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GRECIA ELECCIONES

El pueblo griego le da la victoria a Syriza

Syriza se alzó con una clara victoria en las elecciones generales celebradas este domingo en Grecia, al obtener el 36,36 % de los votos, con el 95 % de los sufragios escrutado. La formación de izquierda reformista liderada por Alexis Tsipras obtendría 149 escaños, pero quedaría a sólo dos de conquistar la mayoría absoluta para formar gobierno. El conservador Nueva Democracia, impulsor de los planes de austeridad en el último período, es el gran derrotado.

Diego Lotito

@diegolotito

Lunes 26 de enero de 2015 | 06:00

El triunfo de Syriza, que muchos consideran “histórico”, representa un hecho político de primer orden en Europa. Desde 2008, el continente vive una profunda crisis económica, a la cual los gobiernos respondieron aplicando duras políticas de “austeridad” dictadas por la “troika” (BCE, Comisión Europea y Fondo Monetario Internacional).

El resultado obtenido por el partido liderado por Alexis Tsipras, así como el voto a otras fuerzas de izquierda que se presentaron a las elecciones generales en Grecia, es una muestra del fuerte rechazo de amplios sectores de los trabajadores y el pueblo griegos a las políticas de austeridad, recortes, privatizaciones y ataques a los derechos sociales de la mayoría de la población.

De acuerdo a estos datos, Syriza obtendría 149 escaños, y se encuentra por tanto a dos diputados de lograr la mayoría absoluta.

Los conservadores de Nueva Democracia, el partido del Primer Ministro Andonis Samarás, obtuvieron un 27,8 % de los votos, lo que supone 76 escaños, siendo los grandes derrotados de la jornada.

Le siguen los neonazis de Aurora Dorada, con un 6,3 % de los sufragios y 17 escaños, lo que los ubica como tercera fuerza política del país, a pesar de que prácticamente la totalidad de su cúpula está en prisión preventiva acusada de ser parte de una banda criminal.

Los liberales europeístas del nuevo partido To Potami (El Río) quedaron en cuarto lugar, con un 6 % de los votos y también 17 escaños.

A continuación se sitúan los comunistas del KKE, con el 5,5 % y 15 escaños y el hasta ahora socio de Nueva Democracia en el gobierno, los socialdemócratas del Pasok, del viceprimer ministro Evángelos Venizelos, con un 4,7 % de los votos, que se traduce en 13 escaños.

En la cola de partidos que han sorteado la barrera del 3 % para ingresar al parlamento heleno, está la formación de derecha nacionalista ANEL (Griegos Independientes), con un 4,6 % y 13 escaños.

Fuera del Parlamento se quedó el partido del ex líder de Pasok y antiguo primer ministro Yorgos Papandreu, como también la coalición de izquierda anticapitalista Antarsya, que no alcanzaron el 3% necesario.

Un escenario complejo para la formación del nuevo gobierno

Según la ley electoral griega, los escaños parlamentarios se distribuyen proporcionalmente entre los partidos que hayan superado el 3% de los votos. En estas elecciones se presentaron 18 partidos y 4 coaliciones, pero sólo 7 de ellos lograron escaños en el Parlamento.

Una peculiaridad del complejo sistema electoral griego es que al partido o coalición que resulta ganador de los comicios por mayoría de votos, la ley electoral le otorga un "plus" de 50 escaños, que le permite aumentar la diferencia respecto a los demás y, según sus defensores, garantizar una gobernabilidad. Sin embargo, esta no parece asegurada tras los comicios de este domingo.

Para obtener mayoría absoluta y formar gobierno, un partido o coalición necesita sumar al menos 151 diputados. En caso de que ninguna fuerza lo logre sola o en una alianza con otro partido, Grecia se vería abocada a nuevas elecciones, como ya ocurriera en 2012.

Al no haber conseguido Syriza los 151 votos en esta primera votación, Alexis Tsipras, como Primer Ministro electo, tiene 15 días para ganar un "voto de confianza" en el Parlamento, por parte de al menos 151 diputados. En ese proceso, Syriza puede ser apoyado por diputados de otros partidos, formar una coalición de gobierno, compartiendo ministerios, o lograr apoyo con los votos de otras formaciones aunque estas no se integren en el nuevo gobierno.

Si en este período fracasa el intento de Syriza de conquistar el apoyo de dos parlamentarios para lograr la mayoría, prosigue un proceso en el que el actual Presidente de la República otorgará al líder de Syriza 3 días más, y de no conseguirlo, lo hará con el segundo partido más votado (Nueva Democracia), y de no prosperar, el tercero (Aurora Dorada).

Si todos estos intentos resultan infructuosos, entonces el Presidente de la República propondría una última alternativa de formar un "gobierno de unidad nacional", que de no funcionar, debería elegirse un gobierno interino que convoque a nuevas elecciones. Es decir, lo que sucedió en 2012.

Tsipras necesita entonces el apoyo de algún otro partido para garantizar la investidura. En las previsiones antes de las elecciones y vista la distribución de escaños, el foco pareciera estar puesto en To Potami, que obtuvo un 6 % de los votos y 17 escaños.

To Potami (el Río), creada hace menos de un año por el ex periodista Stavros Theodorakis, es abiertamente proeuropea y pone como condición para su participación en un futuro Gobierno, la aplicación a rajatablas de las reformas estructurales exigidas por la Troika y los acreedores del país, así como el rechazo frontal a toda posibilidad de abandonar el euro y volver al dracma. Aunque su programa es conservador, discursivamente se ubica “en el centro” y no está claro a quien apoyará en el Parlamento.

