En esta nueva etapa epidemiológica de circulación comunitaria del virus, la estrategia de consultorios febriles y búsqueda de febriles del gobierno mostrará sus límites no sólo porque se trata de una enfermedad que en una gran cantidad de casos cursa de forma asintomática, sino también porque no aumentaron los recursos físicos y humanos para aumentar la capacidad de testeos.

Los laboratorios privados ya hacen publicidad para que las personas accedan al diagnóstico de Covid por un valor que ronda los 3.000 pesos, mientras que el laboratorio de Salud Pública y el laboratorio de enfermedades infecciosas están centralizando el procesamiento de las muestras de toda la provincia. Esto se traduce en retardo en los informes y mayor margen de error.

Claramente el Estado no está mostrando esta problemática (quizás porque sus representantes del gobierno tienen intereses comunes con el sector) y que de no ser revertida en tiempo y forma, será el presagio del colapso sanitario. El rol de la medicina privada en la pandemia es especular con la salud de las y los trabajadores, evitando tener "grandes pérdidas" en sus ganancias. Ya no es suficiente con el trabajo precario en sus instituciones, hasta no encuentren un negocio favorable en arreglo con el gobierno de Manzur, seguirán sobrecargando a los hospitales públicos.

Desde nuestra agrupación Salud desde las Bases (PTS + independientes) sostenemos que es necesario unificar la salud privada con la pública. Esto permitiría centralizar los recursos cuando llegue el pico de contagios y nadie se quede sin atención. Nadie debe especular con la salud de la población.

La única forma de lograrlo es con la gestión de estos recursos por parte de los profesionales y trabajadores de todo el sistema de salud desarrollando Comités de Higiene y Seguridad en todas las instituciones de salud, y para que estos se desarrollen deben ser impulsados por nuestros sindicatos.

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