Sin embargo, especulaciones de último momento indican que algún tipo de acuerdo con To Potami podría ser difícil y que Tsipras estaría evaluando la posibilidad de negociar, o bien con los socialdemócratas del Pasok, que cosecharon un 4,7 % de los votos y 13 escaños.

Aunque al cierre de esta nota cobra fuerza la noticia, aun no confirmada, de que Tsipras habría iniciado negociaciones con los nacionalistas de derecha de ANEL (Griegos Independientes), que obtuvo un 4,6 % y 13 escaños, para formar un gobierno de coalición.

ANEL nace de una escisión de Nueva Democracia, defendiendo un programa nacionalista de cese inmediato del pago de la deuda y, a nivel europeo, de fortalecimiento del papel de los estados miembros y recortar el de la Comisión Europea (CE).

Algunas fuentes en Grecia indican que el lunes habría una reunión entre Tsipras y Kamménos, líder de ANEL, que de confirmarse, mostraría un giro inesperado en la política de Tsipras.

Syriza entre las demandas de las masas y un programa conciliador con la “Troika”

El 28 de febrero se vence la última ayuda del programa europeo de rescate a Grecia. La Comisión Europea (CE) propondrá una nueva extensión, de hasta seis meses, del rescate griego para evitar problemas de liquidez, entre su vencimiento y la fecha en que se negocie un nuevo crédito con el futuro Gobierno heleno.

Algunos analistas opinan que, en caso de formar gobierno antes de esa fecha, Syriza debería aceptar dicha prórroga. Pero esto implicaría aceptar el grueso de las condiciones sobre las cuales se estableció la ayuda, que no son otras que profundizar los planes de austeridad.

Tsipras aseguró antes de las elecciones, que de ser gobierno, Syriza reconocerá las “obligaciones frente a las instituciones europeas y los tratados europeos. Estos tratados prevén unos objetivos fiscales que deben respetarse, pero no las medidas para conseguirlos".

Pero Tsipras recordó también que "la austeridad no forma parte de los tratados" y celebró que la Unión Europea esté dando ahora pasos para salir de ella.

En el mismo sentido, en el mitin de festejo tras conocerse los primeros resultados de las elecciones, el líder de Syriza agradeció la victoria conquistada en las urnas: "Hoy se ha escrito una nueva página en la historia de Grecia. Se queda atrás la catástrofe humana que ha causado la austeridad. Han sido cinco años de humillaciones, y ahora recuperamos el optimismo, la dignidad y la esperanza en el futuro".

"Es un gran paso hacia adelante, no solo en nuestro país, sino en toda Europa. Hoy estamos celebrándolo, pero mañana habrá que empezar a trabajar duro, porque los griegos, todos, cerramos hoy el círculo vicioso de la austeridad, cancelamos el memorándum. Es el voto que deja en el pasado la troika, porque los griegos nos han dado un mandato muy claro", afirmó frente centenares de seguidores en Atenas.

"El nuevo Gobierno", ha explicado el presidente de Syriza, "colaborará y negociará con sus socios europeos para encontrar soluciones viables. Pero lo que está claro es que se ha roto el círculo vicioso de la austeridad, y se recuperan los valores, de la justicia, la democracia y la solidaridad". "Nosotros pondremos nuestras propuestas de reformas sobre la mesa y una nueva política fiscal", afirmó el recién electo primer ministro griego.

"Tenemos un programa de inversiones, de reconstrucción del país... Pero nuestra prioridad son los que más han sufrido la crisis y restablecer los derechos, la justicia, profundizar en la democracia y acabar con la corrupción", sentenció.

Sin embargo, lo que no queda claro es como hará Tsipras para resolver las acuciantes demandas de la mayoría social griega que viene de un largo período de sufrimientos, cargando con las penurias de la crisis sobre sus espaldas.

Grecia vive una situación de verdadera catástrofe social. El desempleo supera el 27% y afecta a más del 50% de los jóvenes y las mujeres, mientras la mitad de la población se encuentra por debajo de la línea de pobreza. El nivel de vida de las familias griegas disminuyó en un 40%, el PIB ha caído un 25% desde 2008; los empleos públicos se han reducido casi un 40% desde 2009, y la deuda pública representa un 175% del PIB.

En esta situación, no es posible “restablecer los derechos, la justicia y la democracia” como dijo Tsipras en el festejo de su triunfo, sin afectar decididamente los intereses capitalistas responsables de dicha situación, empezando por los grandes magnates griegos ligados al capital financiero europeo e internacional y las reaccionarias instituciones que componen la "troika" acreedora.

Por ello existe una contradicción entre las aspiraciones de las masas y la moderación del programa y la orientación política de Syriza, que ha intentado en todo momento mostrarse "respetable" y “responsable” a los ojos de los gobiernos de la Unión Europea.

Grecia ha pasado por más de treinta huelgas generales, junto a infinidad de movilizaciones y luchas desde el año 2010, cuando se hundió su economía. Esa potencia social de los trabajadores y el pueblo griego es a lo que más temen las clases dominantes europeas, que ven en el triunfo de Syriza el peligro de que caigan otros gobiernos conservadores y socialdemócratas (virtualmente devenidos en social liberales) en Europa, que han llevado a cabo agendas idénticas contra los trabajadores.

En este mar de contradicciones, Tsipras aún debe formar gobierno. Una tarea que no será fácil y que a pesar de su política conciliadora, puede apostarse que tiene a gran parte de los "poderes facticos" de la Europa del capital conspirando en su contra, ya sea para terminar de domesticarlo o, incluso, para intentar burlarle el triunfo obtenido en las urnas.







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